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Los que están por el rechazo al proyecto aprobado por la Cámara de Diputados suman 37 voluntades, contra 31 de quienes lo defienden.

“El rechazo absoluto a la ley sería una muy mala señal para la sociedad”. La frase no le pertenece a un senador verde (a favor del aborto legal) sino celeste (en contra): el justicialista Rodolfo Urtubey (Salta).

Y en las últimas horas tuvo predicamento en otros senadores verdes. Algunos de ellos, ayer, en conversación con diputados, barajaron la posibilidad de impulsar hoy en el recinto un proyecto de despenalización que suponga una salida intermedia entre la legalización y el rechazo, que corre con ventaja. Era la única forma de salvar la ley, pero finalmente no tuvo consenso.

¿Por qué despenalizar el aborto es diferente de legalizarlo? Porque la despenalización supone únicamente modificar el Código Penal para que el aborto deje de ser un delito, mientras que con la legalización se garantiza la práctica en los servicios de salud, además de la despenalización.

La sesión especial del Senado para debatir el aborto legal arrancará hoy a las 9.30. Los que están por el rechazo a la legalización, que es lo que sancionó la Cámara de Diputados el 13 de junio pasado, suman 37 voluntades, contra 31 de quienes la defienden.

En el medio hay dos senadores indefinidos, los justicialistas José Alperovich (Tucumán) y Omar Perotti (Santa Fe), y la sanluiseña María Eugenia Catalfamo, que se declaró a favor pero avisó que estará ausente por cursar su octavo mes de embarazo.

A ellos se suma la neuquina Lucila Crexell, que anunció que se abstendrá pero que el lunes presentó un proyecto de despenalización del aborto hasta la semana 12 de embarazo.

También Perotti tiene su proyecto de despenalización, adaptado al fallo FAL de la Corte Suprema de Justicia, que en 2012 sentenció que el aborto es legal cuando el embarazo es fruto de una violación o cuando está en riesgo la vida de la mujer gestante. Pero a diferencia de Crexell, no declara legal el aborto sin causales hasta la semana 12 de embarazo.

 

Para rechazar el aborto legal basta con juntar 36 votos, de modo que los que están por el “no” ya tienen el número para cumplir su cometido (37).

Con ese final prácticamente anunciado desde la semana pasada, los que están por el “sí” evaluaron apoyar un proyecto de despenalización, sin legalización, que lograra captar el apoyo de algunos senadores del “no”.

El proyecto aprobado en Diputados establece la legalización del aborto sin causales por lo menos hasta la semana 12 de gestación, con la práctica garantizada por los servicios de salud, atención médica y suministro de la medicación que provoca la interrupción del embarazo.

Varios diputados verdes confirmaron ayer en diálogo con Los Andes que había “conversaciones” sobre la sola despenalización. Pero este manotazo de ahogado quedó solo en intento porque el principal estratega político del Senado, el rionegrino Miguel Pichetto, no ha podido conseguir ni un solo vuelco del “no” al “sí”.

Algunos senadores celestes ya sondeados dijeron que era muy difícil salir a favor del “sí” cuando ya asumieron un compromiso por el “no” en sus provincias.

Perotti y Crexell están a favor de la despenalización, al igual que Alperovich. Con ellos el “sí” podía juntar 34 voluntades. Con dos senadores más que se pasaran del “no” al “sí” a la despenalización, el Senado podría haber conseguido aprobar un proyecto y así impedir que la ley caiga.

Al no conseguir voluntades, el propio Pichetto salió ayer a cerrar la posiblidad de consensuar un proyecto intermedio: dijo que no aceptará “ninguna propuesta que desvirtúe el reclamo del colectivo de mujeres” a favor de la legalización.

Qué dice la Constitución

Según el artículo 81° de la Carta Magna, “ningún proyecto de ley desechado totalmente por una de las cámaras podrá repetirse en las sesiones de aquel año”, de modo que si el Senado rechaza la ley el asunto no podrá volver a ser debatido hasta el 1 de marzo del año que viene. Pero, en los hechos, la discusión se postergaría a 2020, porque el año que viene las dos cámaras tendrán los mismos integrantes.

En cambio, si el Senado aprueba la despenalización sin legalización eso significa una aprobación con cambios, de modo que Diputados debería discutir nuevamente el tema. En tal caso, según el mismo artículo 81° de la Constitución, Diputados podrá “aprobar el proyecto con las adiciones o correcciones introducidas o insistir en la redacción originaria”, pero ya no rechazarlo.

Trascendió que Urtubey hoy mismo podría presentar un proyecto de despenalización pero como un expediente aparte, una vez que la legalización sea rechazada.

Hoy se sabrá si habrá o no acuerdo, si habrá o no ley. Será otro día histórico.