La protesta de ATE contra el proceso de liquidación de IOSFA volvió a poner el foco sobre un organismo cuya crisis financiera se profundizó durante la gestión de Luis Petri en el Ministerio de Defensa. El mendocino designó al frente de la obra social a Oscar Sagás y luego a Roberto Fiochi, ambos vinculados a Mendoza, antes de que el Gobierno de Javier Milei dispusiera la disolución del instituto.
La crisis de IOSFA, vinculada a Luis Petri, volvió a quedar expuesta este jueves con la protesta de trabajadores de ATE en la sede central del organismo en Buenos Aires y la salida del coronel mayor retirado Ariel Guzmán, quien había sido designado para conducir el proceso de liquidación. Pero detrás de la disputa actual hay también una historia que tiene una conexión directa con Mendoza y con Luis Petri, el dirigente mendocino que estuvo al frente del Ministerio de Defensa durante buena parte del período en el que la obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad profundizó sus problemas financieros.
Petri, que actualmente busca posicionarse en Mendoza de cara a las elecciones de 2027, llegó al Ministerio de Defensa en diciembre de 2023 y tomó decisiones centrales sobre la conducción de IOSFA. Una de ellas fue designar al médico mendocino Oscar Sagás como presidente de la obra social. Sagás había sido subsecretario de Salud de Mendoza y también había integrado la política provincial. El propio IOSFA informó entonces que la designación había sido realizada por Petri.
La experiencia de Sagás al frente del organismo duró menos de un año. En noviembre de 2024 presentó su renuncia y Petri volvió a intervenir en la conducción: el Ministerio de Defensa designó al contador Roberto Fiochi, también vinculado a Mendoza, como nuevo presidente de IOSFA. La resolución oficial de noviembre de 2024 lleva la firma de Petri.
Ese recorrido adquiere otra dimensión ahora que IOSFA ya no tiene futuro como organismo único. En febrero de 2026, el Gobierno nacional dispuso mediante el Decreto 88/2026 el inicio de su disolución y posterior liquidación, al mismo tiempo que creó la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y otra entidad para las fuerzas federales de seguridad. El propio decreto fundamentó la decisión en un escenario de desequilibrio financiero persistente y estableció un período de transición de hasta 365 días.
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De Luis Petri a la liquidación de IOSFA
La conexión mendocina no se limita al origen político de Luis Petri.
Durante su gestión en Defensa, dos dirigentes vinculados a Mendoza ocuparon consecutivamente la conducción de IOSFA. Oscar Sagás fue elegido por Petri para encabezar el organismo en 2023, mientras que Roberto Fiochi asumió en noviembre de 2024 después de la renuncia de Sagás.
Fiochi, además, habló públicamente sobre la situación financiera de IOSFA después de dejar el cargo. En una entrevista con 617, explicó que había recibido una deuda acumulada de $120.000 millones y describió un crecimiento mensual de esa deuda. Se trata de una declaración del propio exfuncionario y debe diferenciarse de las cifras oficiales y de las estimaciones sindicales que circularon posteriormente.
La crisis, de todos modos, no comenzó con la llegada de Petri. El decreto que dispuso la liquidación señala expresamente que IOSFA atravesaba en los años anteriores un desequilibrio financiero persistente y menciona entre los factores el aumento de los costos de prestaciones médicas y medicamentos, además de la heterogeneidad y dispersión territorial de sus afiliados.
Ese antecedente es relevante porque permite dimensionar el problema sin reducirlo a una sola administración. Pero también ubica a la gestión Petri dentro de una etapa decisiva: fue durante su paso por Defensa cuando se produjo la renovación de la conducción, se sucedieron los cambios de autoridades y finalmente se avanzó hacia una reforma estructural que terminó con la disolución de IOSFA.
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Una obra social que ya no existe como antes
El cambio institucional dispuesto por el Gobierno de Javier Milei fue profundo.
El Decreto 88/2026 creó la OSFA dentro del Ministerio de Defensa para atender al personal de las Fuerzas Armadas y creó, por separado, la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG) dentro del Ministerio de Seguridad Nacional.
Al mismo tiempo, ordenó iniciar la disolución y liquidación de IOSFA. El decreto estableció que el proceso debía contemplar la transferencia de activos, personal y afiliados y dispuso que el Poder Ejecutivo determinara el mecanismo para cancelar los pasivos acumulados.
La transición quedó a cargo de un administrador designado por Defensa. En febrero de este año fue elegido para esa función el coronel mayor retirado Ariel Guzmán, con un período previsto de 365 días.
Ahora, la renuncia de Guzmán vuelve a poner en discusión el ritmo de la liquidación y quién deberá conducir la etapa final de IOSFA.

La protesta de ATE y el reclamo por los trabajadores
El conflicto también tiene una dimensión laboral.
ATE realizó una protesta en la sede central de IOSFA en Buenos Aires y cuestionó el proceso de reestructuración. El gremio sostiene que existen puestos de trabajo en riesgo y reclama por el futuro de distintas instalaciones y servicios que formaban parte de la estructura del organismo.
Entre los puntos denunciados aparecen el cierre o transferencia de establecimientos, el futuro de las farmacias propias y la situación de los trabajadores que desarrollaban tareas en las distintas dependencias.
El sindicato también cuestiona la forma en que se está llevando adelante la transición hacia las nuevas obras sociales y reclama participación en las decisiones que afectan al personal.
Mientras tanto, el problema financiero sigue siendo uno de los principales interrogantes. IOSFA mantiene obligaciones con prestadores y proveedores y su estructura residual quedó vinculada al proceso de cancelación de los pasivos que el Gobierno deberá resolver durante la liquidación.

La deuda que queda como herencia
La magnitud de la deuda es uno de los puntos que explican por qué la transformación de IOSFA se convirtió en un problema político y administrativo de primer orden.
El propio organismo tiene publicados informes de auditoría sobre la evolución de su deuda. Entre ellos figuran informes específicos sobre la deuda al 31 de diciembre de 2024, la deuda flotante al 31 de marzo de 2025 y el stock de deuda al 30 de junio y al 30 de septiembre de 2025.
Las cifras que se manejaron públicamente durante el proceso fueron diferentes según la fuente y el momento de medición. Por eso, resulta necesario distinguir entre los números de auditoría, las estimaciones de los funcionarios y las denuncias sindicales.
El dato institucional que no admite discusión es otro: el Gobierno nacional consideró que el desequilibrio financiero de IOSFA era suficientemente grave como para disponer su disolución y reemplazarlo por dos nuevas estructuras. Eso quedó establecido en el Decreto 88/2026.
El problema también tiene una historia mendocina
La crisis de IOSFA adquiere una dimensión particular para Mendoza porque dos de sus últimos presidentes fueron dirigentes vinculados a la provincia y llegaron al cargo durante la gestión de Luis Petri en Defensa.
Sagás había ocupado cargos en el sistema de salud mendocino y fue designado por Petri para conducir IOSFA. Fiochi lo reemplazó después de su renuncia, también por decisión del Ministerio de Defensa.
Petri, por su parte, dejó Defensa a fines de 2025 y regresó a la política mendocina como diputado nacional. Su nombre aparece desde hace tiempo entre los dirigentes que aspiran a competir por la Gobernación en 2027, aunque la definición del escenario electoral provincial todavía permanece abierta.
Por eso, la protesta de ATE y la salida del administrador de IOSFA no son solamente una nueva disputa dentro del Gobierno nacional. También vuelven a poner bajo la lupa una etapa de la gestión de Petri en Defensa que tuvo una fuerte participación mendocina y que terminó con una transformación histórica de la obra social.
IOSFA está en liquidación, la nueva OSFA ya funciona y las autoridades nacionales todavía deben resolver cómo cerrar las obligaciones acumuladas. Para Mendoza, la crisis tiene además un dato político concreto: dos mendocinos fueron elegidos por Petri para conducir el organismo antes de que el Gobierno de Milei decidiera disolverlo.