La salida del titular de Agua y Saneamiento Mendoza se produjo en medio de los desbordes cloacales que afectan a Guaymallén y de los reclamos por respuestas estructurales. Los Corralitos vuelve a poner en evidencia las debilidades de una infraestructura que deberá afrontar la temporada de tormentas 2026-2027, mientras crece la preocupación por el fortalecimiento de El Niño.
La crisis de AYSAM en Mendoza va mucho más allá de la renuncia de Humberto Mingorance. El recambio en la conducción de la empresa estatal se produjo en medio de una emergencia sanitaria por los desbordes de líquidos cloacales en Guaymallén, los reclamos del intendente Marcos Calvente y las dificultades para resolver un problema de infraestructura que afecta desde hace meses a Los Corralitos. Con la temporada de tormentas por delante y un escenario climático asociado a El Niño, la salida del funcionario abre interrogantes sobre la capacidad de respuesta del sistema de saneamiento del Gran Mendoza.
Mingorance presentó su renuncia el martes 20 de octubre, después de nuevos cuestionamientos por la gestión de la crisis cloacal. El Gobierno provincial designó en su lugar a Ginés Darío Hernández, quien hasta ese momento se desempeñaba como gerente general de AYSAM y tiene trayectoria en el sector de agua y saneamiento.
El cambio de autoridades llega cuando la empresa debe responder por una problemática que no empezó con las últimas lluvias. En marzo, la Municipalidad de Guaymallén declaró la emergencia ambiental y sanitaria por el colapso del colector cloacal en la zona de Tirasso y Profesor Mathus. Los derrames, los daños en la calzada y las consecuencias sobre los vecinos y las actividades de la zona ya habían expuesto la dimensión del problema.
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La salida de Mingorance y la presión política sobre AYSAM
La renuncia del funcionario, un dirigente que acompañó durante años al gobernador Alfredo Cornejo, se produjo después de que Calvente reclamara respuestas urgentes y soluciones estructurales para los desbordes cloacales del departamento.
Entonces el análisis interpreta la salida como una decisión que busca contener el costo de la crisis sobre el Gobierno provincial y sobre la gestión municipal de Guaymallén. Según esa lectura, Cornejo habría tenido que resolver una tensión entre el respaldo a un funcionario de larga trayectoria en su equipo y la necesidad de dar una respuesta política frente a los reclamos de un departamento clave.
Esa interpretación no está demostrada como motivo oficial de la renuncia. La comunicación pública atribuyó la decisión a motivos personales, mientras que el contexto inmediato estuvo marcado por las críticas a la gestión de AYSAM y la emergencia cloacal.
La secuencia, sin embargo, deja una cuestión política abierta: si el recambio en la conducción alcanza para recuperar la capacidad de respuesta de la empresa o si la crisis requiere cambios más profundos en la gestión, las prioridades de inversión y el mantenimiento de la infraestructura.
Los Corralitos, el punto crítico de la red cloacal en Mendoza
Guaymallén concentra algunos de los episodios más graves de esta crisis. En Los Corralitos, los desbordes se han repetido en distintos sectores y el municipio viene reclamando soluciones para un sistema operado por AYSAM.
El problema no se limita a una cañería rota o a una reparación puntual. Los colectores troncales reciben efluentes de distintas zonas urbanas y deben transportar grandes volúmenes de líquidos cloacales hacia los sistemas de tratamiento. Cuando esa infraestructura colapsa, se obstruye o pierde capacidad, las consecuencias pueden extenderse más allá del punto donde se produce la falla.
La geografía y el trazado de la red son factores relevantes para comprender por qué Guaymallén termina soportando buena parte de las consecuencias. Según el análisis que motiva esta nota, distintos colectores del Gran Mendoza atraviesan el departamento en su recorrido hacia los sistemas de tratamiento de Campo Espejo y Paramillos.
La red no responde a los límites administrativos de cada municipio. Por eso, una falla en una infraestructura que recibe efluentes de distintas jurisdicciones puede provocar impactos locales y exigir respuestas coordinadas entre la empresa operadora, los gobiernos municipales y los organismos provinciales.
El antecedente de Tirasso y Profesor Mathus, junto con los episodios registrados en Los Corralitos, muestra que el problema necesita una solución de fondo. La emergencia sanitaria no se resuelve únicamente con tareas de limpieza o reparaciones posteriores a cada desborde: requiere evaluar el estado de los colectores, su capacidad, las obras necesarias y los mecanismos de mantenimiento preventivo.

Qué cambia con la llegada de El Niño para AYSAM y Mendoza
La temporada primavera-verano 2026-2027 agrega un factor que obliga a mirar la infraestructura sanitaria desde una perspectiva preventiva. Los organismos provinciales vienen analizando el escenario de El Niño y las posibles contingencias hidrometeorológicas, con medidas de prevención, coordinación y alerta temprana.
El fenómeno puede modificar la distribución y la probabilidad de las precipitaciones en distintas regiones, pero no significa que todas las zonas vayan a registrar necesariamente lluvias extraordinarias. Tampoco permite afirmar, por sí solo, que cada tormenta provocará un colapso cloacal.
El riesgo aparece cuando un sistema de saneamiento con problemas estructurales debe responder en condiciones meteorológicas adversas. Las precipitaciones intensas pueden complicar el funcionamiento de la infraestructura, generar dificultades operativas y agravar las consecuencias de fallas preexistentes, según las características de cada red y las condiciones locales.
Por eso, el fortalecimiento de El Niño y las previsiones para los próximos meses deberían funcionar como una advertencia para acelerar las tareas de prevención. La evaluación de los colectores críticos, la planificación de las obras, la disponibilidad de equipos de emergencia y la coordinación entre los organismos responsables resultan centrales para reducir la posibilidad de nuevos episodios.
La expresión «Súper Niño» se utiliza para describir escenarios de gran intensidad del fenómeno, pero la magnitud de sus efectos concretos en Mendoza debe evaluarse con los pronósticos oficiales y las actualizaciones meteorológicas. No corresponde dar por hecho que el Gran Mendoza sufrirá un escenario determinado antes de contar con información específica.
El desafío de la nueva conducción de AYSAM en Mendoza
Ginés Darío Hernández asume la presidencia de AYSAM en medio de una situación compleja. Su experiencia dentro de la empresa y su paso por el ámbito regulatorio y financiero le dan conocimiento del funcionamiento del sector, pero el desafío inmediato será responder a una crisis que combina problemas de infraestructura, reclamos vecinales y cuestionamientos políticos.
El cambio de conducción también deja pendiente la discusión sobre la capacidad técnica de la empresa para atender emergencias. El análisis que dio origen a esta nota señala conflictos internos y cuestiona decisiones anteriores sobre el equipo profesional. Esos planteos requieren documentación adicional para establecer su alcance, pero ponen sobre la mesa una pregunta pertinente: con qué recursos humanos y técnicos cuenta AYSAM para resolver fallas complejas y sostener un programa de mantenimiento preventivo.
La empresa deberá informar qué medidas concretas se adoptarán en Los Corralitos y otros sectores afectados, qué plazos se manejan para las soluciones estructurales y cómo se coordinará el trabajo con los municipios. También será necesario conocer qué obras resultan prioritarias y qué mecanismos permitirán verificar sus avances.
La salida de Mingorance modifica la conducción, pero no elimina las causas que llevaron a la emergencia sanitaria. Si los colectores continúan expuestos a fallas y los problemas se atienden principalmente después de cada desborde, el recambio de autoridades tendrá un efecto limitado sobre la vida cotidiana de los vecinos.
La crisis de AYSAM plantea, en definitiva, un desafío que combina gestión, infraestructura y prevención. Con Los Corralitos como uno de los focos más sensibles y una temporada de tormentas que exige preparación, el Gobierno de Mendoza deberá demostrar que el cambio de conducción puede traducirse en respuestas verificables y soluciones duraderas para el saneamiento del Gran Mendoza.