El tiempo - Tutiempo.net

Pedro Aznar en su cumpleaños ensayó un tremendo discurso

Jul 24, 2020

Pedro Aznar tuvo un cumpleaños solitario, confinado, tocando en vivo frente a la estática frialdad de una pantalla. Pero ello no impidió que el festejo tuviera dos ejes básicos: compañía y emoción.

Celebró ayer 61 años y lo hizo con una presentación vía streaming desde su residencia en Buenos Aires. Con un show que en su primera parte repasó temas ajenos de ídolos y contemporáneos. Partiendo con la muy adecuada Get the party started, de Linda Perry, para después continuar con Start me up, de The Rolling Stones; Bluebird, de Paul McCartney; Jesus to a child, de George Michael; No soy un extraño, de Charly García; Space oddity, de David Bowie; y Ordinary world, de Duran Duran, entre muchos otros.

Pedro Aznar ensayó un tremendo discurso en su cumpleaños.

Todo interpretando con corbata y copa de espumante en mano.

En la segunda parte, el cumpleañero fue sorprendido con un video grabado por varios artistas hispanos revisitando A cada hombre a cada mujer, tema de Aznar popularizado por Serú Girán en 1992.

El registro empezaba con un afectuoso saludo de su amigo y uno de sus mentores artísticos, Charly García. Para después mostrar a Lito Vitale, David Lebón, León Gieco, Carlos Vives y Adriana Varela. También a Jairo, Pablo Milanés, Sandra Mihanovic, Eve Aznar, Víctor Heredia y Fabiana Cantilo. Además a Chico Cesar, Manuel García, Suna Rocha, Nano Stern, Teresa Parodi, Nito Mestre y Juan Carlos Baglietto. A Roxana Amed, Piñón Fijo, Eruca Sativa, Soledad, Eva Ayllón, Hilda Lizarazu, Abel Pintos y Joan Manuel Serrat.

Antes de tal momento, el argentino dio un emotivo y revelador discurso. Donde expresó cómo se siente en su adultez. Todas las fases que ha dejado atrás para llegar hasta este punto. Y cómo ha aceptado convivir con la soledad. Aquí el texto íntegro, titulado Aprendí:

APRENDÍ

Aquí estoy, casi treinta años después de los cuarenta más que me daba ni imaginando lo rápido que pasarían.

Ahora pido treinta más porque el viaje lo vale a pesar de las noches de insomnio las pequeñas y grandes decepciones las pinzas del dentista y el reggaetón.

Me preguntaba si habría aprendido algo para ese “entonces” que resulta ser hoy y me respondo que algo sí.

Aprendí que vivir con miedo escondiendo el corazón. O pendiente de agradar. Es la mayor traición a la verdadera esencia. Que aunque el esfuerzo por tomar el camino más largo y difícil sea agotador. Es mucho mejor que morder el anzuelo de lo que te hipoteca el alma.

Aprendí que el amor no puede todo y que por mucho que se ame a veces hay que decir basta y cerrar la puerta de lo que no hace crecer. O de lo que lastima; que la pasión que uno trajo al mundo es para darla a manos llenas a los otros. Porque ahí está el brillo del espíritu, en su plenitud y que el que lo ostenta como lustre de su ego no entendió a qué vino.

Estos años trajeron angustias y desasosiegos. Claro, aunque debo admitir que fueron menos que las alegrías. Y que se alimentaron, siempre, de mi miopía. De los árboles que me tapaban el bosque.

Aprendí a ser solo y a estar solo, que no son lo mismo. Estoy solo desde que se fueron mis viejos, esa ancla bendita que lo hace a uno sentir. Que la gravedad es suficiente para mantener los pies sobre la tierra.

Soy solo ante mí y ante Dios. No importa cómo lo describa o sienta porque también cambió como lo veo y vivo. Y esa soledad de vivirme queriéndome. Aunque siempre me reproche algo y me esté exigiendo cambios. Me abre al otro a quien no se puede ver cuando se está en guerra con uno mismo.

Aprendí que somos un puñado de aprendices en todo pero que cuando tendemos la mano todo se multiplica para bien.

Que las convicciones hay que defenderlas con orgullo, siempre y cuando hayamos revisado que aspiren al bienestar de todos

Comentá la Noticia

comentarios

NOTICIAS MÁS LEÍDAS