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Cuando un poder se come a los otros dos en Argentina

May 10, 2021

Por CAROLINA JACKY / Argentina adoptó el sistema republicano de gobierno. Nuestra Constitución Nacional dividió al Gobierno en tres poderes, Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial.

Este concepto de división de poderes no parece ser muy bien entendido, no solo por la gente, sino por nuestros dirigentes.No hay dudas que decidimos por un sistema presidencialista fuerte, que con la Constitución del 94 se pretendió disminuir, creando la figura de Jefe de Gabinete, algo que nunca funcionó.

Los proyectos hegemónicos de Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner son una demostración de la intención del Ejecutivo de cooptar a los otros dos poderes.

Otros que ocuparon ese cargo desde el 83 a la fecha, por distintas circunstancias, no llegaron a tener esa posibilidad como la tuvieron y la evidenciaron los nombrados.

Se podrá estar de acuerdo o no con esta apreciación personal, pero nadie puede discutir esa raíz autoritaria que ha caracterizado nuestra historia democrática y no democrática.La división de poderes busca el juego armónico y de control que debe tener una democracia republicana.

Por la Constitución del 94 el Poder Ejecutivo se elige en forma directa, siendo todo el país un distrito único.Con la Constitución del 53 cada Provincia elegía electores, los que concurrían al Colegio Electoral para allí elegir presidente y vice.

Este sistema se eligió en 1953, más allá de ser el mismo que hasta hoy se usa en Estados Unidos, lo fue para quitarle poder a la Provincia de Buenos Aires.

De esta forma las provincias juntaban más electores que Buenos Aires, y así se evitaba el dominio de Buenos Aires.

Hoy con el voto directo todos sabemos que el interior ha perdido su peso electoral para la elección de Presidente y Vice.Por otro lado, tenemos el Poder Legislativo, compuesto por dos Cámaras, la de Diputados de la Nación, que representan al Pueblo de la Nación, y la de Senadores, solo tres por provincia, los que representan a cada provincia.

Cada Poder Ejecutivo fue modificando normas electorales para lograr que estos diputados y senadores fueran más dependientes de un partido político que del pueblo o provincia que lo elige.

Producto de listas sábanas, condicionamientos para ser candidato, anulación de partidos políticos en procura de la constitución de frentes que profundizan la grieta, todo con la tendencia de lograr el “unicato”, todo el poder en manos del Presidente.

Uno de los instrumentos para evitar la existencia de todas las voces dentro del Congreso fueron las PASO, una forma de disciplinar a los candidatos a legislador.

Así es como hemos ido desnaturalizando un verdadero sistema democrático republicano.Salimos de una dictadura militar y nos encaminamos a una “dictadura democrática”.

Esto ha sido una constante desde 1983 y ningún Poder Ejecutivo Nacional y varios provinciales no se salvan de este actuar antidemocrático.

Si no pensás como el Poder Ejecutivo, estás en contra, y si estás en contra tu opinión no vale, no sos confiable o sos un traidor.Así es como desde el Poder Ejecutivo se pretende manejar el Poder Legislativo, y desde luego tener la mayoría en ambas Cámaras, para así convalidar el “unicato”.

Finalmente nos queda el Poder Judicial, el cual tiene una forma especial de designación, la que es muy común en la mayoría de los países democráticos.

CUIDADO CON LAS IDEAS MESIÁNICAS

Hay quienes proponen que la elección de los jueces sea por el voto popular lo cual abre una discusión más amplia, pero que desde ya creo que puede ser posible para Jueces de Paz o de Familia locales, pero nunca para todos y menos para las Cámaras de Apelación o Casación, Cortes y tampoco para la Justicia Federal.

El historiador Enrique Krauze nos dice: “…el mesianismo político representa riesgos muy grandes. Es la concentración del poder en manos de una sola persona fuerte, carismática y que además convoca alrededor suyo el culto de la personalidad y de quien los pueblos esperan una salvación.

El redentor es un hombre providencial. Pero, además, está caracterizado por el apego rutinario y fanático a una ideología.”

Este es el último bastión al que los autoritarios quieren llegar y controlar, y ahí es donde el pueblo pierde todos sus derechos y garantías constitucionales, que pondremos en manos del Poder Ejecutivo de turno.

Los jueces son elegidos por los Consejos de la Magistratura (los que también el Poder Ejecutivo logró politizar), los que elevan una terna al Poder Ejecutivo, y este elige uno de esa terna, que después debe ser aprobado por la Cámara de Senadores.

El trámite no es ágil, lleva tiempo. Es verdad que cada Presidente o Gobernador cubre las vacantes que durante su mandato se producen, pero nunca tiene la posibilidad de cambiar a todos, y esto tiene que ver con la “estabilidad de los jueces”, algo que acostumbra a criticar el Poder Ejecutivo ya que es el único bastión que le queda para controlar todo el sistema.

El Poder Judicial está en cabeza de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y en las Supremas Cortes o Superiores Tribunales de Provincia, y sus miembros son elegidos directamente por el Presidente o por el Gobernador con acuerdo de los Senadores.

El sistema está pensado para que ningún Poder Ejecutivo tenga una Corte dependiente, sino que sea independiente. Esta es una garantía para el sistema y también para el pueblo.

Hoy te hablan de que la Corte falló contra un gobierno, refiriéndose a un Poder Ejecutivo, olvidando que gobierno son los tres poderes.Los tres en igualdad, los tres con el mismo poder, los tres en equilibrio.

No siempre nos gusta lo que resuelve el Poder Judicial, por eso tenemos recursos para llegar hasta la Corte, pero esta es el último escalón, y debemos saber respetar los fallos de la Corte.

En los últimos tiempos se atacó a la Corte Suprema de la Nación, metiéndola en una grieta que no corresponde.

Por un lado, hay que saber que de los 5 miembros tres fueron nombrados por el Justicialismo, dos de ellos por el Kirchnerismo y dos por el Macrismo.

Como vemos, poco importa quién los nombre, y esto es lo destacable de este Poder, que esperemos nunca cambie.Muchas veces hay que ver todos los antecedentes que se le presentaron a la Corte para que resuelva, ya que tiene que resolver sobre aquello que le presentan.

Cuando vamos o somos llevados a la justicia es porque no supimos resolver las cosas con anterioridad, o no tuvimos las precauciones necesarias para que eso no sucediera.

Cuando queremos sostener una posición y para ello tenemos que recurrir a un tercero para que lo haga, no olvidemos que nos ponemos en manos de un tercero.

Uno recurre a la justicia cuando otro hace algo con lo que no estamos de acuerdo.Siempre hay tiempo de resolver las cosas entre las partes, antes que ese tercero la resuelva.

Cuando no hay acuerdo, ahí es donde la Justicia debe resolver, y cada parte atenerse a las consecuencias.No siempre nos gusta lo que ese tercero decide, podemos criticar sobre lo que resolvió, podemos recurrir la decisión y llegar hasta el último escalón, la Corte.

Antes de pensar en reformar el Poder Judicial habría que pensar como reformar la elección de nuestros legisladores, de tal forma que estos no dependan de las órdenes del Poder Ejecutivo de turno.

Permitir que cualquier persona se presente como legislador, que el pueblo no elija por lista sábana sino directamente, por preferencia, cada cargo de legislador a cubrir.

Una verdadera democracia representativa.Tendríamos verdaderos legisladores representantes del pueblo y de las provincias en las Cámaras de Diputados y Senadores y no meros escribanos del ejecutivo de turno.

Antes de reformar el Poder Judicial, porque no pensar en que el pueblo tenga todas las voces en el Poder Legislativo, devolviendo el poder que perdió.

Es muy importante que pienses que no siempre el Poder Ejecutivo está en manos de una persona de tu gusto o simpatía, ya sea Presidente, Gobernador o Intendente, si hoy le das todo el poder a uno, mañana lo puede tener el otro.

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