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Allá por los difíciles y fieros años ochenta, era frecuente que en distintos barrios abundaran los automóviles reventados por ladrones de poca monta que pretendían hacerse con el radiocassette para venderlo luego por ahí, también era habitual descubrir que durante la noche a un vehículo le habían *cambiado las cuatro ruedas por ladrillos*, e incluso se había visto a más de un pobre desgraciado que al madrugar se encontraba con un enorme vacío allá donde la noche antes había aparcado su coche. Eran épocas en los que los *robos a coches* formaban parte de nuestro paisaje cotidiano y, ahora, una modalidad que en el departamento de General San Martín, en Mendoza, Argentina, ha renacido hace tiempo con nuevos bríos.

A muchos les da la impresión de que este tipo de situaciones dejaron de ser tan habituales durante los burbujeantes tiempos de bonanza económica, pero ahora, por keynesiana ley de vida, se intuye que con la *crisis* se multiplicaron los robos ya que cada vez cuesta menos ver por la calle pedacitos de cristal templado que revelan *actuaciones vandálicas sobre los vehículos*. Y ni que comentar de alguna mujer corriendo tras su vehículo mientras es robado en la puerta de su casa.

Inseguridad en San Martín: robaron otro auto y van…

Por CARLOS FERNÁNDEZ / Hace tiempo los vecinos del departamento de General San Martín asisten impávidos a una ola de robos de automotores que parece no tener fecha de vencimiento. Todo lo contrario, los números crecen hora a hora y los modelos de los años ´80 y ´90 son los más buscados por los delincuentes que conocen bien como robarlos en segundos.

Quizá por eso no esté de más recopilar una serie de consejos encaminados a evitar o a dificultar al máximo los robos de automóviles.

Coche robado

En la medida de lo posible, estacionar en lugares vigilados

Esta primera medida es tan de cajón como imposible de realizar en algunas ocasiones, pero “por lo general y como tendencia” deberíamos buscar el mejor lugar posible para dejar nuestro coche y desconfiar bastante si cuando vamos a estacionar observamos que todos los autos a nuestro alrededor presentan signos de haber sido forzados o si en vez de asfalto encontramos una alfombra de cristalitos verdes.

Cerrar siempre el auto y guardar las llaves

Si el vehículo tiene puertas y ventanas, es por algo. Antes de abandonar el auto, comprobar incluso “accionando alguna manija” que tanto puertas como ventanas quedaron  efectivamente cerradas y guardar las llaves inmediatamente y de forma discreta en un lugar seguro, mejor en el bolsillo del pantalón que en la campera o el bolso. Y sobre todo, hacerlo siempre, ya que por breve que sea nuestra ausencia, un ladrón bien entrenado nos puede robar el automóvil en cuestión de segundos.

Mantener la documentación a buen recaudo

Dejar los papeles dentro del coche es casi como regalar nuestro vehículo al primero que pase por ahí. En ese sentido, vale la pena recordar que es legal circular con “fotocopias” de toda la documentación (permiso de conducir, permiso de circulación y tarjeta técnica del vehículo) siempre que estén debidamente cotejadas por un escribano o por algún organismo oficial como el Registro del Automotor, por ejemplo.

Viajar siempre con las puertas bloqueadas

Los semáforos son lugares perfectos en los que cualquier delincuente puede abrir una puerta de nuestro automóvil y hacerse con bolsos y maletines en cuestión de segundos sin que tengamos tiempo de reaccionar. Si nos acostumbramos a viajar con las puertas bloqueadas, se lo pondremos más difícil a quienes pretendan robarnos en el camino.

Hacer caso omiso de “gente que nos avisa”

Claro, que de nada servirá viajar con las puertas bloqueadas si las abrimos a la primera ocasión que se presente. Es un truco muy típico ese de “llamarnos la atención” con cualquier excusa (desde un elaborado “llevás una rueda pinchada” hasta un simple “ey, señora, señor”) para que mientras desviamos la mirada alguien nos desvalije. Otro truco que de vez en cuando viaja por e-mail consiste en poner una hoja de papel en la luneta posterior para provocar que salgamos a quitarla y en el descuido nos “vuelen” el auto.

Alerta cuando cargamos y descargamos

Los llamados descuideros operan en muchos estacionamientos de hipermercados, cuando estamos batallando con el carrito de la compra, las bolsas y otras distracciones. En estos casos, conviene estar alerta y si alguien entabla conversación con nosotros, más vale “cerrar el baúl y el coche entero” hasta que el riesgo haya pasado. Si nuestro desconocido interlocutor no era más que una persona con ganas de cháchara, se le quitarán las ganas de hablar. Y si llevaba otras intenciones, irá a buscar a otro conductor más incauto que nosotros.

No dejar nada a la vista

Nada de nada. Ni siquiera una triste campera ni mucho menos una bolsa con un misterioso contenido en su interior. Lo que para nosotros es un artículo de poco valor “puede parecer un suculento botín” a cualquiera que lo vea desde el exterior, así que lo mejor es dejar el automóvil sin nada a la vista que pueda llamar la atención. Y si hay que dejarlo, una buena manera es prever esa circunstancia y pasar lo que sea al baúl antes de llegar a nuestro punto de destino. Lo mismo se podría aplicar a aquellos casos en los que, por ejemplo en un centro comercial, “hemos cargado el coche” pero queremos volver a las tiendas. Más vale mover el vehículo hasta una plaza lejana que dejarlo con un cartelito que diga: “auto acabado de cargar: róbenme”.

Colocar tornillos antirrobo en las ruedas

Para hacer más difícil que nuestro coche amanezca asentado sobre cuatro ladrillos, puede ser una buena medida montar un tornillo antirrobo en cada rueda. Al fin y al cabo, quienes quieran robarle los “zapatos” a nuestro auto tendrán que “operar con rapidez”, por lo que no les interesará demasiado un coche que les opone dificultad. Y sí, el “adaptador” del tornillo deberá ocupar un lugar algo más pensado que la guantera del auto. Elegir un escondite es una buena ocasión para poner a trabajar la imaginación.

Grabar los vidrios del auto

Esta fue una técnica que se estiló muchísimo durante varios años y que para algunos cayó en desuso, pero puede ser útil para “disuadir a los ladrones de coches” en el momento en que les resulta inútil poner placas de matrícula falsas si en cada cristal aparece grabada la matrícula original del vehículo.

Instalar un localizador GPS

De acuerdo, un localizador por GPS no va a evitar que nos desaparezca el coche, pero sí que nos puede servir para gestionar con mayor celeridad “la recuperación de nuestro vehículo”. Lógicamente, el localizador tiene que estar conectado permanentemente y ubicado de forma estratégica para evitar que cualquiera pueda deshacerse de él. También puede ser una buena estrategia colocar un corte de corriente en un lugar que solo conozcan quienes suelen conducir el tan querido automóvil.

Finalmente…

Este undécimo punto no es tanto un truco como un par de asuntos que conviene tener en cuenta. El primero es que la “discreción” resulta fundamental para prevenir robos, de manera que si cargamos lingotes de oro en nuestro baúl a la vista de todo el mundo, más vale que nos preparemos para ser robados. Por otra parte, en la naturaleza de la posesión reside la posibilidad del hecho delictivo, por lo que ninguno de estos consejos constituye una “vacuna perfecta contra los robos”.