El intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, planteó la necesidad de avanzar en la autonomía municipal con una mirada práctica, enfocada en mejorar la vida de los vecinos, y en medio del debate que involucra a Alfredo Cornejo y Omar Félix.
En un contexto de tensión política por el impulso de la autonomía municipal en San Rafael, el jefe comunal de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, expuso su postura con énfasis en la gestión, la eficiencia y el impacto concreto en la vida cotidiana. A continuación, sus principales definiciones.
¿Por qué considera importante debatir la autonomía municipal?
—Quiero dejar en claro que no hablo desde la política partidaria ni para profundizar discusiones estériles. Me dirijo a los mendocinos, que hoy tienen otras prioridades, pero esta discusión puede traducirse en municipios más ágiles, eficientes y presentes en la vida cotidiana.
La autonomía no es un concepto lejano: implica que cada comunidad pueda decidir cómo organizarse, qué normas dictar, cómo administrar sus recursos y cómo exigir rendición de cuentas a sus gobernantes.
¿Este planteo responde a una coyuntura política actual?
—No. Hace años que sostengo la necesidad de avanzar en la autonomía municipal. No hay oportunismo. Desde el punto de vista técnico y jurídico, existe consenso en que Mendoza necesita una reforma constitucional que la consagre plenamente.
En ese sentido, valoro la iniciativa del gobernador Alfredo Cornejo de enviar un proyecto a la Legislatura. Es un paso importante.

¿Qué impacto concreto tendría la autonomía en los vecinos?
—La autonomía permite que cada municipio defina sus propias reglas en función de su realidad social, económica y territorial. Eso se traduce en mejores respuestas a las demandas locales.
Hoy los municipios no solo se ocupan de servicios básicos como alumbrado o limpieza. También intervenimos en seguridad, desarrollo económico, empleo, ambiente y vivienda. Y muchas veces cubrimos vacíos cuando otros niveles del Estado se retiran.
Por eso es fundamental fortalecerlos.
¿Implica esto la creación de nuevos impuestos?
—No. La propuesta es clara: los municipios no podrán crear nuevos impuestos ni contribuciones. Solo podrán cobrar tasas por servicios que efectivamente prestan, como ocurre actualmente, pero con mayor transparencia.
Este es un punto clave que seguramente será observado de cerca por los mendocinos.
¿Qué rol juega la coparticipación en este esquema?
—Es central. Para que la autonomía sea real, necesitamos discutir una nueva ley de coparticipación, más justa y eficiente.
La coparticipación es la forma en que se distribuyen los recursos entre Nación, provincias y municipios. Y en Mendoza, si bien se coparticipa mucho, es necesario mejorar los criterios.
¿Qué propone concretamente para reformar la coparticipación?
—Planteamos un esquema basado en tres pilares:
- Reconocer el aporte económico de cada municipio a la provincia.
- Premiar la eficiencia en la administración de recursos y la capacidad de recaudación.
- Garantizar equilibrio territorial, sin perjudicar a los departamentos con menor población.
Además, proponemos que ningún municipio reciba menos recursos que en la actualidad. Los nuevos criterios se aplicarían sobre fondos futuros, para asegurar una transición ordenada.
¿Ya existe una propuesta formal en este sentido?
—Sí. Hemos trabajado con mi equipo en un borrador de proyecto de ley que pongo a disposición del gobernador, de las fuerzas políticas, intendentes, el sector privado y la ciudadanía.
La idea es construir consensos amplios.
¿Cuál es el desafío de Mendoza en este contexto?
—Mendoza necesita crecer. Y desde la política tenemos la responsabilidad de generar un sistema más eficiente, que promueva el desarrollo sostenible, el equilibrio territorial y mejores servicios.
La autonomía municipal es, en definitiva, confiar en cada comunidad para construir su propio futuro.