Seleccionar página

Por CAROLINA JACKY / Desde principio de esta década cuando llegó la primer mujer pidiendo ayuda en un caso de violencia institucional, con una resolución del INADI que la consideraba víctima de violencia de género y de discriminación por ser mujer sancionando al Gobierno de la Provincia de Mendoza, desde ese día en que se llevó a la Justicia ese caso, empezó un largo camino.

Fueron los primeros pasos dentro del Poder Judicial de Mendoza.
Dieron a luz las primeras medidas de protección, poco entendidas y comprendidas por nuestros magistrados, aunque algunos que se preocuparon por este nuevo derecho que daba a luz, lograron dar algunas protecciones.
No todas las mujeres tuvieron la mejor suerte en sus causas dentro de la justicia.
La falta de perspectiva de género, que hasta hoy muchos no saben de qué se trata, revictimizó a muchas mujeres, niños, niñas y adolescentes.

Hubo que jugar muy fuerte en el ejercicio de la profesión para que se prestara atención a este NUEVO PARADIGMA.
No solo con la mediatización de este nuevo derecho, sino muchas veces contra quienes incumplían con las responsabilidades de funcionario público, con pedidos de recusación con causa, denuncias penales contra magistrados, pedidos de Jury y hasta de Juicio Político.
Ninguna de estas acciones es gratis, tienen devolución.
Denunciar magistrados o denunciar funcionarios, no es gratis.
Tampoco debemos temer hacerlo, siempre encontraremos quien tenga más fuerza que nosotras para enfrentar al poder.

En esos primeros años era necesario hacer conocer el derecho de la mujer a no ser discriminada y a tener una vida sin violencia.

En ese tiempo, como ahora, había mujeres en el área del Poder Ejecutivo, del Legislativo y del Judicial consustanciadas de estos derechos.
Cada una desde su lugar daba su apoyo, colaboraba en esta lucha.

Muchas de ellas han sufrido de esa violencia institucional de las activistas.
Dependiendo el lugar que estuvieran se las perseguía, se les quitaban recursos, se le hicieron sumarios administrativos, o se las colocó apoyando situaciones o normas patriarcales y machistas.
Con mucho esfuerzo muchas de ellas tuvieron que comerse muchos sapos, como se dice en la jerga política, pero sabiendo que no podían ceder el lugar en que estaban.

En algunos casos hubo amenazas, intimidaciones, operaciones de prensa, dirigidas por periodistas o medios machistas. También impulsadas por profesionales del derecho contrarios a este NUEVO PARADIGMA, o con el solo interés de frustrar le trabajo de quienes militan en este nuevo derecho.

La activista es fuerte, no siente, no la afecta, esas son las palabras de quienes tendrían que salir a defenderla. “Que se defienda ella”.
Las organizaciones que deberían defenderla no aparecen, miran para otro lado. También los machistas meten la política en todo esto, no la ayudamos ni defendemos porque pertenece a tal o cual sector.
Cuando entra la política, el patriarcado también se aprovecha de esto, y divide, y hay quienes son llevados a esta división, y con intención o sin intención revictimizan.

Las Convenciones Internacionales, como muchos documentos internacionales nos hablan de esta especial tipo de violencia, violencia contra quienes luchan por los derechos humanos.
Te ataco porque sos feminista, porque llevas un pañuelo verde o porque llevas uno celeste, porque sos de izquierda o de derecha o porque estas al medio, no importa, lo único que quieren es terminar con la CAUSA.

Si hablas del aborto, si das una opinión, cuidado, en algunos lugares te pueden hacer un sumario, hasta te pueden pedir que brindes explicaciones de porque hablas de ABORTO LEGAL.
Cuidado de imputarle un delito a un funcionario, y más si es judicial, porque también te pueden sumariar, o sea intimidar.
Los MACHIRULOS y MACHIRULAS están en todos lados y atacan en la forma más vil que puedas imaginar.
Todo vale para impedir que esa funcionaria, profesional o hasta familiares de víctimas, sean perseguidos por su lucha.
Cuando estos te atacan, hay idiotas útiles que miran para otro lado, no intervienen… “que se la arregle, ella se metió”.

Por todos los medios intentan callarlas, que su palabra no sea oída, su palabra molesta.
Hace unos días fui testigo de cómo en una audiencia, ante la defensa de una mujer abusada, con las herramientas propias de la Ley 26.485 y sus Convenciones Internacionales, el colega a cargo de la defensa perdió la compostura, y no tuvo mejor idea que atacar, discriminando a la querellante.
No lo hizo una vez, lo hizo varias veces mientras la querella nada decía.
Fue en ese momento que el Secretario del Tribunal, advirtiendo lo que sucedida, interrumpió la audiencia, dejó constancia de lo sucedido y dispuso compulsa por el actuar del colega defensor.
Fue una grata sorpresa ver como en el Poder Judicial se tiene “perspectiva de género”.
Este episodio me hizo pensar en este 8 de marzo que hemos pasado, en lo que se ha conseguido, en cuanto más hay que luchar, y cuantas barreras hay que seguir sorteando.

Si nuestra voz molesta, entonces estamos en el buen camino.
Si nuestras acciones molestan, vamos bien.

Hay que saber que te atacaran en todo momento, que te silenciaran en todo momento, que hay muchos MACHIRULOS y MACHIRULAS que siempre estarán ahí para acallarte, para eliminarte, NO BAJES LOS BRAZOS, seguí luchando.

#NI UNA MENOS
Carolina Jacky

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, texto

Comentá la Nota

comentarios