Un informe del IERAL revela que la provincia acumula más de una década sin crecimiento real per cápita, con retrocesos en petróleo, vino y turismo, mientras el rebote económico queda por debajo del promedio nacional.
La economía de Mendoza atraviesa una situación estructural crítica que pone en duda uno de los postulados más repetidos por el gobernador Alfredo Cornejo: que si el país crece, la provincia lo hará aún más. La realidad, al menos hasta ahora, muestra lo contrario.
Así lo expone la 21° edición del informe anual del IERAL de la Fundación Mediterránea, dirigido por los economistas Gustavo Reyes y Jorge Day. El estudio concluye que Mendoza completó un ciclo de 15 años sin lograr una recuperación sostenida de su actividad económica per cápita, lo que implica una pérdida constante de bienestar para la población.
La presentación se realizó en el Park Hyatt Mendoza ante referentes políticos, empresarios y académicos, en un contexto donde los datos empiezan a pesar más que los discursos.
¿Por qué Mendoza no crece al ritmo del país?
Según el informe del IERAL de la Fundación Mediterránea, durante 2025 la economía mendocina creció un 3,5%, por debajo del 4,4% registrado a nivel nacional. Esta diferencia refleja dificultades estructurales en los motores productivos locales.
El Producto Bruto Geográfico alcanzó los 15.750 millones de dólares, representando apenas el 3,4% del total del país. A nivel individual, el ingreso promedio anual se ubicó en torno a los u$s 7.500, condicionado por dos décadas de baja inversión y productividad.
El desempeño anual fue además irregular: hubo una leve recuperación en los primeros meses, pero el cierre del año estuvo marcado por una fuerte desaceleración producto de shocks macroeconómicos. La inflación terminó en niveles superiores al 30% anual, en línea con la media nacional.
¿Qué sectores impulsaron y cuáles frenaron la economía?
El análisis sectorial muestra una economía fragmentada entre ganadores y perdedores.
Entre los sectores que lograron crecer en 2025 se destacan:
- El sector financiero: +26,7%
- La construcción: +6,1%, impulsada por obra pública y crédito hipotecario
Sin embargo, estos repuntes no alcanzan para compensar la caída de los sectores tradicionales.
Entre los principales retrocesos se encuentran:
- Petróleo: caída cercana al -5%. Mendoza sufre el agotamiento de yacimientos maduros y la falta de inversiones, a diferencia del boom que vive Vaca Muerta a nivel nacional.
- Vitivinicultura: caída del 8% en ingresos reales. El aumento de la oferta en 2025 presionó los precios y generó una baja del 29% en los ingresos de los productores.
- Turismo: descenso del 5% en visitantes alojados, afectado por el tipo de cambio y la pérdida de competitividad internacional.
El comercio, que representa el 17% de la economía provincial, creció un 3,7%, aunque el informe aclara que se trata de una recuperación débil, sostenida en gran parte por el crédito y una base de comparación baja.
¿Qué pasa con el empleo en Mendoza?
El estancamiento económico tiene un impacto directo en el mercado laboral. Según los datos del último trimestre de 2025, Mendoza es una de las provincias con mayor presión laboral del país.
Se estima que alrededor de 275 mil personas tienen problemas de empleo, ya sea por desocupación o por trabajos insuficientes en ingresos u horas.
Este escenario refleja una economía que no logra generar oportunidades sostenidas ni mejorar la calidad del empleo, profundizando la desigualdad y limitando el desarrollo.
¿Qué propone el IERAL para revertir la crisis?
El informe del IERAL de la Fundación Mediterránea plantea ocho reformas estructurales para revertir el estancamiento.
Entre las principales propuestas se destacan:
- Impulsar la minería como nuevo motor productivo, diversificando la matriz económica
- Fortalecer el perfil exportador, ampliando mercados y mejorando la logística hacia Chile
- Reducir impuestos distorsivos como Ingresos Brutos
- Avanzar en una reforma del Estado que permita bajar el gasto público de forma sostenida
- Invertir en infraestructura con alto impacto social, incluyendo el uso eficiente de fondos como los de Portezuelo del Viento
- Simplificar trámites administrativos para agilizar inversiones
- Reducir la litigiosidad laboral
- Mejorar la calidad educativa
Uno de los datos más preocupantes es que casi un tercio de los trabajadores mendocinos no terminó el secundario, lo que limita su productividad y acceso a mejores ingresos.
¿Qué se espera para 2026 en Mendoza?
El escenario proyectado para 2026 plantea una recuperación gradual, aunque condicionada por factores externos como la incertidumbre global y los conflictos internacionales que afectan los precios de la energía y el comercio.
Si se estabiliza la economía nacional y mejora la demanda interna, Mendoza podría comenzar a recuperar parte del terreno perdido en los últimos 15 años.
Sin embargo, el cumplimiento del pronóstico de Alfredo Cornejo —que la provincia crezca más que el país— sigue siendo, por ahora, una promesa pendiente.