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Por CAROLINA JACKY / Cada día parece que se aleja el objetivo. Lo que por el 2012 parecía una meta cercana, donde los derechos de las mujeres eran visibilizados en todos los medios, hoy se alzan voces contra estos derechos.

Sutilmente algunos lo hacen con humoradas o dando la palabra a machistas, en algunos casos hasta tomando partido por los violentos.

En la justicia también hubo un retroceso, con el ingreso de nuevos magistrados y funcionarios sin perspectiva de género, todos los días hay que estar apelando o recurriendo decisiones contra disposiciones de orden público. Jueces que se olvidan de que la Ley de Violencia de Género es una ley de orden público, y como tal deben aplicarla aunque no lo solicite la víctima… NO LO HACEN.

Estamos en 2018 y parece que la guerra contra la violencia de género se viene perdiendo. Batalla tras batalla, con recursos, con denuncias contra magistrados, con un desconocimiento del derecho y una tenaz negativa a capacitarse en este nuevo paradigma… LA JUSTICIA, nuestros jueces, salvo contadas excepciones, incumplen con las normativas internacionales en la materia.

Para aquellos misóginos y patriarcales, han encontrado la forma de evitar aplicar estos derechos, así es, y el método es sacar el contexto de violencia de género a la causa, y de esta forma privar a la mujer víctima de sus derechos. Esta es la nueva amenaza que avanza contra estos derechos humanos.

Cuesta mucho luchar contra este poder, el desgaste es diario, se hace necesario implementar otra estrategia para poder triunfar en esta guerra. No se puede abandonar el litigio, pero si puede dirigirse desde otro lugar. Es necesario tener las manos libres, militar sin limitaciones, sin controles, sin bozales, con la amplitud que da la libertad de prensa y de opinión.

No es fácil la decisión, pero es necesario tener las manos libres y poder decir y denunciar todo y a todos, es necesario redoblar la lucha para impedir la pérdida de derechos.