Antonio Ginart, propietario del galpón de Rodeo del Medio donde balearon a su empleado durante un violento asalto, cuestionó la respuesta policial tras el ataque. Afirmó que demoraron casi seis días en revisar las cámaras y reclamó prevención en una zona donde, según sostuvo, hubo otros robos violentos.
El violento asalto en Rodeo del Medio en el que balearon a Arnaldo Maciero sumó este sábado un nuevo capítulo a partir del reclamo de Antonio Ginart, propietario del galpón atacado, quien cuestionó la demora en la investigación y aseguró que durante varios días no se revisaron las cámaras que podían aportar imágenes de los delincuentes.
Ginart sostuvo que desde el momento del asalto intentó colaborar con la investigación y puso a disposición registros de cámaras de seguridad de la zona. Sin embargo, afirmó que los investigadores recién concurrieron casi seis días después del hecho, cuando parte de las grabaciones podía haberse perdido por las propias características de los sistemas de almacenamiento.
“Muchas de las cámaras vencen la grabación por tres días, cuatro días o por 48 horas”, explicó Ginart en un audio difundido este sábado. Según su planteo, esa demora podía resultar determinante para identificar la vía de escape utilizada por los delincuentes o conseguir imágenes de mayor nitidez del vehículo en el que se movilizaban.
El comerciante también afirmó que intentó comunicarse con autoridades del Ministerio de Seguridad de Mendoza para solicitar una reunión con el jefe de Investigaciones, pero aseguró que no obtuvo respuesta.
Ginart cuestionó la demora para revisar las cámaras
El reclamo del propietario del galpón se concentra especialmente en el tiempo transcurrido entre el asalto y la revisión de los registros de seguridad.
Según relató, después del ataque comenzó a buscar cámaras que pudieran haber registrado el recorrido de los delincuentes y aportó la información a quienes llevan adelante la investigación. Sin embargo, sostuvo que durante “casi seis días” nadie concurrió a revisar esos registros.
Para Ginart, el problema no es solamente la demora administrativa. Las cámaras pueden sobrescribir automáticamente las imágenes después de determinado tiempo y, por esa razón, considera que una intervención rápida podía haber permitido recuperar material útil para identificar a los autores del asalto.
El comerciante también aseguró que pidió hablar con un funcionario de mayor jerarquía dentro del área de Investigaciones, pero que después de varios días no recibió una respuesta.
Estas afirmaciones corresponden al relato de Ginart y no implican, por sí mismas, que la investigación haya descartado las cámaras o que las autoridades hayan incumplido deliberadamente sus obligaciones.

Reclamo por la falta de policías en la zona
El propietario del galpón también volvió a poner el foco en la prevención en el sector de Rodeo del Medio, Maipú, donde se produjo el ataque.
Ginart afirmó que durante los días posteriores al asalto no observó presencia policial permanente en la zona de la colonia Ombal. Según contó, había reclamado específicamente la presencia de motos de UMAR y sostuvo que sus pedidos no fueron atendidos.
En su relato, el comerciante aseguró además que tiene antecedentes de varios asaltos a mano armada en la zona durante los últimos años. Diferenció esos episodios de otros robos menores que, según dijo, en algunos casos ni siquiera fueron denunciados.
“Uno algo de experiencia tiene”, sostuvo al explicar por qué considera que el problema de seguridad en el sector requiere una respuesta preventiva más fuerte.
Un operativo policial frente al galpón
Ginart también relató un episodio ocurrido el viernes, cuando observó presencia de efectivos de la Policía Rural frente al galpón.
Según su versión, los agentes estaban realizando controles vinculados con vehículos y tránsito en las inmediaciones del lugar donde días atrás se produjo el asalto. El comerciante cuestionó el despliegue y consideró que la presencia policial debía orientarse a prevenir delitos en la zona.
En particular, mencionó un procedimiento en el que, según afirmó, a un vecino que circulaba en un tractor le quitaron las llaves del vehículo. Ginart sostuvo que consultó a policías rurales que conoce y que estos le aseguraron que no habían realizado ese procedimiento.
La situación forma parte de las afirmaciones realizadas por el comerciante y no pudo ser corroborada de manera independiente a partir de su relato.
Ginart también cuestionó que los controles se concentren en determinados puntos de circulación, mientras que, según su percepción, no se despliega una estrategia equivalente en los sectores donde se producen los robos.
“No están atrás del delito”, sostuvo Ginart
En otro tramo de su denuncia, el propietario del galpón formuló una crítica más amplia sobre la manera en que se estaría trabajando en materia de seguridad.
“No están atrás del delito ni de los delincuentes, están detrás del negocio”, afirmó, en referencia a los procedimientos que, según dijo, se estaban realizando en la zona.
Ginart relató que durante el viernes observó controles y movimiento de vehículos durante varias horas, incluso en sectores cercanos a escuelas y supermercados. Su cuestionamiento es que esos operativos, desde su perspectiva, no estarían atacando el problema que más preocupa a los vecinos: los robos violentos.
La afirmación constituye una interpretación personal del comerciante sobre los procedimientos policiales y no una conclusión oficial sobre el objetivo de los operativos.
La investigación se enteró del asalto cuando el herido llegó al hospital
Uno de los puntos más sensibles del nuevo relato de Ginart está relacionado con el momento en que, según aseguró, la Policía tomó conocimiento formal del asalto.
El comerciante sostuvo que los efectivos se enteraron del ataque cuando Arnaldo Maciero, el empleado que recibió un disparo durante el robo, llegó herido al hospital. Según su explicación, el centro asistencial activó el protocolo correspondiente y dio aviso a la Policía.
Ginart aseguró que, de acuerdo con la información que recibió, ya se habían realizado llamados para alertar sobre el asalto.
Este punto adquiere relevancia porque en la nota anterior el comerciante ya había cuestionado el tiempo de respuesta policial después del ataque. En aquella oportunidad había señalado una demora cercana a una hora para la llegada del primer móvil y había planteado dudas sobre el conocimiento que tenían los delincuentes acerca de la presencia policial. Ahora vuelve a cuestionar el funcionamiento de la respuesta, pero desde otro ángulo: la demora posterior para avanzar con las imágenes y otros elementos de investigación.
Ginart relacionó el caso con otros asaltos violentos
El propietario del galpón también recordó otros hechos ocurridos en la zona.
Mencionó particularmente el caso de Ramiro Déboli, un vecino que, según su relato, sufrió un asalto violento meses atrás. Ginart sostuvo que en aquel episodio los delincuentes permanecieron durante un tiempo prolongado con la víctima y que tampoco se habría avanzado posteriormente en la identificación de los responsables.
También hizo referencia a otro episodio que involucró a vecinos conocidos como los Antequera y afirmó que hubo tiroteos y denuncias que, desde su perspectiva, tampoco tuvieron una respuesta suficiente.
Ginart utiliza estos antecedentes para sostener que el asalto sufrido por su empleado no debería analizarse como un episodio aislado, sino dentro de una situación de inseguridad que, según afirma, se viene repitiendo en el sector.
El reclamo ahora se convirtió también en temor
La nueva declaración de Ginart incorpora un elemento que no estaba presente con la misma intensidad en su primera denuncia: el miedo a continuar reclamando.
El comerciante aseguró que comenzó a sentir temor incluso de comunicarse con el Ministerio de Seguridad para plantear sus reclamos. Dijo que tiene familia y que esa situación condiciona hasta dónde está dispuesto a avanzar públicamente con sus cuestionamientos.
La frase expone el impacto que el asalto tuvo sobre la víctima indirecta del hecho, pero también muestra que el reclamo de seguridad ya no está limitado al esclarecimiento del ataque.
Mientras la investigación intenta determinar quiénes fueron los responsables del asalto en el que Arnaldo Maciero fue baleado en una pierna, Ginart reclama que se avance con las cámaras, que se refuerce la prevención y que se dé respuesta a las denuncias sobre otros hechos violentos ocurridos en la zona.
El comerciante insiste en que aportó información y registros que podrían ser útiles para la investigación. Ahora cuestiona que hayan transcurrido varios días antes de que esos elementos fueran revisados y advierte que, mientras tanto, algunas imágenes pudieron dejar de estar disponibles por el funcionamiento de los sistemas de almacenamiento.
El caso permanece bajo investigación y las acusaciones realizadas por Ginart deberán ser contrastadas por las autoridades correspondientes. Por ahora, el propietario del galpón reclama respuestas sobre tres puntos concretos: qué ocurrió con las cámaras, cómo se está investigando el asalto y qué medidas de prevención se están tomando en la zona después del ataque.