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Por DIEGO COSTARELLI / En Mendoza, casi todos los precandidatos se apoyaron en la crisis nacional y las falencias del gobierno del presidente Mauricio Macri, para hacer campaña y prometer mejoras que ayudarían a cambiar la situación económica, sin poder verter un sólo argumento válido al respecto.

Las posibles soluciones jamás  existieron, porque en estas elecciones en la provincia se eligieron los candidatos a gobernador y, de acá al resultado de las generales, solamente está en juego la administración del Estado provincial y la eficiencia o no en la prestación de sus servicios esenciales.

El radicalismo, apalancado en la figura de Alfredo Cornejo, y con Rodolfo Suarez como actor principal, se centró en la continuidad como el eje de campaña, lo que sirve además, para mostrar la excelente gestión que tiene hoy el Gobierno de Mendoza.

En tanto, en el resto del país vienen triunfando los oficialismos, la gran mayoría de ellos opositores al gobierno nacional, sin embargo, nuestro oficialismo provincial logró diferenciarse de los de otras provincias, que por más que salieron ganadores, siguen sin definiciones concretas y sin exponerse frente al contexto nacional.

Dos ejemplos grafican esto: Córdoba y San Juan, la primera sin la existencia de las PASO, con la posibilidad de la reelección y además muy lejos del escrutinio nacional. Lo que deja en claro que Juan Schiaretti logró imponerse con comodidad.

Lo mismo sucede con Sergio Uñac, el gobernador justicialista que se impuso por segundo mandato consecutivo. El sanjuanino salió victorioso en un contexto favorable, ya que no tiene ninguna restricción legislativa que lo llevara a tomar algún tipo de riesgo, es decir podía definir el mismo la fecha de las elecciones. Solamente tenía que hacerlo con 60 días de anticipación y, claro, además con la posibilidad de la reelección. Hoy Uñac todavía se muestra sin  una postura clara en el plano nacional.

El desdoblamiento de las elecciones provinciales le ha dado a muchas provincias la ventaja de separse de lo nacional y optar por un liderazgo “propio”, pero en el caso de Mendoza la situación es mucho más compleja.

En el año 2016 se sancionó la ley provincial 8.967 que establece que las PASO para cargos provinciales se deben realizar en el mes de junio y las generales en setiembre. Previo a esto, el Gobernador debe emitir un decreto para formalizar el llamado a elecciones con 90 días de anticipación, a diferencia de las otras provincias, que tiene ventaja de contar con un plazo de 60 días para comunicar las formulas y los candidatos.

Esta Ley electoral le da transparencia a la gestión de Mendoza, porque es la primera vez que se va a votar sin haberla modificado a gusto y placer del gobierno de turno. Porque el calendario presenta las fechas fijas por ley, tal como lo indica la constitucion, algo que nunca había ocurrido en Mendoza.

Esto representa una altísima calidad institucional, una herramienta transparente que  deja las reglas del juego claras, aún teniendo que asumir riesgos políticos y partidarios.

Las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) de este domingo no solo han marcado la victoria del candidato del oficialismo, Rodolfo Suarez, por una diferencia aproximada de 8 puntos por encima del justicialismo. Sino que han logrado imponer la  posición del actual gobernador, Alfredo Cornejo, quien pudo demostrar el valor que tiene su estrategia política en el escenario electoral del país.

Entonces, teniendo en cuenta datos como estos, podemos decir que si el Frente Cambian Mendoza ganó las PASO, con Rody Suarez a la cabeza, el  triunfo del radicalismo tiene mucho más valor, no solo por el resultado, sino porque la  estrategia política que se ha llevado adelante ha sido muy exitosa.

Porque pese a que se ha mezclado en la campaña la situación nacional y que Alfredo Cornejo se ha posicionado como el principal opositor dentro de Cambiemos al gobierno de Macri, en Mendoza, el oficialismo ha sabido separar las cosas, mostrar con datos concretos los buenos resultados de la administración de gobierno y sortear todas las vicisitudes del contexto nacional.

Todo esto deja en claro, no solo la capacidad de gestión del oficialismo en Mendoza, sino también el valor estratégico con el que se desenvuelve al momento de pensar y encarar una elección nuestro gobernador, quién además de mostrar fortaleza en su territorio está demostrando ser un claro armador y estratega a nivel nacional.

DIEGO COSTARELLI.

Presidente Bloque de Senadores UCR.

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