El propietario del galpón de empaque donde seis delincuentes armados balearon al encargado afirmó que, según el relato de la víctima, los asaltantes estaban en permanente comunicación con efectivos policiales mientras cometían el robo. También cuestionó la demora en la llegada de los móviles al lugar.
El violento asalto en Rodeo del Medio sumó una denuncia que ahora pone el foco en la respuesta policial: Antonio Ginart, propietario del galpón de empaque donde seis delincuentes armados balearon al encargado, afirmó que los asaltantes estaban en permanente comunicación con efectivos policiales mientras cometían el robo. La acusación surgió después de que Arnaldo Maciero le relatara que uno de los atacantes advirtió a sus cómplices que se apuraran porque ya habían llamado a la Policía.
La acusación surge de una conversación que Ginart mantuvo nuevamente con Maciero, el encargado que recibió un disparo durante el asalto ocurrido en un galpón de empaque ubicado sobre calle Roma, entre Don Bosco y El Bosque, en Rodeo del Medio, Maipú.
Según el relato que el propietario recibió de la víctima, habían pasado apenas unos dos minutos desde que los delincuentes ingresaron cuando uno de ellos, mientras rompía las cámaras de vigilancia, les dijo a sus cómplices que debían apurarse porque ya habían llamado a la Policía.
Para Ginart, ese dato resulta especialmente llamativo porque los delincuentes habrían tenido conocimiento de que las fuerzas de seguridad ya habían sido alertadas mientras todavía estaban dentro del establecimiento.
“Los tipos estaban en permanente comunicación con la Policía. No tengo ningún problema en decirlo. No puede ser”, afirmó el propietario al reconstruir lo que había ocurrido.
La frase constituye una denuncia de extrema gravedad que deberá ser corroborada o descartada mediante la investigación correspondiente. Hasta el momento, no está acreditado públicamente que los delincuentes hayan mantenido comunicaciones con efectivos policiales.
En tanto, Ginart, deslizó una posible luz de esperanza para que se esclarezca el caso: “A pesar de todo lo ocurrido yo le tengo mucha fe al trabajo del señor Díaz, de Investigaciones de la Policía de Mendoza”.
Asalto en Rodeo del Medio: balearon a un encargado y robaron dinero y cheques de un galpón
La advertencia que escuchó el encargado
De acuerdo con lo que Ginart dijo haber conversado con Maciero, uno de los asaltantes estaba destruyendo las cámaras de seguridad cuando advirtió a los demás que debían acelerar el robo porque ya habían llamado a la Policía.
El dato resulta relevante para la investigación porque permitiría establecer que los delincuentes conocían la existencia del aviso prácticamente en tiempo real.
La pregunta que surge es cómo obtuvieron esa información.
Una posibilidad es que alguno de los integrantes del grupo haya tenido acceso a algún mecanismo de comunicación que le permitiera conocer el movimiento policial. Otra posibilidad, que deberá ser investigada, es la que plantea directamente Ginart: que existiera algún tipo de comunicación entre los asaltantes y efectivos policiales.
Por ahora, ninguna de esas hipótesis puede presentarse como una conclusión.
Lo que sí existe es el relato de la víctima transmitido al propietario del establecimiento y la denuncia pública realizada por Ginart, quien reclama que se investigue qué ocurrió durante esos minutos.
La demora de los móviles, bajo cuestionamiento
La nueva denuncia se suma al reclamo que Ginart había realizado inmediatamente después del violento asalto por la demora en la respuesta policial.
El propietario sostiene que la Policía fue alertada mientras el robo estaba ocurriendo y que, pese a la presencia de delincuentes armados y a que uno de los trabajadores había sido baleado, la llegada del primer móvil se produjo aproximadamente 50 minutos después.
Ginart también cuestionó la actuación de efectivos que se encontraban en las inmediaciones.
Según explicó, había personal de la Policía Vial en la zona de Juan Isidro Maza y el Acceso Este. Su relato indica que, pese al aviso por un hecho de extrema gravedad, esos efectivos no habrían levantado sus puestos para dirigirse al lugar.
El propietario afirma además que ningún móvil de la dependencia policial cercana al galpón llegó durante los primeros minutos del procedimiento.
Se trata de tiempos que deberán ser contrastados con los registros oficiales para determinar exactamente cuándo se produjo cada comunicación, qué información recibió el sistema de emergencias y cuándo fueron enviados los recursos policiales.

Un comisario llegó dos horas después, según Ginart
Ginart aportó también otro dato sobre la respuesta posterior al asalto.
Según su relato, el comisario llegó aproximadamente dos horas después del hecho, en un vehículo particular y vestido de civil.
“Desastre, hermano. Un desastre”, fue la conclusión expresada por el propietario al referirse a la actuación policial que, según su versión, se produjo después del robo.
Ese punto también requiere una reconstrucción oficial. Para establecer qué ocurrió durante la respuesta al asalto será necesario conocer qué efectivos fueron notificados, cuáles fueron enviados, qué recorridos realizaron y cuánto tiempo demoraron en llegar.
Los registros del 911 constituyen, en ese sentido, una pieza central para reconstruir la secuencia.
Qué puede determinar el registro del 911
La investigación deberá establecer con precisión el momento en que ingresaron los llamados de emergencia, la información aportada por quienes comunicaron el robo, la prioridad asignada al hecho y las órdenes impartidas a los móviles.
También será necesario determinar qué comunicaciones mantuvieron los efectivos durante el procedimiento.
Esos datos pueden permitir reconstruir una línea temporal precisa entre el momento en que se produjo el aviso y la llegada de la Policía al galpón.
La información también podría resultar relevante para determinar si la advertencia que, según Maciero, realizó uno de los delincuentes dentro del establecimiento tuvo algún vínculo con las comunicaciones policiales que se desarrollaban en ese momento.
La acusación de Ginart, por lo tanto, plantea una cuestión concreta que puede ser investigada con elementos objetivos: si los delincuentes efectivamente tenían información sobre la respuesta policial mientras estaban dentro del galpón y, eventualmente, de dónde provenía esa información.
Seis delincuentes y un encargado baleado
El asalto ocurrió entre las 18 y las 19 en el galpón de empaque de verduras y hortalizas situado sobre calle Roma, entre Don Bosco y El Bosque.
Según la reconstrucción inicial, seis delincuentes participaron del robo. Cinco ingresaron al establecimiento mientras otro permaneció en un Volkswagen Gol blanco utilizado por el grupo para movilizarse.
Los asaltantes actuaron con violencia, rompieron elementos de seguridad y cámaras de vigilancia y amenazaron a quienes se encontraban en el lugar.
Durante el robo, Maciero recibió un disparo en una de sus piernas. El propietario sostuvo que el encargado no había ofrecido resistencia y que se encontraba sentado cuando fue baleado.
Los delincuentes escaparon con dinero y documentación comercial. Entre los elementos sustraídos había efectivo, cheques y otros documentos pertenecientes a la actividad del establecimiento.
La primera información aportada por Ginart ubicó el dinero en efectivo sustraído en alrededor de 3 millones de pesos, aunque el monto definitivo debía ser establecido.
La investigación también contempla el análisis de las cámaras de seguridad y otros registros que puedan contribuir a identificar a los autores.
La nueva denuncia abre un interrogante mayor
La primera denuncia realizada por el propietario estaba centrada en la demora que, según su versión, tuvo la Policía para llegar al galpón después de recibir el aviso sobre un robo con delincuentes armados y un hombre herido.
Ahora, la información que Ginart recibió de Maciero incorpora un elemento diferente y potencialmente mucho más grave: la sospecha de que los asaltantes tenían comunicación con efectivos policiales mientras el robo todavía estaba en desarrollo.
La afirmación deberá ser investigada y no puede ser considerada una prueba de complicidad policial por sí misma.
Pero el relato plantea preguntas concretas que pueden ser respondidas mediante los registros de comunicaciones y las actuaciones oficiales: qué ocurrió entre el primer aviso y la llegada del primer móvil, quiénes recibieron la información sobre el robo, qué comunicaciones se produjeron durante ese período y cómo pudo uno de los delincuentes conocer que la Policía ya había sido alertada.
Mientras avanza la investigación por el violento asalto ocurrido en Rodeo del Medio, la denuncia de Ginart suma una nueva dimensión al caso y pone bajo análisis no solamente el accionar de los seis delincuentes, sino también la respuesta policial desplegada durante los minutos decisivos del robo.