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Por CAROLINA JACKY / Ningún argentino puede sorprenderse de algo que reiteradamente provocamos. No todas las crisis económicas han sido iguales y tampoco sus consecuencias ni la respuesta del Estado frente a ellas.

Durante los sucesivos gobiernos parece que quienes nos han gobernado no han estudiado, ni aprendido que “la economía” tiene leyes como “la ley de la gravedad”.
Podemos no cumplir esas leyes, podemos caminar al borde de ellas, apartarnos más o menos, pero indefectiblemente estas se cumplen.

Argentina ha sido, a lo largo de más de 70 años, un laboratorio de experiencias fallidas en materia económica.
En todos los casos terminamos criticando al gobierno anterior y así sucesivamente, y volvemos a cometer los mismos errores.

Si actualmente tenemos que las naftas están a $40 por litro, cuando normalmente un litro es un dólar, entonces no estaremos errados en decir que hoy un dólar equivale a $40, si lo pueden comprar a $30 lo están comprando barato, es una gran oportunidad.
Esto es un nuevo formato para tener un dólar oficial y otro paralelo.
Si se pregunta porque es así, es muy sencillo, algo está haciendo el gobierno para sostenerlo a $30, y esto es ofrecer una tasa de interés tan alta que impida que todos salgan a comprar dólares.

Si la pregunta es cuanto puede durar esto, no hay una respuesta precisa, lo que sí se puede decir es que tarde o temprano “la ley de gravedad” va a funcionar.

Como se va desarrollando nuestra economía no es una locura pensar que para fin de año el litro de nafta cueste $50, y creo que no es necesario decir entonces en cuanto puede estar el dólar.

Si no cumplimos con las reglas de la economía y dejamos pasar el tiempo, jugando en la mesa de dinero del Banco Central, el impacto será mayor.

Desde ya que se avecina una nueva devaluación, no hay forma de evitarla, cuanto antes se liberen todas las variables económicas y se de sinceridad en el mercado, menor será lo que todos debamos padecer.
El exministro de Economía, Celestino Rodrigo, recordado por el famoso “Rodrigazo”, al ser nombrado Ministro produjo un sincericidio destapando la olla a presión sin tomar ninguna precaución, todos sabemos que pasa cuando hacemos esto en una cocina.
Hoy estamos ante una situación similar, se puede optar por una devaluación, con medidas que respeten las leyes económicas y procurando proteger a los más desprotegidos, o que “la ley de la gravedad” actúe por si sola.

Este viernes pasado, como lo fue en abril y mayo, la “ley de la gravedad” actuó sola, la olla a presión estalló sola sin que quien está a cargo de la cocina estuviese advertido de lo que se precipitaba, atinando solo a poner nuevamente la tapa sobre la olla.
La olla volvió a liberar presión este viernes, pero está acumulando mucha más.

Cuanto más demoremos en respetar las leyes económicas, más duro será el momento que debamos pasar, y en el rumbo que vamos, no solo nos espera la DEVALUACIÓN, sino que también el DEFAULT.

La permanente y constante repetición de errores en el manejo de la economía nos ha llevado a este punto.

Hoy hasta la patria contratista tiene que desfilar por tribunales.
Empresas y empresarios que se hicieron grandes a la sombra del Estado y con los ahorros de todos los argentinos, cuan feligrés en confesionario hace su mea culpa, arrepintiéndose de sus pecados.
Pretenden el perdón, pero también pretenden conservar todo lo que ganaron.

Más de 70 años de corrupción, hoy empieza a correrse un velo de quienes han sido y son los “empresarios” que en cada gobierno se acercaron para comprar los favores de nuestros gobernantes.
No solo los de la obra pública, también los de las concesiones en servicios, los importadores y exportadores, todo un sistema corrupto que hoy empieza a descubrirse.

Empresarios ricos y pueblo pobre, y cada día más pobre y habría que preguntarse, ¿no tendrían ellos también que devolver todo lo que ganaron, y responder por los daños y perjuicios que han cometido? ¿No comparten responsabilidad con los políticos? ¿No son responsables frente a sus accionistas por el derrumbe de sus acciones?

Si hacemos un repaso sobre la historia de cada empresario y empresa veremos cómo muchas de ellas crecieron haciendo barrios para el Banco Hipotecario o para el I.P.V., o por venderle suministros al Estado, o por repartir la correspondencia, o por dar comida o viandas a hospitales y escuelas, o por brindarles servicios de distinto tipo, o por hacer caminos, plazas, veredas, calles y rutas, o por hacerle centrales eléctricas, o por tomar a su cargo algún servicio público, o por tener a su cargo el cobro de servicios, peajes, etc.
No solo los hay en la obra pública también los hay en otros rubros de la economía, y en alguno de ellos no solo han pagado un porcentaje, sino que en algunos casos vienen desde añares siendo socios de esos políticos que le dieron un privilegio.
También con la pauta publicitaria se compran favores políticos, pero siempre han tenido la habilidad de hacer que miremos sólo a los políticos, a los que reciben la “coima” y no a los “coimeros que la pagan”.

Quien haya tenido la oportunidad de recorrer el país en los últimos dos años se sorprenderá como algunas obras públicas se parecen tanto, o no me dirán que nadie ha visto los famosos “bolardos”, esas balas de cañón que han puesto en muchas calles.
No solo en Mendoza hay “bolardos”, ¿cuánto cuesta cada uno?
Que podemos decir también de las famosas “tortuguitas”, si, esos reductores de velocidad que se han puesto también tan de moda.
¿Quién es el proveedor de todo esto? ¿Quiénes son los socios o accionistas de esas empresas?
Esperemos que no nos quedemos solo con los cuadernos Gloria, sino también investiguemos los Rivadavia, Laprida, Éxito, América, etc.

Carolina Jacky