Dos menores privados de la libertad lograron conectarse a una transmisión en vivo mediante OmeTV y hablaron durante unos seis minutos sobre sus delitos, sus causas y situaciones vinculadas con la vida dentro del establecimiento. El episodio ocurrió un mes después de que Mercedes Rus anunciara mayores controles para impedir el ingreso de celulares a las cárceles de Mendoza.
Dos menores detenidos en Mendoza participaron durante unos seis minutos de una transmisión en vivo emitida por el canal JotaPeShow en Kick y expusieron nuevamente las dificultades del sistema penitenciario local para impedir el ingreso y uso de teléfonos celulares dentro de los establecimientos de detención.
El episodio ocurrió apenas un mes después de que la ministra de Seguridad, Mercedes Rus, anunciara que se reforzarían las requisas y los controles para evitar que los internos pudieran ingresar y utilizar celulares en las cárceles provinciales. Sin embargo, los dos jóvenes lograron conectarse a internet y participar de una conversación en vivo con otras personas.
Los menores utilizaron OmeTV, una plataforma que permite establecer videollamadas y conversaciones con personas desconocidas, para acceder al streaming. Durante la transmisión dialogaron con un grupo de jóvenes que serían oriundos de La Matanza y hablaron abiertamente sobre sus delitos, sus antecedentes y distintas situaciones vinculadas con la vida dentro del establecimiento donde se encontraban alojados.
Uno de los momentos que más llamó la atención se produjo cuando uno de los menores afirmó: “Nosotros acá tenemos droga, imaginate”. La declaración quedó registrada durante la transmisión y volvió a poner bajo la lupa las condiciones de seguridad dentro de las cárceles de Mendoza.
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¿Qué dijeron los menores durante el streaming?
Durante los aproximadamente seis minutos que permanecieron conectados, los jóvenes intercambiaron insultos, amenazas y provocaciones con los participantes de la transmisión, pero también entregaron información sobre sus propias causas judiciales.
En determinado momento de la conversación, uno de los interlocutores les pidió que le indicaran qué debía buscar en internet para conocer sus historias. Uno de los menores le respondió que buscara información en un medio local y luego le indicó que agregara los términos Mendoza y Las Heras.
A partir de esa búsqueda, el grupo comenzó a revisar distintas noticias publicadas sobre hechos policiales. En ese momento, uno de los jóvenes reconoció que una de las informaciones que aparecía en pantalla correspondía a su propio caso.
El menor incluso aportó detalles sobre el episodio por el cual se encontraba detenido y realizó referencias a una presunta disputa entre bandas. La conversación derivó entonces hacia cuestiones relacionadas con enfrentamientos, armas y otros hechos violentos.
Los participantes del streaming también intentaron conocer dónde se encontraban alojados los jóvenes. Sin embargo, ante las preguntas sobre el establecimiento penitenciario, evitaron brindar una respuesta concreta.
Más allá del contenido de la conversación, uno de los aspectos centrales del episodio es que los menores pudieron disponer de un dispositivo con conexión a internet dentro de un establecimiento de detención y utilizarlo para ingresar a una plataforma de videollamadas y participar de una transmisión pública.
¿Por qué vuelve a quedar bajo la lupa el uso de celulares en las cárceles?
El nuevo episodio vuelve a generar interrogantes sobre los mecanismos utilizados para impedir el ingreso de teléfonos celulares a las cárceles de Mendoza y sobre los controles que se realizan posteriormente para detectar su utilización.
La preocupación no se limita al acceso de los internos a las redes sociales. Un teléfono con conexión a internet permite realizar videollamadas, transmitir imágenes y videos, establecer comunicaciones con personas del exterior y acceder a plataformas que dificultan el control de las comunicaciones.
En este caso, además, los menores no solamente utilizaron el dispositivo para comunicarse con personas desconocidas, sino que participaron de una transmisión pública durante varios minutos y hablaron sobre sus causas y sobre situaciones ocurridas dentro del lugar de detención.
La situación adquiere mayor relevancia por tratarse de menores privados de la libertad. Su participación en una transmisión abierta evidencia que el dispositivo pudo ser utilizado sin que los controles internos detectaran inmediatamente la comunicación.
¿Hubo otro caso de presos transmitiendo desde Mendoza?
El episodio representa un nuevo problema para el sistema de seguridad penitenciaria de Mendoza, ya que se produce pocas semanas después de otro caso en el que internos de la cárcel de San Felipe fueron descubiertos participando de una transmisión e interactuando con un streamer mediante un teléfono celular.
En aquella oportunidad, el caso también generó cuestionamientos sobre la presencia de teléfonos dentro del establecimiento penitenciario y sobre la posibilidad de que los internos utilizaran esos dispositivos para comunicarse y exponerse públicamente en internet.
Tras ese episodio, los presos que habían participado de la transmisión fueron trasladados de penal, una medida que buscó evitar que continuaran utilizando los dispositivos dentro del establecimiento donde se encontraban alojados.
Ahora, la aparición de un nuevo caso plantea nuevamente la misma pregunta: ¿cómo llegan los teléfonos celulares hasta el interior de las cárceles y cómo consiguen los internos mantenerlos en su poder?
MANO FOFA EN MENDOZA
Hace un mes atrás, la ministra de Seguridad de Cornejo, Mercedes Rus, prometió "mano dura y más control" en la filtración de celulares en las cárceles… mecanismos de escaneo de bolsos y de personas, neutralizadores de celulares y bla bla, tras el papelón de… pic.twitter.com/4QIYW4mLhO— Bien Cuyano (@biencuyano) September 7, 2026
¿Qué había anunciado Mercedes Rus sobre los celulares?
El dato que vuelve especialmente significativo el nuevo episodio es la cercanía temporal con los anuncios realizados por Mercedes Rus.
La ministra de Seguridad había anticipado mayores requisas y controles destinados a impedir el ingreso de celulares a las cárceles. La decisión respondía, precisamente, a la necesidad de limitar las comunicaciones no autorizadas de las personas privadas de la libertad y evitar que los teléfonos fueran utilizados para actividades que pudieran afectar la seguridad penitenciaria.
Sin embargo, apenas un mes después de ese anuncio, dos menores lograron acceder a un dispositivo, conectarse a internet mediante OmeTV y participar durante varios minutos de una transmisión en vivo.
El caso vuelve así a poner el foco en los controles penitenciarios y en la capacidad del sistema para detectar teléfonos celulares dentro de los establecimientos. También plantea interrogantes sobre las medidas que deberán adoptarse para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.
La transmisión, además, dejó expuestas declaraciones de los propios menores sobre sus causas, posibles disputas entre bandas y la existencia de droga dentro del lugar donde se encontraban alojados. Todo quedó registrado y difundido públicamente a través de una plataforma de streaming.
El nuevo episodio vuelve a mostrar que, pese a los anuncios de mayores controles, el acceso a teléfonos celulares continúa siendo un problema para el sistema penitenciario de Mendoza.