El presidente del Partido Justicialista de Mendoza construyó un esquema de poder alrededor de los intendentes peronistas y de la sociedad política con Carlos Ciurca. La elección del 29 de noviembre pondrá a prueba esa estructura, que controla la Junta Electoral pero no logró reunir los dos tercios necesarios para reformar la Carta Orgánica.
Emir Félix llega a la interna del Partido Justicialista de Mendoza con una estructura territorial sostenida en varios intendentes peronistas y con el control de la Junta Electoral partidaria, dos factores que convierten al presidente del PJ en uno de los principales protagonistas de la disputa por la conducción del peronismo mendocino.
El actual presidente del PJ y diputado nacional llega a la interna con un dato a favor: su sector consiguió quedarse con el control de la Junta Electoral, el órgano que tendrá a su cargo la organización del proceso interno. Pero también enfrenta un límite que quedó expuesto en los últimos congresos: aunque el armado de los intendentes consiguió reunir más votos que sus adversarios, no logró alcanzar las mayorías especiales necesarias para avanzar sobre algunas reformas de la estructura partidaria.
El escenario, por lo tanto, no es el de una conducción con poder absoluto. Es el de un espacio que posee una mayoría territorial significativa dentro del PJ, pero que todavía debe convertir ese peso en una mayoría partidaria suficiente para controlar la próxima etapa del peronismo mendocino.
El poder de Emir Félix se apoya en una red de intendentes
La principal fortaleza de Félix no está solamente en su cargo de presidente del PJ. Está en la alianza política que logró consolidar con varios de los intendentes peronistas de Mendoza.
En ese esquema aparecen su hermano Omar Félix, intendente de San Rafael; Matías Stevanato, jefe comunal de Maipú; Fernando Ubieta, de La Paz; Emir Andraos, de Tunuyán; y Celso Jaque, de Malargüe. A ese armado se suma la influencia política del exvicegobernador Carlos Ciurca, uno de los principales operadores del peronismo mendocino. Distintos análisis políticos describen a Félix, Stevanato y Ciurca como el núcleo de un armado que concentra buena parte de las decisiones del PJ.
El dato importante es que no se trata de una alianza construida solamente para una elección partidaria. Es una estructura que combina intendencias, dirigentes con inserción territorial y operadores con presencia en distintos departamentos y sectores del peronismo.
La votación realizada en agosto para definir la Junta Electoral fue una muestra concreta de esa capacidad de articulación. El sector de los intendentes se impuso por 64 votos contra 44 frente al espacio kirchnerista, con Félix, Omar Félix, Stevanato, Ubieta, Andraos y Jaque como principales referencias.
Ese resultado convirtió a la Junta Electoral en uno de los activos políticos más importantes de la conducción actual de cara a noviembre.

San Rafael, el territorio propio de los Félix
Dentro de ese esquema, San Rafael ocupa un lugar diferente porque representa el territorio político de los hermanos Félix y uno de los bastiones históricos del peronismo mendocino.
Omar Félix gobierna actualmente el departamento, mientras que Emir conserva allí una estructura política construida durante sus años como intendente y que volvió a exhibir capacidad electoral en 2026.
En las elecciones municipales de febrero, el oficialismo de San Rafael sufrió un retroceso en la elección de concejales, donde La Libertad Avanza y Cambia Mendoza se impusieron por un margen estrecho. Sin embargo, el resultado tuvo una segunda lectura: en la elección de convencionales para redactar la primera Carta Orgánica municipal, la lista encabezada por Emir Félix obtuvo el 41,55% y consiguió 11 de los 24 convencionales.
Ese resultado es relevante para medir la fuerza política de Félix. El peronismo local no está exento del desgaste electoral que atraviesa al partido, pero los hermanos Félix conservaron una capacidad de movilización que les permitió imponerse en una elección estratégica.
Además, la relación con el territorio viene de mucho antes. Los hermanos Félix llevan más de dos décadas como principales referencias del peronismo de San Rafael, una continuidad que convierte al departamento en una de las bases más sólidas de su construcción política.
Pero San Rafael tampoco alcanza por sí solo para explicar el poder de Emir Félix. La apuesta de su sector consiste precisamente en trasladar esa fortaleza territorial a una red provincial de intendentes.
Maipú y La Paz amplían el armado
La incorporación de Matías Stevanato es especialmente significativa porque Maipú constituye otro de los grandes territorios peronistas de Mendoza.
En febrero de 2026, el frente identificado con Stevanato consiguió imponerse en la elección de concejales con el 43,10% de los votos, aunque por un margen estrecho frente a la alianza de La Libertad Avanza y Cambia Mendoza.
La Paz representa otra pieza importante. El intendente Fernando Ubieta mantiene el control político del departamento y forma parte del núcleo que acompañó a Félix en las definiciones partidarias.
La incorporación de Emir Andraos, de Tunuyán, y Celso Jaque, de Malargüe, completa un mapa territorial que excede al sur provincial y al área metropolitana.
Por eso, cuando se habla del “sector de Emir Félix”, resulta más preciso hablar de un armado de intendentes alrededor de la conducción del PJ. Félix es la cabeza partidaria, pero la fortaleza del espacio surge de la suma de esos territorios y de la articulación política que realiza Ciurca.
El papel de Carlos Ciurca
La presencia de Carlos Ciurca también ayuda a explicar por qué la disputa no puede reducirse a una pelea entre Emir Félix y Flor Destéfanis.
El exvicegobernador mantiene desde hace años una estructura propia dentro del peronismo mendocino y conserva vínculos con dirigentes departamentales, legisladores y sectores sindicales. Su sociedad política con los Félix y Stevanato terminó convirtiéndose en uno de los polos de poder del PJ provincial.
De hecho, la relación entre Ciurca y Destéfanis vuelve más compleja la interna actual. La intendenta de Santa Rosa tuvo durante años una vinculación política con el exvicegobernador, pero actualmente aparece en el espacio que cuestiona la conducción de Félix y reclama un PJ “más amplio, plural y representativo”.
Del otro lado, el núcleo de Félix sostiene que la discusión debe servir para reconstruir una estructura competitiva para 2027 y salir del bajo desempeño electoral que viene acumulando el peronismo mendocino.
Una mayoría que todavía tiene límites
El dato que obliga a relativizar el poder de Félix es el resultado de los últimos congresos.
La conducción consiguió mayoría en las votaciones, pero no alcanzó los dos tercios requeridos para avanzar con modificaciones de fondo en la Carta Orgánica y en otros organismos partidarios. En la última sesión, por ejemplo, una de las votaciones reunió 62 votos favorables contra 34, pero la mayoría especial volvió a quedar lejos.
Esto significa que el oficialismo partidario tiene una mayoría simple o una mayoría política en determinados escenarios, pero no controla por completo el Congreso del PJ.
Allí aparece la principal incógnita para noviembre. Una elección de autoridades no se define exactamente con la misma lógica que una votación congresal, porque entrarán en juego los padrones, los consejos departamentales, la capacidad de cada sector para presentar listas y la movilización efectiva de los afiliados.
Y ese es precisamente el terreno en el que el armado de Félix pretende hacer valer su fortaleza territorial.
El verdadero desafío es transformar intendencias en estructura partidaria
La elección del 29 de noviembre será, entonces, una prueba para dos modelos diferentes de construcción.
El sector de Félix apuesta a una conducción apoyada en intendentes, estructuras territoriales y dirigentes con capacidad de gestión, con el objetivo declarado de reconstruir un peronismo competitivo para 2027. Del otro lado, Destéfanis, González y los sectores vinculados a La Cámpora cuestionan la concentración de las decisiones y buscan ampliar la representación interna.
El punto decisivo será determinar si el peso territorial de los intendentes puede convertirse en una mayoría efectiva dentro del partido.
Félix parte con una ventaja institucional: su sector controla la Junta Electoral y logró reunir a buena parte de los jefes comunales peronistas. Pero la experiencia del Congreso demostró que todavía existe una oposición capaz de bloquear reformas que requieren mayorías especiales.
Por eso, la interna de noviembre no solamente definirá quién conduce el PJ hasta 2028. También puede establecer quién tendrá la llave para ordenar las candidaturas y la estrategia electoral del peronismo mendocino rumbo a 2027.
En ese escenario, Emir Félix pone en juego algo más que la continuidad de su conducción partidaria: busca convertir la alianza de intendentes que construyó en una estructura provincial capaz de disputar nuevamente el poder en Mendoza.