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Al menos 11 muertos, dos de ellos policías, dejó como resultado un ataque armado del Gobierno de Nicaragua en las ciudades de Diriamba y Jinotepe, en la zona Pacífico, informó el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

Las muertes ocurrieron durante ataques simultáneos a Diriamba y Jinotepe, que comenzaron de madrugada y se extendieron hasta la noche de este domingo, víspera de la reanudación del diálogo nacional para intentar resolver la crisis que atraviesa el país centroamericano.

“Manejamos 11, de ellos, 7 están identificados, hay otros 2 que sabemos que fueron asesinados con una granada de mano, y otros que están en la morgue. Estos datos no son definitivos sobre lo que ocurrió hoy”, dijo a Efe una portavoz del Cenidh.

Los activistas del Cenidh coincidieron con los manifestantes “autoconvocados” de ambas ciudades, en señalar que la mayoría de las muertes fueron ocasionadas por las “fuerzas combinadas” del Gobierno, conformadas por policías, agentes antimotines, parapolicías, paramilitares y grupos oficialistas, fuertemente armados.

La Policía Nacional únicamente informó de dos fallecidos en el ataque, ambos policías, y atribuyó las muertes a grupos de “terroristas”.

Esta misma noche las “fuerzas combinadas” también atacaron la sede de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), donde “secuestraron” al menos a tres estudiantes, según el Cenidh, que no califica como “arrestos” las detenciones ilegales del Gobierno.

 

ATACAN IGLESIA

 

Un grupo de parapolicías irrumpió violentamente en la basílica de San Sebastián, en la ciudad de Diriamba, Nicaragua, y agredió a varios obispos y periodistas, entre ellos el nuncio Stanislaw Waldemar Sommertag, el cardenal Leopoldo Brenes y el obispo Silvio Báez.

La agresión ocurrió cuando los obispos viajaron a Diriamba, 42 kilómetros al sur de Managua, para liberar a un grupo de paramédicos y misioneros franciscanos sitiados por los parapolicías en el templo.

“Gracias a Dios hemos podido llegar a Diriamba y sacar a las personas que estaban en la basílica como rehenes. Lo que nosotros hemos sufrido no es nada comparado con lo que ha sido víctima la mayoría de los nicaragüenses”, dijo Báez, quien además fue herido en su antebrazo derecho.

La situación se presentó después de que una delegación de la Iglesia católica, acompañada por la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPHD), entró en la plaza central de Diriamba, cuya basílica estaba rodeada por unos 200 encapuchados paramilitares y parapolicías, así como decenas de policías fuertemente armados y algunos de ellos también con los rostros tapados.

Efe pudo constatar que cuando la delegación eclesiástica llegó al lugar los agentes uniformados desaparecieron para dar paso a centenares de encapuchados civiles y simpatizantes del presidente Daniel Ortega.

Esos grupos se aproximaron a la basílica al grito “¡entreguen las armas!” y “¡No eran estudiantes, eran delincuentes!”, en referencia a los universitarios asesinados por la represión.

Brenes intentó dirigirse a los simpatizantes de Ortega, quienes le gritaron “¡asesino!” y “¡culpable!”, pero ante el intento infructuoso, el prelado decidió ingresar a la basílica por la puerta trasera.

En medio de una fuerte tensión, los obispos consiguieron acceder al templo, al igual que algunos simpatizantes orteguistas, que gritaban consignas a favor del presidente.

En el interior del templo había al menos una docena de paramédicos y religiosos con batas moradas y la cara cubierta con tapabocas que esperaban ser liberados por los obispos.

Ese grupo fue evacuado por una puerta lateral de la basílica, mientras los sacerdotes intentaron bloquear el acceso trasero, sin éxito.

Durante el forcejeo, los encapuchados agredieron brutalmente con puñetazos a los obispos, a quienes encañonaron con pistolas, lo que les permitió acceder al interior del templo armados con machetes y pistolas, pudo constar EFE.

En medio de la confusión, los sacerdotes intentaron abandonar el templo como pudieron por la puerta trasera, pero nuevamente fueron agredidos por los encapuchados.

El ataque a los obispos fue parte de los actos violentos que se dan en medio de una crisis que ha cobrado la vida de al menos 320 personas desde el 18 de abril pasado a causa de la represión del Gobierno, según la ANPDH.

 

• Detenidos el viernes anterior

Acusan a ticos de tenencia de armas y drogas

 

La Cancillería costarricense informó que los ticos detenidos en Nicaragua en medio de la crisis ya tienen cargos en su contra, por tenencia de armas y drogas.

Así lo hizo saber el embajador de Costa Rica en el país del norte, Eduardo Trejos, quien aseguró que ya el cónsul costarricense Óscar Camacho se pudo reunir con el viceministro de gobernación de esa nación, Luis Cañas.

“El viceministro comunicó al señor cónsul que don Eduardo Mora Arana fue detenido y guarda prisión en el Chipote y fue formalizado su proceso por un juez por el cargo de tenencia de armas de fuego, por lo que sería llevado a juicio”, explicó Trejos.

Respecto al padre, Eduardo Mora Báez, indicó que “está detenido en la delegación de policía de Managua distrito tres, fue formalizado por un juez en el cardo de posesión de drogas”. Para ambos casos, ya Costa Rica hizo la solicitud de asistencia y visita. Se espera tener la información hoy de cuándo se podrá efectuar dichas acciones.