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Por CAROLINA JACKY / La siguiente es la historia de una mujer luchadora quien pese a muchas adversidades no dudó nunca en seguir adelante con su reclamo legítimo. Un verdadero ejemplo de que se puede, a pesar de que diversas condiciones están contra las mujeres que sufren violencia de género.

“SENTENCIA:
Mendoza, 03 de abril de 2019. Y VISTOS: Por el mérito que resulta del acuerdo precedente, la Sala Primera de la Suprema Corte de Justicia, fallando en definitiva:

RESUELVE: 1-Hacer lugar a la demanda entablada a fs. 4/14 y vta. por la Sra. Soledad Lescano.”

En el año 2013 Soledad Lescano, miembro de la Policía de Mendoza, fue separada de la fuerza en tiempos en que padecía de violencia intrafamiliar. Su pareja en ese entonces, también policía, le habría llegado a partir la mandíbula a golpes. La institución policial privilegió al hombre y abandonó a la mujer. Al poco tiempo le restituye el arma al hombre pero no a Soledad, y a pesar de que su médico particular indicaba que estaba en condiciones, Sanidad Policial, indicó que debía darse la baja. Así dieron inicio las actuaciones administrativas que hoy la Suprema Corte ha resuelto a favor de Soledad.

En aquel 2013, ante el hecho de que Soledad había sido dada de baja, se buscó un camino alternativo para sostenerla dentro de la institución mientras se resolvían las causas administrativas. El camino alternativo fue la Justicia Civil de la Provincia de Mendoza, que por una medida de protección se logró que Soledad volviera a la fuerza policial mientras se resolviera en definitiva su caso. Esta acción judicial dió como resultado los Fallos “LESCANO I y LESCANO II”. Ambos fallos sentaron jurisprudencia y han sido motivo de estudio y hasta de examen en el Consejo de la Magistratura de Mendoza.

JUNTAS EN LA LUCHA

LA LUCHA DE SOLEDAD

Tiempos duros, en dos oportunidades mas quedó fuera de la policía, en dos oportunidades mas la Justicia escuchó a Soledad y resolvió con perspectiva de género, reincorporándola nuevamente.

Recursos, incidentes, todas las herramientas que permiten usar las Convenciones CEDAW y BELEM DO PARA, como la Ley 26.485.

El camino fue duro para SOLEDAD LESCANO, en las tres oportunidades que le dieron la baja, perdió el sueldo y la obra social, con una hija menor a cargo, no es fácil seguir luchando. No es la única, ni tampoco será la última, otras todavía siguen esperando justicia. Difícil sostenerse cuando se tienen tantos reveces en la justicia, cuando se sabe que dentro de la institución hay quienes no la quieren, quienes no admiten que una mujer denuncie a un hombre y más cuando este es policía.

Una institución patriarcal, donde hasta encontramos muchas mujeres machistas que están de acuerdo con estas prácticas.

El expediente civil por daños y perjuicios que hizo posible que Soledad siguiera en la fuerza policial hasta hoy, seguirá su curso y mañana se decidirá si corresponde o no que el Ministerio de Seguridad pague por los daños y perjuicios, pero hoy la Suprema Corte de Justicia resolvió sobre los expedientes administrativos, y le dio la razón a SOLEDAD.

LA SUPREMA CORTE, refiriéndose a la Ley de Violencia de Género dice: “Puntualmente el artículo 16 de aquella-Derechos y garantías mínimas de procedimientos judiciales y administrativos- dispone que los organismos del Estado deberán garantizar a las mujeres en cualquier procedimiento judicial o administrativo, además de todos los derechos reconocidos en la Constitución Nacional, los Tratados Internacionales de Derechos Humanos ratificados por la Nación Argentina, la presente ley y las leyes que en consecuencia se dicten…”c) A ser oída personalmente por el juez y por la autoridad administrativa competente; d) A que su opinión sea tenida en cuenta al momento de arribar a una decisión que la afecte;…g) A participar en el procedimiento recibiendo información sobre el estado de la causa;…i) A la amplitud probatoria para acreditar los hechos denunciados…”.

Es en base a esta norma de orden superior que hoy SOLEDAD LESCANO puede dar testimonio de una lucha que tuvo un final feliz, algo que no muchas mujeres pueden decir.

GRACIAS SOLEDAD por tu confianza, por tu paciencia y por dar un ejemplo para otras que peleen por sus derechos.

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