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Memoria: a 45 años del golpe militar en Argentina

Mar 24, 2021

Por CAROLINA JACKY / La memoria se puede definir como la capacidad del cerebro de retener información y recuperarla voluntariamente.

Esta capacidad es la que nos permite recordar hechos, ideas, sensaciones, relaciones entre conceptos y todo tipo de estímulos que ocurrieron en el pasado, así dice una definición que podemos encontrar.

Han pasado 45 años desde ese 24 de marzo de 1976, pero quedarnos con esa foto sería un error, y el hecho merece que veamos toda la película.

Un punto de inicio sería 1970, para eso necesitas tener más de 60 años de vida para cumplir con esa definición de “memoria”.

En ese caso sos un testigo válido, y no aquel que habla por lo que le contaron.Corría 1970 con un gobierno militar iniciado en 1966 (Onganía), para ese año, encabezado por Roberto Marcelo Levingston.Argentina ya había pasado el Cordobazo y el Rosariazo, nuestro mayo del 69. Obreros y estudiantes, juntos y adelante, así se manifestada, todos juntos.

De esos jóvenes “idealistas” nacieron agrupaciones como Montoneros y ERP, los que protagonizaron hechos de violencia que convulsionaba a toda la sociedad.Luego ocupó la presidencia el General Alejandro Agustín Lanusse, desde 1971 al 73, año en que los argentinos volvimos a la democracia, y un 11 de marzo del 73 elegimos como Presidente a Héctor José Campora.

Para ese tiempo la Justicia había juzgado y condenado a muchos de esos jóvenes idealistas, pero para esos primeros días de la democracia se decidió abrir las cárceles y liberar a muchos de estos jóvenes, y a otros.

Ya teníamos un gobierno democrático, pero a pesar de ello vivimos la masacre de Ezeiza, donde organizaciones armadas irregulares ese 20 de junio de 1973 demostraron que el fundamentalismo los había cegado.

El mismo Perón, ya siendo presidente, a solo dos días de haber ganado las elecciones con el 62% de los votos recibe el mensaje de Montoneros, es asesinado el Secretario General de la CGT, José Ignacio Rucci.

Atrás quedó esa foto de estudiantes y trabajadores juntos en las manifestaciones.

Como olvidar ese 1º de mayo de 1974, cuando los Montoneros pretendieron interpelar públicamente al general Perón cuando éste hablaba al pueblo desde el balcón de la Casa Rosada.Muchos de esos jóvenes idealistas tomaron las armas y por otro lado apareció la triple A.

Las Universidades fueron cooptadas por los gremios, por la derecha peronista y la JUP (Juventud Universitaria Peronista) fue expulsada y perseguida.

Quienes vivimos esos tiempos podemos hablar de esa grieta, de la violencia desplegada desde dos sectores fundamentalistas, podemos dar testimonio de los argentinos de uno y otro lado que cayeron en esa lucha, y también de aquellos que sin estar enrolados en uno u otro lado perdieron su vida en manos de alguno de los dos grupos.

En febrero de 1975, el gobierno de María Estela Martínez de Perón ordenó el uso de las fuerzas militares para la represión y “el exterminio” del foco guerrillero que el ERP había instalado en la provincia de Tucumán, así se titulaba en esos tiempos.

Teníamos un gobierno constitucional, un Congreso con nuestros representantes y un Poder Judicial. Represión legal y clandestinaEn este contexto nos acercábamos al 24 de marzo del 76.

Quienes transitábamos una vida universitaria ya teníamos compañeros desaparecidos, habíamos sido detenidos por averiguación de antecedentes. Si nuestro aspecto o vestimenta no se ajustaba a los moldes establecidos éramos sospechosos.

Las casas de estudiantes eran allanadas.

Recuerdo como en esas noches de estudio en la ciudad de Santa Fe se escuchaban estallar bombas y sonar las sirenas. Con la radio nos informábamos de lo que sucedía.

Esto es parte del contexto en que se llega al golpe militar que nos llevaría a la peor dictadura vivida en Argentina.

El gobierno constitucional y los políticos de ese entonces fueron incapaces de evitar un golpe que ya estaba anunciado y era esperado.

En aquel tiempo el presidente de la UCR, Ricardo Balbín, habló el país.

Hoy más que nunca escuchemos el discurso que nos dejó este hombre, esto es memoria.

Lo que vino después fue horror y terror, algo que no podemos olvidar.

Para no volver a repetir la historia hay que conocer toda la película.Los fundamentalismos nos llevan a los autoritarismos, un camino al que podemos llegar si dejamos que una sola sea la voz que dirija el país.

La división de poderes y el equilibrio de todas las voces en el Congreso son la garantía para no repetir la historia.

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