Cada 4 de septiembre se celebra el Día Nacional de la Historieta Argentina, una fecha que reconoce a los guionistas, dibujantes y artistas que hicieron de este género una parte fundamental de la cultura del país. La jornada recuerda la aparición de Hora Cero en 1957, la revista dirigida por Héctor Germán Oesterheld que marcó un antes y un después y abrió el camino para obras como El Eternauta.
El Día Nacional de la Historieta Argentina se celebra este viernes 4 de septiembre y tiene como origen la publicación del primer número de Hora Cero Semanal, editada por Editorial Frontera y dirigida por Héctor Germán Oesterheld. Aquella edición apareció el 4 de septiembre de 1957 y significó un momento decisivo para una tradición artística que ya tenía antecedentes en la prensa argentina desde fines del siglo XIX.
La fecha fue reconocida oficialmente por la Ley 26.652, sancionada en octubre de 2010, que estableció el 4 de septiembre como Día Nacional de la Historieta Argentina. La norma fue publicada posteriormente en el Boletín Oficial.
La celebración permite recordar a varias generaciones de autores que encontraron en las viñetas una manera de contar historias, construir personajes y reflejar diferentes aspectos de la sociedad argentina. Entre ellos aparecen nombres como Quino, Dante Quinterno, Roberto Fontanarrosa, Caloi y Francisco Solano López, además del propio Oesterheld.
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¿Por qué se celebra el Día Nacional de la Historieta Argentina?
La elección del 4 de septiembre está vinculada directamente con Hora Cero, la publicación que comenzó a circular en 1957 bajo la dirección de Oesterheld.
La revista se convirtió en uno de los grandes espacios de renovación de la historieta argentina y reunió a algunos de los principales dibujantes de la época. De ese universo surgieron personajes y relatos que posteriormente alcanzarían una enorme repercusión, entre ellos El Eternauta, creado por Oesterheld y dibujado por Francisco Solano López.
El lanzamiento de Hora Cero ocurrió en un momento en que las historietas tenían una presencia muy importante en los medios gráficos argentinos. Sin embargo, sus antecedentes son mucho más antiguos.
Las primeras expresiones del género pueden rastrearse hasta fines del siglo XIX, con publicaciones como Caras y Caretas. Durante las décadas siguientes, la historieta fue desarrollando estilos propios y encontró en diarios, revistas y publicaciones especializadas un espacio privilegiado para llegar a millones de lectores.
El crecimiento de personajes como Patoruzú, Mafalda, El Eternauta, Inodoro Pereyra y Clemente terminó convirtiendo a la historieta en una expresión inseparable de la cultura popular argentina.
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¿Cuándo se convirtió en una celebración oficial?
El Día Nacional de la Historieta Argentina comenzó a impulsarse como celebración en 2005, a partir de iniciativas de artistas, editores, críticos y lectores.
Cinco años después llegó el reconocimiento legal. El Congreso sancionó la Ley 26.652, que instituyó oficialmente el 4 de septiembre como Día Nacional de la Historieta Argentina. La norma fue sancionada el 13 de octubre de 2010 y publicada en el Boletín Oficial el 23 de noviembre de ese año.
Desde entonces, la jornada funciona como una oportunidad para recuperar la trayectoria de los grandes maestros del género y también para poner en valor a las nuevas generaciones de historietistas.
La propia Secretaría de Cultura de la Nación destaca que la historieta argentina continúa desarrollándose a través de nuevos autores, editoriales independientes, ferias, fanzines y formatos digitales.

¿Cuáles son los cinco personajes más famosos de la historieta argentina?
A lo largo de casi un siglo, distintos personajes lograron superar las páginas en las que fueron creados y convertirse en parte de la memoria colectiva. Entre los más reconocidos aparecen Mafalda, Juan Salvo, Patoruzú, Inodoro Pereyra y Clemente.
Mafalda, la niña que cuestionó al mundo adulto

Mafalda fue creada por Joaquín Salvador Lavado, Quino, y apareció por primera vez el 29 de septiembre de 1964 en la revista Primera Plana. Posteriormente, la tira pasó a otros medios y alcanzó una popularidad extraordinaria.
La protagonista era una niña de clase media que observaba con preocupación los problemas de la humanidad, la paz, las guerras, las desigualdades y las contradicciones del mundo adulto.
Con sus preguntas y comentarios, Mafalda terminó convirtiéndose en mucho más que un personaje humorístico. Su mirada crítica trascendió las fronteras argentinas y llegó a distintos países de América Latina y Europa.
Su obra fue traducida a numerosos idiomas y convirtió a Quino en uno de los humoristas gráficos argentinos con mayor reconocimiento internacional.
Juan Salvo, el protagonista de El Eternauta
Juan Salvo es el protagonista de El Eternauta, la obra escrita por Héctor Germán Oesterheld y dibujada originalmente por Francisco Solano López.
La historia comienza con una misteriosa nevada mortal que obliga a Juan Salvo y a un grupo de sobrevivientes a luchar por sus vidas. Lo que inicialmente parece una catástrofe termina revelando una amenaza mucho mayor.
El personaje quedó asociado para siempre con su traje aislante, su máscara y su visor, una imagen que se convirtió en una de las más reconocibles de la historieta argentina.
La publicación de El Eternauta dentro del universo de Hora Cero convirtió a Oesterheld en una figura central del género y consolidó una obra que décadas después continuaría siendo leída e interpretada desde diferentes perspectivas.

Patoruzú, un símbolo de la historieta argentina
Patoruzú, creado por Dante Quinterno, es uno de los personajes fundamentales de la historieta nacional.
Su primera aparición se produjo en 1928 y posteriormente se convirtió en protagonista de publicaciones propias. El personaje fue construido alrededor de una particular representación del gaucho y de elementos de la cultura argentina, hasta transformarse en uno de los grandes íconos populares del país.
Con el paso de las décadas, Patoruzú incorporó a otros personajes de enorme popularidad, como Isidoro Cañones y Patoruzito, y logró construir un universo propio.
La importancia de Quinterno fue tal que Patoruzú no solo sobrevivió a diferentes épocas, sino que continúa siendo reconocido como uno de los personajes más emblemáticos de la historieta argentina.

Inodoro Pereyra, el gaucho de Fontanarrosa
Inodoro Pereyra nació de la imaginación de Roberto Fontanarrosa y rápidamente se convirtió en uno de los personajes más originales del humor gráfico argentino.
El protagonista es un gaucho que vive situaciones absurdas y reflexiona sobre la realidad acompañado por Mendieta, su inseparable perro parlante.
La tira combinó el lenguaje gauchesco con juegos de palabras, observaciones sobre la vida cotidiana y un humor basado en el absurdo. Fontanarrosa utilizó así un personaje aparentemente tradicional para construir una mirada profundamente argentina sobre la sociedad.
Inodoro Pereyra comenzó su recorrido en publicaciones como Hortensia y posteriormente llegó al diario Clarín, donde amplió todavía más su popularidad.

Clemente, entre el humor, la sociedad y el fútbol
Clemente fue creado por Carlos Loiseau, conocido como Caloi, y nació en 1973. Inicialmente apareció como personaje secundario de la tira protagonizada por Bartolo, pero con el tiempo adquirió una personalidad propia y terminó convirtiéndose en el protagonista.
Sin brazos ni alas y con su característico cuerpo rayado, Clemente desarrolló un humor que combinaba comentarios sobre la realidad argentina, la política, la vida cotidiana y, especialmente, el fútbol.
Uno de sus momentos más recordados ocurrió durante el Mundial de 1978, cuando protagonizó una disputa humorística con el relator José María Muñoz alrededor de los tradicionales papelitos que los hinchas arrojaban en las tribunas.
La campaña convirtió a Clemente en uno de los grandes personajes populares asociados con aquel Mundial y consolidó su lugar dentro de la cultura argentina.

¿Por qué estos personajes siguen vigentes?
Mafalda, Juan Salvo, Patoruzú, Inodoro Pereyra y Clemente pertenecen a épocas, estilos y universos narrativos muy diferentes. Sin embargo, todos comparten una característica: lograron superar las páginas de las publicaciones donde nacieron para convertirse en parte de la cultura popular argentina.
Mafalda representa la mirada crítica sobre el mundo; Juan Salvo, la aventura y la ciencia ficción; Patoruzú, una de las primeras grandes construcciones heroicas de la historieta nacional; Inodoro Pereyra, el humor absurdo y la tradición gauchesca; y Clemente, la capacidad del humor gráfico para dialogar con la actualidad y el fútbol.
El Día Nacional de la Historieta Argentina permite así mirar hacia atrás, pero también reconocer que el género continúa vivo.
Las nuevas generaciones de artistas exploran otros formatos, desde las publicaciones independientes hasta las plataformas digitales, mientras aquellos personajes clásicos siguen circulando en libros, exposiciones, colecciones y nuevas adaptaciones.
Más de medio siglo después de la aparición de Hora Cero, la historieta argentina conserva una característica que explica buena parte de su permanencia: supone una forma de contar la Argentina a través de dibujos, palabras, humor, aventura y personajes capaces de sobrevivir al paso del tiempo.
Por eso, cada 4 de septiembre no solo se recuerda una revista publicada en 1957. También se celebra una tradición cultural que ayudó a varias generaciones de argentinos a reír, pensar, emocionarse y reconocerse en una viñeta.