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¿Cómo imaginas a Dios? Muerto, diría Nietzsche. Pero esto no va de filosofía, sino de prejuicios. Un grupo de psicólogos de la Universidad de Carolina del Norte empleó una técnica moderna para reconstruir el “rostro del Señor” a partir de la opinión de 511 cristianos estadounidenses.

Los participantes vieron cientos de caras que variaban aleatoriamente en grupos de dos y seleccionaron la imagen de cada par que se parecía más al aspecto que atribuían a Dios. Al combinar todas las caras seleccionadas, los investigadores consiguieron construir una imagen compuesta de la cara de Dios que refleja, más que nada, los sesgos de los propios participantes.

A pesar de la imagen de hombre viejo y augusto que muchos tenemos de Dios por cómo lo pintó Michelangelo en la Capilla Sixtina, los cristianos de Estados Unidos imaginan a un Dios más joven, más femenino y menos caucásico; especialmente los cristianos liberales. Los conservadores, en cambio, se imaginan un Dios blanco e imponente; mucho más “clásico”.

“La gente suele proyectar sus creencias y rasgos en los demás, y nuestro estudio muestra que la apariencia de Dios no es diferente: las personas creen en un Dios que no solo piensa como ellos, sino que se parece a ellos”, explica Kurt Gray, autor principal del estudio, que fue publicado en PLoS ONE. No en vano, la gente atractiva seleccionó a un Dios atractivo y la gente joven eligió a un Dios joven; así como otros reflejaron su raza en las características raciales de Dios. Al final, el aspecto del Dios del estudio es el aspecto de un estadounidense medio: el hombre más normal del mundo.

“La tendencia de la gente a creer en un Dios que se parece a ellos es consistente con un sesgo egocéntrico”, concluyen los psicólogos. Eso sí, hay un rasgo que las cristianas no proyectaron en su concepción de Dios: tanto hombres como mujeres imaginaron siempre a un Dios masculino.