La catástrofe provocada por el colapso de un glaciar y una gigantesca riada de hielo, roca y barro continúa golpeando a Nepal mientras los equipos de rescate buscan a miles de personas. Entre quienes necesitan asistencia urgente hay más de 22 mil niños, unas 10.500 mujeres embarazadas o lactantes y cientos de trabajadores que podrían haber quedado atrapados en túneles de proyectos hidroeléctricos.
Nepal enfrenta una de las peores tragedias de los últimos años después de que el colapso de un glaciar desencadenara el pasado 26 de agosto una enorme masa de hielo, rocas y agua que avanzó por la región fronteriza con China y arrasó poblaciones, infraestructura y proyectos hidroeléctricos. A ocho días del desastre, la policía elevó a 1.252 la cantidad de víctimas fatales y mantiene en 4.875 el número de personas desaparecidas.
La dimensión de la tragedia se vuelve todavía más difícil de asimilar cuando se observa lo que ocurre detrás de las cifras. Miles de familias todavía esperan noticias de sus seres queridos mientras los equipos de rescate trabajan entre toneladas de barro y escombros, en una carrera contrarreloj que tiene además un enorme desafío: determinar dónde pueden encontrarse las personas desaparecidas.
Entre ellas hay cientos de extranjeros y alrededor de 900 trabajadores vinculados con proyectos hidroeléctricos que se encontraban en la zona afectada. Los túneles donde desarrollaban sus tareas quedaron especialmente comprometidos por la entrada de barro y agua, lo que convirtió esas estructuras en algunos de los puntos más complejos de las operaciones de búsqueda.
¿Qué provocó la tragedia en Nepal?
El desastre comenzó con el colapso de una masa de hielo y roca en una zona glaciar del Himalaya. El fenómeno desencadenó una enorme corriente de agua, hielo, piedras y barro que descendió por los valles y se extendió durante kilómetros.
La fuerza de la riada destruyó viviendas, caminos, puentes y otras estructuras y también afectó instalaciones vinculadas con la generación hidroeléctrica. La magnitud del fenómeno dejó comunidades prácticamente aisladas y complicó desde el comienzo el acceso de los equipos de emergencia.
El episodio también tuvo consecuencias en el territorio chino, particularmente en el Tíbet. Las autoridades chinas informaron 21 muertos y 541 desaparecidos, por lo que la tragedia adquiere una dimensión que trasciende las fronteras de Nepal.
¿Cuántas personas fueron rescatadas en Nepal?
A pesar de la magnitud del desastre, las tareas de búsqueda permitieron rescatar a miles de personas.
Según el balance difundido por las autoridades nepalíes incluido en el reporte de origen, 11.993 personas fueron rescatadas, entre ellas 273 extranjeros, mientras que otras 5.135 recibieron atención médica.
Pero la operación todavía está lejos de terminar. Los equipos continúan recorriendo zonas cubiertas por barro y escombros y concentran parte de sus esfuerzos en los túneles de los proyectos hidroeléctricos donde podrían permanecer trabajadores desaparecidos.
Reuters informó que más de 9.300 integrantes del Ejército nepalí participan de las operaciones en las áreas afectadas, junto con equipos y especialistas internacionales.
¿Quiénes necesitan ayuda urgente después de la catástrofe?
La emergencia dejó de ser solamente una operación de rescate y comenzó a convertirse en una enorme crisis humanitaria.
Las necesidades identificadas por Naciones Unidas muestran que los grupos más vulnerables requieren una atención especial. Unas 65 mil personas necesitan asistencia urgente en agua, saneamiento e higiene, mientras que más de 22 mil niños necesitan servicios de protección.
También existe preocupación por la alimentación. Alrededor de 2.600 niños menores de cinco años podrían necesitar tratamiento por malnutrición aguda grave, mientras que unas 10.500 mujeres embarazadas o lactantes necesitan apoyo nutricional.
A esto se suma una necesidad que muchas veces queda en segundo plano después de una catástrofe de estas características: la salud emocional. Más de 10 mil niños en edad escolar necesitan apoyo psicosocial.
Son números que permiten dimensionar que la emergencia no termina cuando se encuentra a una persona desaparecida o se recupera un cuerpo. Para miles de sobrevivientes comienza ahora una etapa marcada por la pérdida de viviendas, familiares, infraestructura y medios de vida.
¿Qué ayuda internacional está llegando a Nepal?
China envió un nuevo cargamento de asistencia de emergencia destinado a Nepal. El tercer lote incluye elementos necesarios para enfrentar las consecuencias inmediatas de la catástrofe.
Entre los suministros enviados hay tiendas de campaña, mantas, equipos para morgues, ropa sanitaria para el personal médico y sistemas de comunicación satelital.
También fue enviado un segundo grupo de especialistas en identificación mediante ADN, una tarea particularmente importante debido a las dificultades que existen para identificar a muchas de las personas fallecidas.
La recuperación de restos humanos se está realizando en condiciones extremadamente complejas y, en algunos casos, solamente se han podido recuperar partes de los cuerpos. Esto agrega una dimensión especialmente dolorosa para las familias que continúan esperando información.
¿Qué ocurre con las familias de las personas desaparecidas?
Mientras las autoridades actualizan los balances, miles de familias atraviesan una situación que no puede resumirse en una estadística: la incertidumbre.
Tener a un familiar desaparecido significa no saber si fue rescatado, si permanece atrapado, si pudo trasladarse a otra zona o si se encuentra entre las víctimas todavía sin identificar.
La situación es especialmente angustiante en las áreas donde las comunicaciones y los caminos fueron destruidos. Los equipos de rescate deben avanzar entre obstáculos físicos mientras intentan reconstruir qué ocurrió con quienes se encontraban en cada sector.
En los túneles hidroeléctricos, la búsqueda adquiere además un carácter urgente. Las autoridades estiman que cientos de trabajadores podrían encontrarse atrapados bajo toneladas de barro y escombros.
¿La tragedia también afecta a niños y comunidades enteras?
Sí. Y allí aparece una de las dimensiones más profundas de esta catástrofe.
El desastre no solamente provocó muertes y desapariciones. También destruyó viviendas y dejó comunidades enteras sin condiciones normales para continuar con su vida cotidiana.
Reuters informó que unas 7.500 viviendas fueron completamente destruidas o quedaron sepultadas por los escombros, mientras que las autoridades estiman que alrededor de 20 mil viviendas deberán ser reconstruidas en lugares más seguros.
Para los niños, esto significa perder mucho más que una casa. También implica interrupción de sus clases, separación de familiares, pérdida de espacios de referencia y exposición a una situación traumática.
Por eso, la asistencia psicológica aparece junto con el agua, los alimentos, la higiene y el refugio como una de las necesidades fundamentales.
¿Qué queda después de la búsqueda y el rescate?
La dimensión de la reconstrucción comienza a hacerse visible incluso mientras continúan las operaciones de búsqueda.
Nepal deberá recuperar viviendas, caminos, puentes y servicios básicos en una región donde la destrucción de la infraestructura dificulta precisamente la llegada de ayuda.
Pero también deberá enfrentar el impacto social de una tragedia que dejó miles de familias afectadas y comunidades enteras obligadas a reconstruir sus vidas.
El desastre volvió a poner además sobre la mesa la vulnerabilidad de las poblaciones del Himalaya frente a fenómenos extremos. Expertos citados por Reuters señalaron que el aumento de las temperaturas y el derretimiento de los glaciares pueden contribuir a desestabilizar estas zonas de alta montaña.
Mientras tanto, en Nepal la búsqueda continúa.
Detrás de las 4.875 personas que todavía figuran como desaparecidas hay nombres, historias y familias que siguen esperando. Y detrás de los 1.252 muertos hay una sociedad que deberá afrontar una reconstrucción que no será solamente material.
La emergencia, en definitiva, no se mide únicamente por la cantidad de víctimas. También por la cantidad de personas que sobrevivieron y ahora necesitan ayuda para volver a empezar.