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El historiador, investigador y especialista en deuda externa, Alejandro Olmos Gaona, analizó el súper vencimiento de $671.000 millones y la escalada del dólar. Sobre la vuelta al FMI, aseguró: “Es un prestamista de última instancia que no hace filantropía”.

Infructuosamente, durante las últimas semanas el Banco Central salió a jugar fuerte en el mercado de divisas para intentar poner un freno a la escalada devaluatoria de dólar, destaca en su edición Canal Abierto.

Además, la semana pasada el Gobierno inició negociaciones con el FMI para acceder a financiamiento por, según estiman, 30 mil millones de dólares. Y como si todo esto fuera poco, este martes se produce un mega vencimiento de $671.000 millones de pesos en Lebacs (al menos un 5% está en manos de inversores extranjeros), equivalente al 65% de todo el dinero en circulación.

Aunque Cambiemos intente poner paños fríos y morigere el estado de las cuentas, lo cierto es que Argentina atraviesa una crisis económica vinculada a la especulación del sector financiero.

En medios de un escenario volátil en cuanto a novedades económicas y ante los análisis apocalípticos, Alejandro Olmos Gaona pasó por Canal Abierto y echó luz sobre la compleja situación economía.

Super vencimiento y renovación de Lebacs

“Si tienen que renovar al 42% lo van a hacer porque el Gobierno necesita blindarse de cara al 2019, año electoral”, señaló respecto del multimillonario vencimiento y renovación de Lebacs. “Es una tasa que no se paga en ninguna parte del mundo, pero el problema más grave es qué va a pasar después porque esto es un callejón sin salida”, agregó.

La importancia de este “supermartes” reside en que el Banco Central intenta controlar el precio del dólar y la inflación a través de las Lebacs, ofreciendo altas tasas para que la inversión especulativa no se vaya a dólares y genere presión sobre el tipo de cambio y los precios.

 

La “vuelta” al FMI

Alguien dijo una vez
Que yo me fui de mi barrio,
¿Cuándo?… pero ¿cuándo?
Si siempre estoy llegando!

Nocturno de mi barrio, Aníbal Troilo

Entre otras cosas, Olmos Gaona participó en la investigación sobre la deuda externa de Argentina y Ecuador, donde fue asesor del presidente Rafael Correa en el proceso en que éste auditó los compromisos financieros del país.

“Conocí a la gente del FMI, leo sus manuales operativos y conozco las condiciones que ponen para prestar dinero. Quizás sea un Fondo algo más prudente que el de 2001, pero si analizas su último informe te das cuenta que los pedidos para la Argentina van a ser reducción del déficit fiscal, modificar la legislación laboral, ajustes económicos, la apertura irrestricta del mercado, etc.”, contó.

“El FMI es un prestamista de última instancia que no hace filantropía. Es posible que el financiamiento logre blindar al Gobierno hasta las elecciones de 2019, pero siempre a partir del beneficio a la especulación y el sistema financiero”.

A su vez, el investigador enfatizó en que “acá el más perjudicado siempre va a ser el sector laboral, que cierra paritarias al 15% mientras la previsión inflacionaria es del 25%”.

 

La maldita Deuda

“Argentina emite deuda y no tiene capacidad para pagarla, por eso la refinancia constantemente y la deuda crece”, explicó Olmos Gaona en esta entrevista, y agregó que para septiembre de 2017 esta ascendía a 305 mil millones de dólares. “Al día de hoy no tenemos cifras oficiales”.

“De acuerdo a la Ley de Presupuesto, este año hay que pagar de intereses de deuda 21.200 millones de dólares. Para hacerlo tiene que comprar dólares, y para ello emite pesos. Esto aumenta la base monetarias, y por ende genera todavía más inflación”.