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Más de 600 personas forman parte del programa de lucha contra la obesidad. Los pacientes participan en los talleres que se realizan quincenalmente  para cambiar malos hábitos por conductas saludables. Trabajan nutricionistas, psicólogos, kinesiólogos junto a médicos especialistas.

Un equipo de profesionales de diversas especialidades trabaja con unas 650 personas que poseen sobrepeso y problemas de obesidad. Los pacientes provienen de toda la región y asisten quincenalmente a los talleres, que tienen la característica de “grupo reflexivo”. Así lo señaló Silvia Saldaña, psicóloga del programa, quien sostiene que trabajan “la parte emocional de los pacientes y eso funciona como un soporte de la parte individual”.

La metodología consiste en reunir al conjunto para que se conozcan y vean que la obesidad o sobrepeso no es la problemática de uno solo sino de varios. Por ello, la propuesta de los temas abordados en los talleres va variando cada 15 días. El primero de ellos fue hablar de la obesidad y reconocerla como una enfermedad que trae consecuencias y las patologías directamente asociadas.

En otra charla, se hizo foco en la identificación del ambiente obesogénico, es decir el conjunto de factores externos que los rodean y que pueden conducir al sobrepeso u obesidad. En este contexto, se señalan las huellas o conductas que van marcando a lo largo de la vida y que colaboran con ese ambiente.

“Si comiéramos por hambre, no existiría la obesidad”, remarca Saldaña, y agrega que “comemos por emociones”, para no pensar, para no decir, para no discutir, para no confrontar, para evitar cosas y lamentablemente así dejamos una huella y la próxima vez, en lugar de salir a caminar o a buscar un amigo, volvemos a comer. En los talleres se muestra la obesidad desde el lado emocional “no como una sola cosa sino desde distintos puntos de vista: clínico, psicológico y funcional”.

La jefa del Programa, Gladys Aruta, señaló que al hablar de estos temas, los pacientes se sienten identificados y empiezan a reconocerse en esas conductas. “Tratamos de buscar recursos en las personas porque muchas veces por la obesidad se encierran y no quieren salir a la calle porque les da vergüenza. Intentamos que vengan y participen de los talleres porque es una manera de reunirlos para que se conozcan. Trabajamos sobre el cambio de hábitos de los pacientes porque cuando empiezan y perciben los beneficios, ellos mismos hablan de lo bien que se sienten. De eso se trata, de que den el primer paso”.

Hay que considerar que cuando hablan de un cambio de hábitos sostienen que no tiene que ver sólo con una imagen corporal sino con la salud. En este contexto, promueven la actividad física, que se diferencia del ejercicio físico y se relaciona con los movimientos que hacen durante todo el día. “Les pedimos que caminen para ir a comprar, llevar los hijos a la escuela, que remplacen el auto, la moto, el ascensor, es más barato y les trae más beneficios”, remarcó Natalia Pinfari, integrante del Programa Vida Saludable.

Al listado de temas que están previstos para los talleres de este año se agrega la disertación de la nutricionista del equipo para enseñarles a los pacientes “cómo comer”, para que reciban las consignas y pautas de horarios y tipos de alimentos, entre otras. A ellos se sumará un neumonólogo que hablará sobre el síndrome de apnea y la parte respiratoria, un kinesiólogo coordinará la actividad física y luego se añadirán cardiólogos, odontólogos y demás profesionales relacionados con el programa.

Día Mundial de la Actividad Física

En el marco de la celebración del Día Mundial de la Actividad Física, algunos de los integrantes del Programa Vida Saludable participaron en ejercicios de respiración y estiramiento que se realizaron en la explanada del Hospital Alfredo Perrupato. Alentando esta práctica, la consigna, relacionada con el movimiento, incluyó a personas con sobrepeso y obesidad quienes se sumaron y encontraron una posibilidad más para continuar en su lucha contra la enfermedad.