Por NOTICIAS SAN LUIS / Para los seguidores de los Rodríguez Saá: el “otro país” para los propios, el “feudo” para sus detractores, la colmena política está tan llena de miel electoral que todos se desviven por un poco de sabor a triunfo. Por estos días, las denominaciones que recibe la provincia cuyana parecen haber mutado en un confuso juego de puntos de vista que antes eran previsibles y que hoy se ven un tanto difusos. Sobre todo por el juego que podría plantearse desde alguien cercano a Mauricio Macri y que está apuntalado por un vicegobernador mendocino. El final sigue abierto y promete ser uno de los más emocionantes de los últimos 35 años en el maravilloso Estado meditarráneo.
¿Adolfo vs. Alberto? La caldera Rodríguez Sáa entró en ebullición
Por CARLOS FERNÁNDEZ / Dicen los que saben que los hermanos Rodríguez Sáa conocen bien el juego de posar tirantes ante la tribuna aunque en el fondo tanto uno como otro prefieren la estrategia de la unidad.
De la mitología del poder saaista a la realidad que nadie acierta
Luego de que Adolfo Rodríguez Sáa amedrentara a funcionarios de su hermano Alberto en una cumbre partidaria, aparecieron nuevos indicios de una presunta interna familiar de cara a la gobernación de San Luis. Minutos después de viralizados audios y vídeos del expresidente cargando enfáticamente contra ministros de la cúpula puntana, desde la “fan Page” de Facebook perteneciente a “Hay Equipo”, espacio que lidera el hijo del gobernador puntano, se viralizó una foto con el slogan “Alberto gobernador 2019, el candidato natural”, lo que reaviva la sospechas de una posible interna; ya que fue compartido por varios funcionarios de la primera plana puntana.
Por otra parte, el senador nacional participó de una reunión política en el interior de San Luis, donde bromeó irónicamente ante los presentes que habría que darles “pastillas anticonceptivas a los ministros” de su hermano. En las esferas de los hermanos que gobiernan la provincia desde el retorno de la democracia, aseguran que hay una interna familiar detrás de la figuras predominantes. Se trataría de un enfrentamiento entre la mendocina Gisella Vartalitis (esposa de Adolfo) y “Junior” (hijo de Alberto y secretario gubernamental).
Algunos sectores cercanos a los hermanos, creen que la “presunta interna” es una “pantomima” para reactivar a la tropa peronista, ya que habrían argumentado puertas adentro que las elecciones primarias pasadas “armaron lista de unidad y nadie trabajó”, y para revertir la paliza en las generales, “ambos tuvieron que ponerse al frente”, por lo que la estrategia del “bueno y el malo, sería para no apadrinar a nadie” y que todos laburen en una gran interna.
También manifiestan que especulan con la jugada de candidatearse ambos a la gobernación, con el objetivo de hacer una holgada elección que les permita retener bancas legislativas e intendencias, amenazadas por el reciente frente opositor. Para ello el terreno es óptimo, ya que los históricos intendentes de Villa Mercedes y la Capital, no pueden ser reelectos y en ambos casos hay más de 15 postulantes al ejecutivo municipal. Esta táctica se daría teniendo en cuenta de que si las colectoras funcionan uno de los dos se erige como gobernador y el otro va a parar al Senado, ya que Alberto es suplente de Adolfo a la cámara alta nacional.
La oposición puntana: un mix de alegrías e incertidumbre
Desde la oposición puntana se relamen con que la pelea entre hermanos sea una realidad y habilite un esperanzador futuro para ellos. La principal figura sigue siendo Claudio Poggi, ex gobernador y delfín de los Rodríguez Saá, quien sumó su espacio de peronistas disidentes (Avanzar) al frente Cambiemos. Pero a pesar de ser la amenaza latente, su imagen se desinfló luego de la “abultada victoria” en las primarias y la “impensada” derrota en las generales de 2017. Desde entonces, algunas figuras de Cambiemos ponen en duda apadrinar su candidatura sin internas. Por si fuera poco, el ala peronista de Poggi comenzó una migración masiva hacia los lares de los Rodríguez Saa, argumentando que el senador nacional “se pintó de amarillo” (por su relación con Macri).
La figura incierta en la carrera por la gobernación puntana es Enrique Ponce, el intendente capitalino, quien llegó a la jefatura comunal de la mano del kirchnerismo y tras ser reelecto se presumía un inminente acercamiento los Rodríguez Saá, pero terminó armando su propio espacio: San Luis Somos Todos. El hombre mantiene un buen diálogo con Mauricio Macri y funcionarios de la primera plana nacional. Aunque en más de una ocasión, Ponce manifestó que sus diálogos con el estado provincial y nacional, son meramente “institucionales y por el bien de los vecinos”, eludiendo tomar partido.
Desde Cambiemos, sueñan que el intendente sanluiseño termine dentro del frente, porque, entre sus íntimos, ya manifestó intenciones de ser gobernador, y saben que en la capital puntana puede llegar a terciar votos en los futuros comicios. Su principal asesor político es el exvicegobernador mendocino Carlos Ciurca.
El escenario más emocionante de las últimas tres décadas
Con Adolfo de campaña gubernamental hace más de un año y Alberto sin pronunciarse públicamente, pero con su entorno dando indicios de reelección, Cambiemos se relame con el fin de la dinastía, pero duda de un Poggi que se desvanece y le preocupa la intervención de Ponce como tercera opción. Lo único seguro, es que San Luis promete el escenario electoral más emocionante de los últimos 35 años.