La creciente del río Diamante obligó a evacuar a familias de Los Coroneles, en Cuadro Benegas, y La Cañadita, en Cañada Seca. El Municipio de San Rafael dispuso espacios de asistencia y pidió la intervención urgente de Hidráulica e Irrigación para reducir el riesgo de nuevos desbordes.
El río Diamante volvió a generar preocupación en San Rafael por el aumento de su caudal, que obligó a evacuar a 41 personas de los parajes Los Coroneles, en Cuadro Benegas, y La Cañadita, en Cañada Seca. Mientras el Municipio organizó la asistencia y el alojamiento de los vecinos afectados, las familias reclamaron obras de defensa para evitar que las inundaciones se repitan.
El intendente de San Rafael, Omar Félix, se presentó en los centros de asistencia para conversar con los evacuados y comprometer el acompañamiento del Estado municipal durante la emergencia. En paralelo, los equipos de Defensa Civil mantienen el monitoreo del comportamiento del río y de las necesidades de quienes debieron abandonar sus viviendas.
La situación volvió a poner en discusión la necesidad de ejecutar intervenciones hidráulicas en los sectores comprometidos. Según señalaron funcionarios municipales y vecinos, en ambos parajes existen reclamos por trabajos destinados a encauzar el agua y reducir el riesgo de que vuelva a ingresar en las zonas habitadas.

Dónde están alojados los evacuados por la creciente del río Diamante
En Los Coroneles, ubicado en Cuadro Benegas, son 21 las personas que debieron dejar sus hogares. La mayoría fue alojada en el Monasterio de Santa Rita, después de que la Dirección General de Escuelas no autorizara el uso de la Escuela Amoroso como espacio de contención.
La decisión generó preocupación en el Municipio porque la escuela representa el punto más cercano a las viviendas de los afectados. La directora de Desarrollo Social, Mariela Langa, lamentó que no se pudiera utilizar ese establecimiento educativo, aunque destacó que se prepararon otros espacios para recibir a las familias mientras se prolongue la emergencia.
En La Cañadita, en Cañada Seca, otras 20 personas fueron evacuadas. Varios de los afectados fueron derivados al Club San Martín de Salto de las Rosas, uno de los lugares dispuestos para brindar alojamiento y contención.
“Ambos espacios están preparados desde el Municipio para contener y albergar a la gente mientras se extienda la situación”, explicó Langa, quien remarcó que el caudal del río aumentó con fuerza durante la noche y obligó a tomar medidas preventivas.
La evacuación busca resguardar a los vecinos frente al avance del agua. La situación también expone las dificultades que enfrentan las comunidades ubicadas en sectores vulnerables cuando las crecidas amenazan las viviendas y obligan a organizar respuestas de emergencia en poco tiempo.

Defensa Civil monitorea el caudal y las necesidades de las familias
El director de Defensa Civil de San Rafael, Hugo Crescitelli, explicó que el seguimiento de la situación comenzó varios días antes de las evacuaciones, debido al importante caudal que presentaba el río Diamante.
“Desde hace días venimos monitoreando la situación, con un importante caudal en el río”, señaló el funcionario. Además, indicó que los equipos del organismo realizan un seguimiento permanente del comportamiento del agua y de los requerimientos de los vecinos.
El monitoreo resulta central para evaluar la evolución de la creciente y definir las medidas necesarias ante posibles complicaciones. Al mismo tiempo, el Municipio mantiene la asistencia a quienes tuvieron que dejar sus casas, mientras persiste la preocupación por el impacto que el agua puede provocar en los sectores afectados.
La emergencia requiere dos respuestas diferentes, aunque complementarias: por un lado, el alojamiento y la atención inmediata de las personas evacuadas; por otro, la ejecución de obras que permitan disminuir la exposición de las viviendas ante futuras crecidas.

San Rafael pidió maquinaria a Hidráulica e Irrigación
Frente a la situación, el Municipio de San Rafael solicitó la intervención de los organismos provinciales de Hidráulica e Irrigación para realizar trabajos que permitan reducir el riesgo de nuevos desbordes del río Diamante.
El subsecretario de Servicios Públicos, Darío Barandalla, sostuvo que en Los Coroneles existe desde hace tiempo un pedido para construir una defensa que permita encauzar el río hacia su antiguo cauce natural.
El funcionario advirtió que la falta de esa intervención contribuye a mantener la preocupación en la zona y recordó que el sector ya había atravesado una situación similar el pasado 24 de enero.
“Se necesita intervenir con maquinaria pesada de manera urgente para que esto no vuelva a ocurrir”, planteó Barandalla, al reclamar una respuesta para un problema que, según indicó, lleva tiempo sin resolverse.
En La Cañadita, en tanto, el Municipio realizó trabajos de canalización en uno de los brazos del Diamante con maquinaria propia. De acuerdo con lo informado por el funcionario, Irrigación aportó posteriormente otra máquina para ejecutar un bypass que permita desviar el agua.
Las tareas apuntan a modificar el recorrido del caudal en el sector comprometido y reducir el riesgo para las viviendas. Sin embargo, la respuesta inmediata no elimina el reclamo de los vecinos por intervenciones que consideran necesarias para evitar que el problema se repita.

Los vecinos reclaman obras para evitar nuevas inundaciones
Los habitantes de Los Coroneles y La Cañadita reclamaron respuestas urgentes de los organismos provinciales y cuestionaron la demora en la ejecución de las obras que, según afirmaron, fueron anunciadas o comprometidas con anterioridad.
Abraham, uno de los vecinos evacuados de Los Coroneles, expresó su preocupación por la reiteración de las inundaciones y la falta de avances en los trabajos que esperan.
“Necesitamos una solución urgente. Ya llevamos varios meses esperando y vamos por la segunda inundación”, sostuvo. Según su relato, desde Hidráulica les habían indicado que realizarían una obra aguas arriba, pero aseguró que los trabajos todavía no comenzaron.
El testimonio refleja el temor de las familias que ya atravesaron episodios de ingreso de agua en sus viviendas y que ahora deben volver a dejar sus hogares ante una nueva crecida.
En La Cañadita, los vecinos señalaron que hace diez meses hubo personas evacuadas que perdieron sus pertenencias y advirtieron que la situación vuelve a repetirse. También manifestaron preocupación por el aumento del caudal y por la falta de una solución definitiva.
El reclamo puntual se concentra en la construcción de una defensa que se extienda desde la calle Los Dos Álamos hasta Los Claveles, con el objetivo de impedir que el agua ingrese en el área habitada.
Mientras continúa la asistencia a las familias evacuadas, la creciente del río Diamante vuelve a poner en primer plano la necesidad de coordinar las respuestas municipales con las intervenciones provinciales. Para los vecinos, el desafío no termina cuando baja el agua: la prioridad es que las obras pendientes se concreten antes de que una nueva crecida los obligue a abandonar sus casas.