El intendente de la Ciudad de Mendoza destacó los diez acuerdos impulsados por especialistas y referentes de distintos espacios políticos. Sostuvo que el equilibrio fiscal debe dar paso al crecimiento, la competitividad y mejores salarios, con participación de las pymes en las nuevas oportunidades de inversión.
Ulpiano Suarez destacó los diez acuerdos económicos impulsados por especialistas, economistas y representantes de distintos espacios políticos para orientar el desarrollo de Mendoza en los próximos años. Durante una entrevista con 617 Multiplataforma, el intendente de la Ciudad de Mendoza sostuvo que el equilibrio fiscal debe ser el punto de partida de una nueva etapa enfocada en el crecimiento, la competitividad, la generación de empleo y la mejora de los salarios.
La presentación de «Consensos Económicos para la Mendoza que viene» abrió una discusión sobre las condiciones que necesita la provincia para aprovechar las oportunidades de inversión, fortalecer su matriz productiva y generar nuevas fuentes de trabajo. Para el jefe comunal, el documento representa un avance porque reúne distintas perspectivas alrededor de objetivos compartidos, en un contexto nacional atravesado por fuertes diferencias políticas.
Suarez consideró que el equilibrio fiscal constituye una condición indispensable para ordenar la economía, pero advirtió que no puede convertirse en el objetivo definitivo de las políticas públicas. A su entender, la etapa siguiente debe concentrarse en generar condiciones para que las actividades productivas crezcan, mejoren su competitividad y puedan traducir ese movimiento en empleo y mejores salarios.
«A estos consensos económicos hay que dotarlos de los consensos sociales y políticos», afirmó durante la entrevista. La definición resume uno de los principales planteos del intendente: los acuerdos técnicos necesitan respaldo institucional y participación de distintos sectores para convertirse en políticas sostenibles en el tiempo.
Ulpiano Suarez afina su programa de gobierno con eje en la producción y las economías regionales
Diez acuerdos para pensar la economía provincial
El valor de la iniciativa, según Suarez, también reside en el proceso de construcción. El intendente destacó que economistas y referentes vinculados a diferentes espacios políticos pudieron compartir diagnósticos y propuestas, sin que las diferencias partidarias impidieran avanzar sobre los problemas estructurales de Mendoza.
En ese sentido, contrastó la experiencia provincial con el escenario político nacional, donde observa una dinámica marcada por la confrontación y los agravios. «Acá economistas de distintos espacios, sentándose a laburar con mucha humildad, apertura y aportando para la Mendoza que viene», expresó.
La construcción de consensos aparece así como una herramienta para discutir el rumbo económico más allá de las coyunturas electorales. La intención es establecer puntos de coincidencia que permitan orientar las decisiones públicas, ofrecer previsibilidad a quienes invierten y generar condiciones para que los distintos sectores productivos puedan desarrollarse.
Para el intendente, ese proceso también debe contemplar las particularidades de una provincia con actividades económicas muy diferentes entre sí, desde los sectores tradicionales hasta las nuevas oportunidades vinculadas con la energía y la minería.

Minería, petróleo y energía: el desafío de generar empleo mendocino
Al analizar las perspectivas de crecimiento, Suarez puso el foco en las inversiones que pueden impulsar sectores como la minería, el petróleo y la energía. Mencionó el desarrollo de Vaca Muerta, las inversiones de YPF, los proyectos vinculados al potasio y las iniciativas mineras previstas para zonas como Uspallata y Malargüe.
Sin embargo, advirtió que la llegada de capitales y el desarrollo de grandes emprendimientos no garantizan por sí solos que los beneficios alcancen al conjunto de la economía provincial. Para que esas inversiones tengan un impacto concreto, consideró necesario preparar a los trabajadores, desarrollar proveedores locales y fortalecer la capacidad de las pequeñas y medianas empresas.
«Hay que trabajar para que esas expectativas que se generan con la minería realmente generen un derrame para los mendocinos», sostuvo.
La expresión apunta a una preocupación central para la economía provincial: cómo conseguir que los proyectos de gran escala impulsen también a las empresas mendocinas, generen puestos de trabajo y amplíen las oportunidades para las comunidades vinculadas con esas actividades.
En ese esquema, la formación profesional y la capacitación laboral adquieren un papel estratégico. Suarez planteó que los trabajadores deben contar con las herramientas necesarias para incorporarse a las nuevas demandas del mercado y que las pymes necesitan mejorar su competitividad para participar en las cadenas de valor que se conformen alrededor de las inversiones.
El desafío no se limita, por lo tanto, a atraer empresas o conseguir financiamiento para nuevos emprendimientos. También implica desarrollar capacidades locales para que una parte significativa de la actividad económica que generen esos proyectos permanezca en Mendoza.
PROBOTAE en Mendoza: jóvenes de todo el país pusieron a prueba sus robots en la Nave Cultural
Una economía que funciona a dos motores
Durante la entrevista, el intendente describió la situación económica argentina como una estructura que funciona «a dos motores». Por un lado, identificó actividades que mantienen dinamismo y presentan perspectivas de expansión, entre ellas el petróleo, la minería, el campo y la energía. Por otro, señaló que numerosos rubros de la economía todavía atraviesan dificultades y no encuentran las mismas condiciones para crecer.
Esta diferencia resulta especialmente importante para Mendoza, cuya matriz productiva combina actividades tradicionales con sectores que buscan ampliar su participación en los mercados nacionales e internacionales.
Suarez consideró que el orden macroeconómico y el control de la inflación son condiciones necesarias para recuperar previsibilidad, pero insistió en que deben estar acompañados por políticas que permitan ampliar la producción y sostener el empleo.
«Nunca el fin de una gestión puede ser el orden o el equilibrio, hay que generar las condiciones para el crecimiento y el desarrollo», afirmó.
La definición marca una diferencia entre estabilizar las variables económicas y conseguir que esa estabilidad se traduzca en mejoras concretas para las empresas y los trabajadores. Desde esa perspectiva, el equilibrio fiscal debe funcionar como una base sobre la cual construir nuevas oportunidades, y no como un resultado suficiente para considerar cumplidos los objetivos de una administración.
La matriz productiva de Mendoza, más allá de las grandes inversiones
El último planteo de Suarez estuvo relacionado con la necesidad de preservar la diversidad económica de la provincia. Si bien reconoció las oportunidades que pueden abrir la minería, el petróleo y la energía, advirtió que las políticas públicas no deben concentrarse exclusivamente en esos sectores.
La vitivinicultura, la agroindustria, el comercio, los servicios, el turismo y las pequeñas y medianas empresas forman parte de una estructura productiva que también necesita condiciones para competir, invertir y generar puestos de trabajo.
Para el intendente, el crecimiento de las actividades emergentes debe complementarse con el fortalecimiento de los sectores que históricamente sostuvieron la economía mendocina. El objetivo es evitar que las oportunidades de inversión queden concentradas en determinadas actividades y conseguir que el desarrollo alcance a una mayor cantidad de empresas y trabajadores.
«Nosotros tenemos que hacer que todas las actividades de nuestra matriz generen empleo, generen mejores condiciones de vida, generen desarrollo», concluyó.
La propuesta de consensos económicos busca instalar precisamente esa discusión sobre el futuro productivo de Mendoza. El desafío será convertir los diez puntos de acuerdo en una agenda capaz de trascender las diferencias políticas, acompañar las inversiones y generar oportunidades para el conjunto de la provincia.