Elina Fernández nació y creció en Santa Rosa, dejó Mendoza a los 19 años y terminó vinculada al empresario y fundador del Malba Eduardo Costantini. Su historia también tiene un nexo con la política provincial a través de su hermano Leonardo y ahora vuelve a quedar expuesta por un conflicto familiar.
La historia de Elina Fernández, la mendocina que llegó al mundo de la alta sociedad porteña tras casarse con Eduardo Costantini, tiene un capítulo que comienza en Santa Rosa y que ahora volvió a quedar expuesto por una situación familiar. Su recorrido une Las Catitas, el modelaje, el arte, el Malba, Frida Kahlo y también un vínculo con la política mendocina a través de su hermano, Leonardo Fernández.
La historia fue reconstruida y publicada por Diario NDI, que puso el foco en los orígenes mendocinos de Elina Fernández Fantacci, su relación familiar con Leonardo Fernández y los distintos capítulos de una trayectoria que la llevó desde Santa Rosa hasta convertirse en una figura vinculada al mundo del arte y la alta costura. El medio también repasó el conflicto familiar que su madre hizo público recientemente.
Quién es Eduardo Costantini
Eduardo Francisco Costantini nació en Buenos Aires el 17 de septiembre de 1946. Es economista y empresario y desarrolló buena parte de su trayectoria en los sectores financiero e inmobiliario. Pero su nombre está especialmente asociado al arte latinoamericano porque fue el fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), inaugurado en 2001.
El museo se construyó a partir de la colección de arte latinoamericano reunida por Costantini durante décadas. Para la inauguración del Malba, el empresario aportó 226 obras de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, Tarsila do Amaral, Wifredo Lam, Xul Solar, Joaquín Torres García, Emilio Pettoruti, Cándido Portinari y Antonio Berni.
La relación de Costantini con el arte no se limita a la creación del museo. Su colección, conocida como Colección Malba–Costantini, continúa siendo una parte central del patrimonio artístico asociado a la institución. Por eso, la llegada de Elina al entorno del Malba también tiene una dimensión particular: actualmente participa de manera directa en uno de los principales proyectos culturales vinculados con el museo.

De Santa Rosa a Buenos Aires
Elina Fernández Fantacci nació y creció en Santa Rosa, Mendoza. De acuerdo con la reconstrucción citada por Diario NDI, es hija de un comerciante de muebles usados y una maestra y tiene un hermano, Leonardo Fernández, que desarrolló su carrera en el ámbito político y de la gestión pública provincial.
A los 19 años dejó Mendoza y se instaló en Buenos Aires. Allí estudió Comunicación Social y comenzó a desarrollar una carrera vinculada al modelaje, un camino que con el tiempo la llevó hacia la moda y la organización de proyectos relacionados con el mundo artístico.
Su vida tomó otro rumbo cuando se casó con Eduardo Costantini. La unión civil se realizó en febrero de 2020 y uno de los testigos fue precisamente su hermano Leonardo Fernández, además de Alejandro Moy, Julieta Colosia y Enrique Costantini, hermano del empresario.
El casamiento terminó de unir dos historias que hasta entonces habían transitado por ámbitos muy diferentes: la de una familia del Este mendocino y la de uno de los empresarios argentinos más vinculados con el mercado inmobiliario y el arte latinoamericano.
El hermano que quedó en la política mendocina
Leonardo Fernández también construyó una trayectoria pública en Mendoza. En 2023 fue precandidato a intendente de Santa Rosa por Cambia Mendoza y ganó la interna de ese espacio. En las elecciones generales de septiembre de ese año quedó segundo detrás de Flor Destéfanis.
Actualmente Fernández es director de Gestión y Fiscalización Ambiental del Gobierno de Mendoza, dentro del Ministerio de Energía y Ambiente que conduce Jimena Latorre. Su cargo aparece registrado en comunicaciones oficiales del Gobierno provincial y en documentación del Boletín Oficial.
Desde esa función intervino en distintos temas vinculados con la fiscalización ambiental, la gestión de residuos y otras políticas del área. En 2026, por ejemplo, participó junto a Latorre en la presentación y discusión del proyecto de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos.
Así, el vínculo entre los hermanos Fernández conecta dos mundos que difícilmente aparezcan juntos en una misma historia: el de la alta sociedad y el arte porteño en el caso de Elina, y el de la política y la gestión ambiental provincial en el caso de Leonardo.
Elina Fernández y Frida Kahlo
El capítulo más reciente de la trayectoria pública de Elina está relacionado con Frida Kahlo. La mendocina es la directora del proyecto Viva Frida, una exposición dedicada a la artista mexicana que llegó por primera vez a Sudamérica y que se exhibe actualmente en el Malba.
La muestra comenzó el 20 de septiembre de 2026 y permanecerá abierta hasta marzo de 2027. Está organizada por la Semana de la Alta Costura Argentina y el Museo Frida Kahlo de México, bajo la dirección de Elina Costantini, y reúne más de 365 piezas entre objetos personales, fotografías, documentos y obras vinculadas con Kahlo.
El proyecto tiene además una relación directa con la colección del propio Eduardo Costantini. Entre las obras que dialogan con los objetos personales de Frida se encuentran piezas pertenecientes a la Colección Malba–Costantini, entre ellas Autorretrato con chango y loro y Diego y yo.
La propia Elina habló públicamente de la particular relación que siente con Frida Kahlo. En entrevistas contó experiencias que interpreta como señales de la artista y explicó la importancia que tiene Kahlo en su vida. También eligió el nombre Kahlo para su hija, como homenaje a la pintora mexicana. La Nación recogió recientemente sus declaraciones en torno a esa conexión durante la preparación de la exposición.

Una historia familiar que volvió a la escena pública
Mientras la exposición convirtió nuevamente a Elina en protagonista de las noticias culturales y sociales, otro capítulo apareció desde su propia familia.
Según publicó la revista Paparazzi, Claudia Fantacci, madre de Elina, habló públicamente sobre el distanciamiento con su hija y manifestó su preocupación por la falta de contacto con su nieta Kahlo. Esas declaraciones forman parte de un relato familiar presentado por la propia mujer y difundido por el medio, por lo que sus afirmaciones corresponden a su versión de los hechos.
La situación agrega una dimensión diferente a una historia que hasta ahora había estado asociada principalmente con el modelaje, el lujo, el arte y la alta costura. El conflicto familiar, según esa versión, habría generado un distanciamiento entre Elina, su madre y otros integrantes de su entorno mendocino.
La exposición de Frida Kahlo, además, colocó a Elina nuevamente en el centro de la escena pública. Su papel como directora del proyecto la ubica dentro de una producción cultural de gran escala y, al mismo tiempo, la vincula directamente con el museo que fundó su marido.
La historia que comenzó en Santa Rosa y Las Catitas terminó conectando escenarios muy diferentes. Elina Fernández pasó de Mendoza a Buenos Aires, del modelaje al mundo de la moda y de allí a un proyecto cultural instalado en el Malba. Su matrimonio con Eduardo Costantini la vinculó además con una de las colecciones de arte latinoamericano más importantes de la Argentina.
En paralelo, su hermano Leonardo Fernández desarrolló una carrera política y de gestión pública en Mendoza. Ese cruce entre una familia del Este provincial, la política mendocina, el arte latinoamericano y la alta sociedad porteña es el aspecto menos conocido de una historia que ahora volvió a instalarse en la agenda pública.