Por CAROLINA JACKY / Empleo y el 2027: Con la reducción de la inflación y con el relato del equilibrio fiscal, ya no será tan fácil ganar una elección.
Quienes recuerden 1989 sabrán que la elección presidencial se ganó con propuestas como la «revolución productiva» y ofreciendo el «salariazo». Hoy nos encontramos con una recesión que se refleja en las encuestas y que ya no se puede ocultar.
Seguimos dentro de un IPC del 2%, comparable a tiempos de Cristina y a lo peor de Macri, lejos de Alberto Fernández, pero de ninguna manera para enorgullecerse de este resultado a casi tres años de gobierno. El pueblo ya está inquieto; lo dicen las encuestas. Ven perder sus fuentes de trabajo, el cierre de comercios e industrias, un mayor endeudamiento y un Estado ausente, porque es lo que se votó en 2023.

Los datos indican que nadie quiere ir al pasado, pero tampoco están a gusto con este presente. Algunos creen que el Estado no puede estar totalmente ausente y que hay temas que debe encarar y resolver.
Falta un año y medio para las elecciones, el riesgo país volvió a subir y los festejos por su descenso quedaron atrás. La promesa de un IPC de 0, y algo % quedó atrás, como tantas otras, y cada día menos gente cree en las promesas de Milei: esto se llama «pérdida de confianza». Wall Street ya lo percibe y comienza a tomar distancia; en el horizonte aparece un 2027 complicado para la Argentina.
Como pocos entienden sobre estanflación y menos aún sobre cómo salir de ella, lo que sí entienden es de recesión, de caída de los ingresos, de no llegar a fin de mes, de la pérdida de calidad de vida y de las cosas que empiezan a faltar: salud, educación, rutas, caminos y empleo. A todo esto se le suma el endeudamiento, una agonía silenciosa y solitaria que ahoga a muchas familias argentinas, y la falta de empatía de un gobierno que responde que «es un tema de privados que deben resolver los privados».

Sin embargo, nada dice de cómo aumentaron los servicios, las tasas e impuestos, las prepagas, los medicamentos, la educación y el transporte. Tampoco de las magras jubilaciones y pensiones que paga y que obligan a endeudarse a tasas que el mismo gobierno, con su famoso carry trade, provoca para que el dólar no suba. Vos tenés que soportar todo eso, y no sos casta.
El plan ha fracasado: hay una mayoría que no ve la reactivación. Te dicen que la macro está bien pero la micro está mal, que es cuestión de tiempo, pero vos no tenés tiempo. La verdad es que, si la micro está mal, significa que la macro también está mal; algo está fallando y hay que corregirlo.
La corrección tiene un costo. Si algo hiciste mal, una vez más hay que corregir el rumbo, y eso implica asumir un costo y pagarlo. El problema es la soberbia: cómo hacés para reconocer el error, cómo recuperás la credibilidad. ¿Tendrá el gobierno y el propio Milei la altura para reconocer el error y corregir el camino?
Si en poco tiempo no se toman las medidas correspondientes, vendrá quien ofrezca la «revolución productiva y el salariazo», o algo similar, y le arrebatará la elección.
¿Quién es Carolina Jacky?

Carolina Jacky es abogada y referente mendocina con una extensa trayectoria en el análisis de temas vinculados con el trabajo, los derechos laborales y la realidad social. Desde su mirada profesional, aborda en sus columnas los cambios económicos y políticos que impactan de manera directa en la vida cotidiana de los argentinos. En esta oportunidad, pone el foco en el empleo, la recesión, la pérdida de ingresos y el escenario electoral de 2027, con una mirada crítica sobre las consecuencias sociales del actual rumbo económico y los desafíos que deberá enfrentar el Gobierno.
Mendoza ante el nuevo escenario de Milei: por qué los mercados miran con cautela a 2027