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Modesta Reboredo, la mina del arte bello, íntimo y frágil

Oct 3, 2020

La mujer artista es una madre mendocina que nunca abandonó sus inquietudes. Ahora estudia canto. En la Vendimia 2018 visitó a un San Martín revelado de la nieve derretida.

Modesata Reboredo, la mina del arte bello, íntimo y frágil. San Martín.

Por CARLOS FERNÁNDEZ / La dureza de la vida en reiterados casos suele dejar con pocas palabras en la boca a quien ha vivido ya algunos  años. 

Este no es el caso de Modesta Reboredo, quien desde su «nido – taller» en Guaymallén persiste en seguir dibujando el mismo sendero que comenzó a caminar desde muy joven.

Cuando comenzaba a germinar en su mente la idea de «posicionar», como dice ella «a la mujer en las artes plásticas de Mendoza». Cuando en un principio estudiaba danza y un poco más tarde artes plásticas, en la Universidad Nacional de Cuyo.

Cuando a los 24 tuvo una experiencia «súper interesante»: «Minas de Arte» y «Gupo Zona«. Y todavía sigue paso a paso, y no a uno muy lento, tampoco muy rápido. Muy segura, muy alegre, muy madre, utilizando de manera distinta la palabra «corazón«…

Modesta Reboredo, la mina del arte bello, íntimo y frágil.

«Uno de los últimos trabajos por encargo fue el traje de San Martín que hice para la Vendimia que dirigieron Vilma Rúpolo y Guillermo Troncoso.

La que se llamó Constelación del Vino«, inicia. Y añade: «Al igual que -la vestimenta- los de la dama antigua, la mujer del pueblo, el hombre de sociedad y también el del pueblo y de los granaderos. El guión apuntó a la colaboración de Mendoza a la gesta del Cruce de los Andes«.

Actualmente, en tiempo de cuarentena, Modesta Reboredo tiene activo su taller en San Francisco del Monte, en Guaymallén -Mendoza, Argentina- donde realizo sus obras y restauraciones.

Sombrero de San Martín en la Fiesta de la Vendimia, Constelación del Vino.

Aclara que en el vestuario que desarrolló se destacan los «detalles de luces y sombras. Con tonos fríos, porque es un pueblo congelado. Vilma y Guillermo me pidieron que tenían que dar la sensación de que los personajes aparecían a medida que se iba descongelando la nieve«.

Modesta Reboredo formó parte de varios colectivos: «Minas de Arte y Grupo Zona fueron dos experiencias súper interesantes. Ambos grupos tenían características distintas. Zona fue durante los años ´90. Tenía 24 años. En ese momento estudiaba danza contemporánea y era amiga de Marcelo Orueta. Incursionamos en la danza teatro. En ese momento fue una experiencia de vanguardia. Yo ya había comenzado a estudiar artes plásticas en la UNCuyo.  No solamente bailábamos sino que también desarrollábamos la utilería, la escenografía y también la actuación», recuerda.

Saco militar que vistió San Martín en la Fiesta de la Vendimia 2018.

El Grupo Zona «estaba dirigido por Noemí Salmerón, e integrado por Hugo Marzala, Alejandro Conte, Marcelo Orueta, Patricia Baldín y yo. Fue la primera época cuando hacía variaciones elípticas. Fue la primera obra. Después me fui porque me quería recibir y también porque quería hacer otras cosas. Sin embargo siempre me mantuve cerca del grupo por la utilería», apunta.

Modesta Reboredo, la mina del arte bello, íntimo y frágil.

«Me di cuenta que lo mío no era la exposición desde lo actoral sino desde la plástica», admite.

Minas de Arte, «nace en 1992, surge como un grupo de chicas de la Universidad Nacional de Cuyo. Estaba integrado por Cecilia Andresen, Marcela Furlani, Sandra Martí, Flavia Giménez, por «la Turca» Carina Sama y por mi», detalla. «A este grupo se sumaba otro de chicas más chicas:. Sonia López y Alelí Bromberg«, agrega.

Minas_del_Arte

Reboredo explica que «vimos la posibilidad de hacer una muestra con este grupo de mujeres que se había unido para hacer una exposición y al mismo tiempo posicionar a la mujer en las artes plásticas en Mendoza. Los concursos generalmente los ganaban los hombres. Muchos profesores afirmaban que las mujeres una vez que llegaban a ser madres cortaban con el arte«, cuestiona.

Modesta Reboredo es profesora del taller de Grabado en 4to. y 5to. año y profesora de Pintuta en 4to. año de la Escuela de Bellas Artes de Mendoza.

«Hoy la Turca es una cineasta reconocida en Buenos Aires. Sonia López es una excelente escultora y escenógrafa, que también realiza utilerías. Sandra Martí se ha dedicado a la perfomance. Marcela Furlani es una axcelente artista plástica y curadora. Cecilia Andresen es profesora y una grabadora increíble. Trabaja muy bien la xilografía. Al igual que Flavia Giménez. Cada una de ellas ha seguido con su producción artística. El grupo fue muy innovador», destaca.

Modesta Reboredo. Serie camitas.

La artista mendocina repasa: «Expusimos en los cafés que en Mendoza ya comenzaban a a ofrecer una propuesta distinta. Ligada al arte. Estuvimos en lo que fue Patio Mitre, Soul Café y La Bóveda en Godoy Cruz. Cuando inauguró La Bóveda lo hizo con mis obras (pinturas). Las expusimos arriba. Me acuerdo que al dueño, a Gustavo Carrizo, le presenté a Marmat (Marcelo Padilla)», quien en ese momento era la voz de la banda de rock Los Salvajes Unitarios.

Con Minas de Arte «hicimos muchos desfiles de arte. Nos vestíamos de negro, con pasamontañas y desfilábamos las obras de arte. La mujer era un elemento neutro, en este caso, en el sentido de decir no a la mujer objeto, posicionándola en otro lugar», explica.

Reflexiona que «hay muchas formas de ser creativos, todo val al mismo lugar, todo va al corazón. Y lo vaciás en la obra que hacés«.

Detalle del cuello alto del saco militar de San Martín para Constelación del Vino.

Multifacética

«Ahora estoy estudiando canto y tap. También hice comedia musical. Todo con Adrián Sorrentino en la Academia de Valeria Lynch en la Alameda», cuenta.

«Mi íltima muestra fue junto a Marta Day en el Edificio de La Bolsa de Comercio en la Ciudad de Mendza. Fue titulada como El Campo de Juego y sus Variaciones«, repasa.

Modesta Reboredo, la mina del arte bello, íntimo y frágil.

Además «estoy exponiendo mi obra Hierofante en la bodega Monteviejo. En el marco del proyecto de investigación artóstica Rencarnaciones junto a otros artistas».

Modesta Reboredo, la mina del arte bello, frágil e íntimo.
Diente de León. Técnica mixta. 1,50 x 1,00 metros.

En cuanto a obras, valora «la urna que hice por el aniversario número 30 por la democracia en Argentina. Dice voto femenino porque me pareció algo muy importante que la mujer pudiera tener la posibilidad de ejercer ese derecho cívico».

Modesta Roboredo. Homenaje por los 30 años de la democracia.
Homenaje por los 30 años de la democracia.

Siempre en defensa de la imagen de la mujer añade: «También tengo una muestra sobre la violencia de género. En ella utilizo ligas, un vestido bordado sobre un mantel, hay un corazón. Está trabajado desde el concepto de la belleza, lo íntimo, la fragilidad en manos de la fortaleza física que representa el hombre. La muestra trata sobre las cosas cotidianas de la mujer. Vestidos, enaguas. Son temas que me interesan. Lo femenino puesto en valor«, remarca.

Modesta Reboredo trabaja sobre la vida cotidiana de las mujeres.
Modesta Reboredo trabaja sobre la vida cotidiana de las mujeres.

En en un sentido similar, en su pintura «como en la seria de Las Camitas, hablo de la intimidad, de la soledad», explica.

Modesta Reboredo: Amor, Mujer.
La belleza y su alusión al amor de la mujer.

Modesta se identifica: «Ser artista es una forma de vida. Por eso mis hijos participan de las muestras. Van a casi todos lados conmigo. Hasta me ayudan cuando encuentro algo en la calle que pienso puede servir para una obra. Ellos me ayudan a subirlo al auto. Son Juan de 16 y Francisca de 15«.

De los artistas mendocinos dice que le gustan varios. Pero «me gusta mucho Edgar Murillo, también Marta Day. Hay grandes artistas en general. Murillo es como con el que más me identifico. A nivel nacional me gusta mucho Carlos Alonso. Lo mío pasa por la figuración. En mi época fue muy importante», antes que el arte abstracto. «Lo figurativo reconoce un objeto. Ah!!! también me gusta mucho el trabajo de Nora Correas«, apunta.

La mujer completa que «en este Salón Vendimia no me presenté por dos motivos. Porque estaba trabajando en lo de San Martín.  Y porque en esta oportunidad no había categorías. Preferí no mandar nada», cierra.

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