El procurador general de Mendoza, Alejandro Gullé, reconstruyó durante una entrevista en Café 617 uno de los expedientes más impactantes de su trayectoria como camarista. El asesinato de Aldo Escudero y el ataque a su novia, ocurrido en 1990 en el Parque General San Martín, derivó en cuatro condenas a prisión perpetua y quedó grabado en la memoria de la Justicia provincial.
Crimen del Parque es uno de los expedientes más impactantes de la historia judicial de Mendoza y, más de tres décadas después, permanece en la memoria de quienes intervinieron en aquella investigación. Durante una entrevista en el programa Café 617, que conducen los periodistas Luis Ábrego y Gabriel Conte, de Multiplataforma 617, el procurador general de Justicia de Mendoza, Alejandro Gullé, recordó el caso ocurrido el 13 de noviembre de 1990 en el Parque General San Martín y las circunstancias que atravesó durante su etapa como camarista del crimen.
“Tuve casos terribles como el crimen del Parque, que me han quedado grabados”, confesó Gullé al repasar sus años en los tribunales penales de la provincia, donde llegó a participar de numerosas causas que terminaron con condenas a prisión perpetua.
El expediente por el Crimen del Parque quedó asociado a uno de los episodios más violentos registrados en Mendoza durante aquella época. La investigación comenzó después del ataque sufrido por una joven pareja que se encontraba en una casilla ubicada frente a las canchas de tenis del Club Regatas, en el interior del Parque General San Martín.
Las víctimas fueron Aldo Escudero, de 22 años, y su novia, María de Lourdes, también de 22. La agresión tuvo consecuencias fatales para el joven, mientras que la mujer logró sobrevivir pese a las graves lesiones sufridas.

¿Qué ocurrió en el Crimen del Parque?
El ataque ocurrió durante la noche del 13 de noviembre de 1990. De acuerdo con el relato recuperado por Gullé, un grupo de jóvenes ingresó al lugar donde se encontraba la pareja, un motorhome estacionado en el Prado Español, y comenzó una agresión que terminó con el asesinato de Escudero.
El joven recibió 52 puñaladas y también fue atacado con un gancho de carnicero. Su novia fue sometida sexualmente y quedó abandonada en el lugar.
Sin embargo, la joven consiguió reaccionar después del ataque y, pese a su estado, logró desplazarse hasta la guardia del Club Regatas. Allí los cuidadores advirtieron la situación y dieron aviso a la Policía.
Ese momento resultó decisivo para la investigación. La víctima fue trasladada posteriormente al Hospital Lagomaggiore, donde comenzó a reconstruirse lo ocurrido y aportó un dato que terminaría siendo determinante para identificar a uno de los agresores.

¿Cómo se identificó a uno de los sospechosos?
Uno de los detalles que Gullé recordó durante la entrevista ocurrió precisamente en el Hospital Lagomaggiore. La joven había conseguido herir a uno de sus atacantes durante el episodio.
Según explicó el procurador, durante el ataque la mujer logró clavarle un cuchillo en la zapatilla a uno de los agresores. Esa circunstancia terminó convirtiéndose en una pista inesperada para los investigadores.
Mientras la víctima permanecía internada, una enfermera advirtió en la sala de espera la presencia de un joven que tenía una herida en un pie y llevaba una zapatilla en la mano.
La enfermera sospechó que podía tratarse de uno de los responsables y actuó con cautela. Lo llevó hasta una cabina cercana a la de la víctima y consiguió que hablara.
La identificación se produjo a través de la voz.
“Escuchá la voz y me decís si es”, relató Gullé al reconstruir la escena. La joven escuchó al sospechoso y respondió: “Sí, es ese”.
El procedimiento permitió avanzar rápidamente sobre el resto de la investigación. De acuerdo con el recuerdo de Gullé, el joven terminó confesando y ese dato facilitó el operativo policial que permitió desarticular a la banda involucrada en el crimen.

¿Qué pasó con el menor acusado por el crimen?
El expediente tuvo además un episodio particularmente llamativo durante su desarrollo judicial. Uno de los integrantes de la banda era un menor de 17 años conocido con el apodo de “Michael”, quien tenía una gran contextura física.
Durante una instancia judicial, el joven consiguió escapar de los pasillos de los tribunales después de golpear a los custodios y arrebatarles un arma.
Su fuga abrió otro capítulo dentro de una causa que ya había generado una enorme conmoción. Mientras permaneció prófugo, según el relato recuperado por Gullé, el menor cometió cinco asaltos a mano armada y abusó sexualmente de otra menor antes de ser nuevamente detenido.
Posteriormente fue trasladado a una prisión en Chaco, donde murió años después.
¿Quiénes fueron condenados por el Crimen del Parque?
La causa llegó a juicio y en marzo de 1992 la Cámara del Crimen integrada por Alejandro Gullé dictó prisión perpetua para Germán Ferreyra, Jorge Arca, Julio Altamirano y Miguel Tello.
La lectura de la sentencia se produjo bajo un fuerte dispositivo de seguridad y en un clima de extrema tensión.
Gullé recordó que las autoridades judiciales habían adoptado medidas especiales antes de la lectura del fallo. “No permitimos que le sacaran las esposas a los presos”, señaló durante la entrevista.
La situación se volvió todavía más tensa cuando se conoció la condena. Hubo gritos, golpes y enfrentamientos dentro y fuera de los tribunales. Desde el exterior comenzaron a romper puertas y fue necesaria la presencia de efectivos de Infantería para controlar la situación.
Entre quienes habían viajado especialmente para observar el desarrollo del juicio se encontraban magistrados de Buenos Aires, interesados en conocer el funcionamiento de los juicios orales que se realizaban entonces en Mendoza.
La escena quedó grabada en la memoria de Gullé como una de las experiencias más fuertes de su carrera judicial.
¿Cómo cambió la Justicia de Mendoza desde aquel caso?
La reconstrucción del Crimen del Parque también permitió a Gullé establecer una comparación entre el sistema judicial en el que comenzó su carrera y el modelo vigente actualmente en Mendoza.
El procurador recordó su etapa como juez de instrucción, función que definió como “espectacular” y como una de las posiciones de mayor poder dentro de la estructura judicial de aquella época.
Bajo aquel sistema, el juez concentraba buena parte de las facultades vinculadas con la investigación de los delitos. Gullé reconoció que existía una capacidad de actuación mucho más amplia, que podía incluir decisiones sobre allanamientos y detenciones.
Con el paso de los años, Mendoza avanzó hacia un sistema acusatorio, en el que la investigación penal está principalmente a cargo de los fiscales y las decisiones que afectan determinadas garantías constitucionales quedan bajo el control de un juez de garantías.
Para Gullé, esa transformación significó una mejora sustancial.
“Es mejor esto porque hay un control de garantías muy importante”, sostuvo el procurador general de Mendoza.
Su reflexión sobre el cambio de modelo judicial aporta una dimensión diferente a la reconstrucción del Crimen del Parque. El expediente no solo permite recordar uno de los casos que más lo impactaron como magistrado, sino también observar cuánto se modificaron las reglas de investigación penal en Mendoza durante las últimas décadas.
A más de 35 años del asesinato de Aldo Escudero, aquella causa permanece como uno de los expedientes que Gullé recuerda con mayor nitidez de su paso por la Justicia. La identificación de un sospechoso a partir de una zapatilla herida, la reacción de una víctima que logró sobrevivir y la violenta jornada en la que se dictaron las condenas forman parte de una historia judicial que todavía permanece en la memoria de Mendoza.