Fernando Jara advirtió en Café 617 que las precipitaciones de octubre superaron ampliamente el promedio mensual y anticipó posibles efectos sobre la producción agrícola. El pronóstico para esta semana prevé nuevas tormentas aisladas y un aumento de la temperatura.
El Niño en Mendoza ya tiene efectos visibles en las precipitaciones y genera preocupación por la continuidad de las lluvias, las dificultades para las actividades agrícolas y el riesgo de tormentas intensas durante los próximos meses. En una entrevista en Café 617, el meteorólogo Fernando Jara señaló que octubre acumuló 72,6 milímetros de lluvia, frente a un promedio mensual de 11,2 milímetros, según los registros del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
La diferencia equivale a casi seis veces y media el valor habitual para el mes. El dato refleja la magnitud de las precipitaciones registradas en la provincia y permite dimensionar el impacto de una temporada que ya genera complicaciones en distintos sectores productivos.
El especialista explicó que el fenómeno comenzó a manifestarse durante el año, aunque sus efectos en la región se hicieron más evidentes desde julio, con nevadas intensas en la cordillera y frecuentes interrupciones del tránsito internacional hacia Chile.
Jara describió el escenario como un «Súper Niño», en referencia a la elevada anomalía de temperatura que, según indicó, se aproxima a los tres grados por encima de los valores normales en el Pacífico ecuatorial. Esa condición puede influir en la circulación atmosférica y modificar los patrones de precipitación, aunque sus consecuencias no son iguales en todas las regiones ni permiten anticipar con exactitud dónde y cuándo lloverá.
El fenómeno también tiene manifestaciones del lado chileno de la cordillera. Durante la entrevista, el meteorólogo mencionó precipitaciones importantes, nevadas, inundaciones y aludes, además de un tornado registrado en la región de O’Higgins.

El pronóstico en Mendoza para los próximos días
Las condiciones meteorológicas seguirán siendo un factor de atención durante esta semana. De acuerdo con el pronóstico de la Dirección de Contingencias Climáticas de Mendoza, este martes 27 de octubre se espera un ascenso de la temperatura, con una máxima prevista de 26 °C y tormentas hacia la noche en el sur provincial.
Para el miércoles 28 se anticipa una jornada inestable, con nubosidad variable, tormentas aisladas y vientos moderados del sector sur. La máxima podría alcanzar los 27 °C.
El jueves 29 se espera poca nubosidad en el llano y un nuevo ascenso térmico, con una máxima estimada en 28 °C. Sin embargo, podrían registrarse precipitaciones en la cordillera a partir de la tarde.
El viernes 30 la temperatura podría llegar a los 31 °C. La nubosidad será variable y existe la posibilidad de tormentas hacia la noche, acompañadas por vientos moderados del sudeste. Para el sábado 31 se prevé un descenso de la temperatura, con una máxima cercana a los 28 °C y posibilidad de tormentas aisladas.
Este panorama muestra que el aumento de las temperaturas no implica necesariamente una estabilización prolongada del tiempo. La evolución de las tormentas dependerá de las condiciones atmosféricas de cada jornada, por lo que será importante consultar las actualizaciones oficiales, especialmente ante avisos por lluvias intensas, granizo o ráfagas.

Las lluvias complican la producción agrícola
Uno de los impactos más inmediatos de las precipitaciones se observa en las actividades agrícolas. Jara mencionó especialmente las dificultades para cosechar ajo, debido a la humedad del suelo, y advirtió sobre posibles problemas sanitarios en viñedos, frutales y hortalizas.
«Muchísimo estamos perdiendo debido a estas precipitaciones», sostuvo el meteorólogo al describir las consecuencias para el sector. La imposibilidad de ingresar a los campos para realizar tareas habituales también representa un inconveniente para los productores.
En Mendoza, donde la actividad agroindustrial tiene un peso relevante en la economía provincial, la persistencia de la humedad puede alterar los calendarios de trabajo y dificultar las labores que requieren suelos en condiciones adecuadas. La evolución de las lluvias será determinante para evaluar el alcance de las pérdidas y las necesidades de recuperación de cada actividad.
A esto se suma el riesgo de episodios de granizo durante los meses más cálidos. Jara no descartó tormentas intensas y explicó que el aumento de las temperaturas, combinado con la humedad disponible, puede favorecer la formación de nubes de gran desarrollo vertical. Estas estructuras son capaces de producir precipitaciones fuertes en sectores específicos, incluso cuando las condiciones varían considerablemente entre localidades cercanas.

El riesgo de las tormentas en el piedemonte
El meteorólogo también puso el foco en el piedemonte mendocino, donde las lluvias pueden generar escurrimientos rápidos hacia zonas urbanizadas. El agua acumulada en sectores elevados puede descender con fuerza y provocar inconvenientes aguas abajo, aun cuando la precipitación no parezca excepcional en el lugar donde se produce.
La expansión urbana hacia el oeste plantea un desafío adicional. La reducción de superficies naturales capaces de absorber parte del agua modifica las condiciones de escurrimiento y aumenta la importancia de la planificación territorial, el mantenimiento de cauces y las medidas de prevención.
Por eso, la atención no debe concentrarse únicamente en la cantidad de milímetros que caen en una localidad. También importa dónde se desarrolla la tormenta, durante cuánto tiempo llueve y qué características tiene el terreno que recibe el agua.

¿Hasta cuándo pueden extenderse los efectos de El Niño?
Consultado sobre la duración del fenómeno, Jara señaló que las proyecciones mencionadas durante la entrevista contemplan posibles efectos hasta junio o julio de 2027. También advirtió que los primeros meses del próximo año podrían concentrar una mayor intensidad.
Ese horizonte debe interpretarse como una proyección climática y no como un pronóstico diario. No significa que vaya a llover de manera continua hasta mediados de 2027 ni que todos los departamentos mendocinos vayan a experimentar las mismas condiciones.
Los pronósticos meteorológicos permiten anticipar situaciones concretas para los próximos días, mientras que las perspectivas climáticas describen tendencias probables para períodos más extensos. Ambas herramientas son complementarias, pero tienen alcances diferentes.
En ese contexto, la recomendación es seguir los informes del Servicio Meteorológico Nacional y de los organismos provinciales, especialmente cuando se anuncien alertas por tormentas. Para Mendoza, el desafío será afrontar las consecuencias de las precipitaciones ya registradas y prepararse para nuevos episodios de inestabilidad, sin perder de vista que la intensidad y la distribución de las lluvias pueden cambiar de una jornada a otra.
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