La propiedad de calle Maipú al 200, de 515 metros cuadrados y con unas 16 habitaciones, había funcionado como hospedaje y llevaba años en condiciones edilicias comprometidas. La intervención municipal incluyó la desocupación, clausura, demolición de los sectores afectados y posterior limpieza del terreno.
La demolición de un inmueble en la Ciudad de Mendoza comenzó en calle Maipú al 200, donde el municipio intervino una propiedad que presentaba un marcado deterioro edilicio y que además había sido ocupada de manera irregular. La situación había generado preocupación entre vecinos de la zona, uno de los cuales realizó un aviso a través del sistema Ojos en Alerta por el movimiento de personas que se registraba en el lugar.
A partir de ese aviso, la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza inició distintas actuaciones y mantuvo reuniones con vecinos para conocer la situación de la propiedad. En paralelo, las autoridades municipales lograron establecer contacto con los propietarios del inmueble, que tienen domicilio en Rivadavia y atraviesan actualmente un proceso sucesorio.
La intervención se produjo luego del agravamiento de las condiciones de la construcción y tuvo como objetivo reducir los riesgos vinculados con el estado de la propiedad y ordenar la situación del terreno dentro del tejido urbano.
El inmueble tiene una superficie aproximada de 515 metros cuadrados y, durante una etapa anterior, funcionó como hospedaje. La construcción contaba con unas 16 habitaciones y una parte importante de su estructura había sido realizada en adobe, un factor que incidió en el deterioro progresivo de la propiedad.
Con el paso de los años, el edificio quedó en malas condiciones y terminó siendo ocupado de manera irregular. Según la información proporcionada en torno a la intervención, quienes habían ingresado al inmueble también alquilaban algunas de las habitaciones, profundizando la situación irregular que se había generado en el lugar.
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El aviso de un vecino que puso en marcha la intervención
La situación comenzó a ser abordada por el municipio a partir de la advertencia realizada por un vecino mediante Ojos en Alerta, una herramienta que permite comunicar a la Ciudad situaciones que pueden requerir intervención.
En este caso, el vecino manifestó su preocupación por el movimiento de personas alrededor del inmueble y señaló que la propiedad era utilizada como espacio para actividades informales.
El aviso permitió poner el inmueble bajo la atención de las áreas municipales correspondientes. A partir de allí se desarrollaron diferentes actuaciones y se tomó contacto con habitantes de la zona para conocer con mayor precisión lo que estaba ocurriendo.
Al mismo tiempo, el municipio avanzó en la comunicación con los propietarios. La posibilidad de trabajar conjuntamente con ellos permitió encaminar una solución para una propiedad que llevaba tiempo en una situación compleja.
La intervención también contempló la desocupación del inmueble. Antes de que comenzaran las tareas de demolición se retiraron del lugar las personas y los bienes que permanecían allí, dejando el terreno en condiciones para el inicio de los trabajos.

Una propiedad familiar que estaba en sucesión
Una de las propietarias, Silvia, estuvo presente durante la intervención y explicó el recorrido que tuvo el inmueble hasta llegar a la demolición.
“Esta es una propiedad que fue familiar y ahora está en sucesión. Hace tres años y medio fue usurpada”, relató.
Según explicó, la familia había recurrido inicialmente a las autoridades correspondientes ante la ocupación del inmueble, aunque sostuvo que no había obtenido una respuesta que permitiera resolver la situación.
“Le dimos intervención a las autoridades correspondientes y como no tuvimos respuestas, nos contactamos con el municipio”, señaló.
La propietaria destacó finalmente el resultado alcanzado junto con la comuna: “Tuvimos una solución, que fue sacar a la gente y demoler el inmueble”.
El caso muestra además una de las dificultades que pueden generarse cuando una propiedad permanece durante un período prolongado sin mantenimiento. A la situación legal vinculada con la ocupación se sumó el deterioro de una construcción antigua, con sectores levantados en adobe y una distribución originalmente pensada para un establecimiento de hospedaje.

Qué dispuso el municipio sobre el inmueble
Ante el agravamiento de las condiciones edilicias, la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza dispuso una serie de medidas mediante el Decreto Nº 498/2026.
La normativa estableció el allanamiento, la desocupación y la clausura del inmueble, además de disponer la demolición de los sectores afectados y que se encontraban en mal estado.
El procedimiento también contempla las tareas posteriores a la demolición. Entre ellas se encuentra la limpieza del terreno y la ejecución del cierre reglamentario que corresponda, con el objetivo de evitar que el predio vuelva a convertirse en un punto de ocupación irregular o genere nuevos riesgos para quienes circulan o viven en las inmediaciones.
La intervención no se limita, por lo tanto, al derribo de la construcción. El municipio busca completar el procedimiento con el saneamiento del espacio y el cierre de la propiedad, una vez retirados los restos de la estructura.
El antecedente también pone en evidencia el papel que pueden tener los canales de comunicación vecinal en la detección de situaciones que afectan la seguridad urbana. En este caso, un aviso permitió que el municipio tomara conocimiento de las condiciones que presentaba el inmueble y avanzara posteriormente con sus propietarios y con las medidas administrativas correspondientes.
La demolición de la propiedad de calle Maipú al 200 permitirá recuperar un terreno que durante años permaneció atravesado por una combinación de deterioro edilicio, ocupación irregular y conflictos vinculados con su situación familiar y sucesoria. Con la desocupación concretada y los trabajos en marcha, la Ciudad apunta ahora a completar la demolición, limpiar el predio y dejarlo cerrado de acuerdo con las normas municipales.