La provincia cuyana reforzó la prevención ante la posibilidad de tormentas más intensas durante la próxima temporada. Hidráulica coordina acciones con municipios y organismos, mientras proyecta nuevas obras para contener crecidas y proteger las zonas urbanizadas.
Mendoza reforzó la prevención ante El Niño y el riesgo de aluviones que podrían generar tormentas de mayor intensidad durante la próxima temporada. El Gobierno provincial reunió a municipios y organismos para mejorar la respuesta ante emergencias y puso el foco en el monitoreo de las lluvias, el mantenimiento de las defensas y la ampliación de la infraestructura aluvional.
El director de Hidráulica de Mendoza, Pablo Rodríguez, explicó en diálogo con Café 617 que la Provincia viene siguiendo desde hace tiempo la evolución del fenómeno y que decidió profundizar la planificación ante la mayor certeza sobre sus posibles efectos.
“Desde hace un tiempo venimos siguiendo de cerca la evolución de este fenómeno climático global y las posibles afectaciones que podría tener en nuestra provincia”, señaló Rodríguez en la Multiplataforma 617.
El Niño está asociado al calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico frente a las costas de Perú y Ecuador y puede modificar las condiciones atmosféricas. Para Mendoza, la preocupación no pasa solamente por cuánto llueva, sino por la intensidad de las precipitaciones, el tiempo en que se concentren y el lugar donde ocurran.
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¿Por qué El Niño genera preocupación por los aluviones en Mendoza?
La particular geografía mendocina hace que una tormenta intensa pueda generar importantes escurrimientos desde el piedemonte hacia las zonas urbanizadas.
Rodríguez explicó que, en Mendoza, “muchas veces no interesa tanto la cantidad de lluvia sino la intensidad, el tiempo en el que cae y la ubicación”. Esa combinación puede determinar que una precipitación se transforme rápidamente en una crecida capaz de transportar agua, barro, piedras y residuos.
Por eso, la prevención frente a una temporada con tormentas potencialmente más intensas no se limita al pronóstico meteorológico. También requiere conocer en tiempo real dónde está lloviendo y cómo evolucionan los caudales.
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¿Cómo se prepara Mendoza para anticiparse a las tormentas?
Uno de los objetivos centrales de la reunión convocada por el Gobierno provincial fue unificar la información meteorológica e hidrológica disponible.
Mendoza cuenta con numerosas instituciones que generan datos, aunque durante años esa información estuvo distribuida entre distintos organismos. Rodríguez explicó que el objetivo es que los datos puedan llegar de manera rápida a quienes deben tomar decisiones.
En ese esquema tiene un papel importante el Instituto Nacional del Agua (INA), a través de su Centro Regional Andino, que dispone de una red de alrededor de 30 pluviómetros ubicados en distintos sectores del piedemonte y zonas periféricas.
Los equipos permiten medir el agua caída y transmitir los registros a una central, lo que facilita un seguimiento prácticamente inmediato de las precipitaciones.
La información resulta especialmente importante frente a tormentas capaces de concentrar grandes volúmenes de agua en sectores relativamente pequeños y en períodos muy cortos.

¿Qué infraestructura tiene Mendoza para contener los aluviones?
La Provincia dispone actualmente de 50 obras de control de torrentes en el piedemonte, cuatro grandes diques de atenuación de crecidas y una red de más de 200 kilómetros de colectores aluvionales.
El objetivo de este sistema no es simplemente contener el agua. Las obras buscan laminar los caudales, es decir, reducir y distribuir en el tiempo la cantidad de agua que llega hacia las zonas urbanizadas.
Los diques permiten retener parte del material transportado por las tormentas y controlar el volumen de agua que continúa hacia los colectores ubicados aguas abajo.
Rodríguez explicó que algunas de estas estructuras tienen entre 15 y 20 metros de altura y entre 200 y 400 metros de desarrollo.
“Básicamente lo que hacen es atajar el agua y laminarla, dejando pasar una determinada cantidad hacia los colectores que están aguas abajo”, detalló.
El funcionario sostuvo además que esta infraestructura fue determinante para permitir el crecimiento del Área Metropolitana de Mendoza en sectores próximos al piedemonte.

¿Qué pasó durante las últimas tormentas intensas?
Rodríguez recordó que durante el verano pasado se registraron precipitaciones de hasta 70 milímetros en determinados sectores, poniendo a prueba el sistema de defensa aluvional.
“Vimos los colectores a punto de desbordar, pero yo decía: enhorabuena. Esa agua va por un camino preferencial, va conducida y no se desborda en cualquier lado”, explicó.
La situación permite dimensionar el papel que cumplen las obras aluvionales: que un colector reciba un volumen extraordinario de agua no significa necesariamente que el sistema haya fallado. Una de sus funciones es conducir ese caudal por un recorrido previsto y evitar que avance sin control sobre calles, viviendas o fincas.

¿Qué nuevas obras prepara Mendoza frente al riesgo aluvional?
Dentro del Plan Hídrico Provincial, Hidráulica trabaja con una planificación que contempla obras hasta 2050.
En el corto plazo está prevista la construcción de seis nuevos diques de control de torrentes en el oeste de Godoy Cruz, con una inversión estimada en alrededor de 2.000 millones de pesos.
También se ejecutarán trabajos en San Rafael. Entre ellos está la finalización del revestimiento del colector aluvional Tiraso y, para el próximo año, la intervención sobre el colector El Verdi.
A estas obras se suma el mantenimiento permanente de las estructuras existentes, que sufren el impacto de las grandes crecidas.
“Cuando baja muchísima agua por los colectores, las pendientes, las velocidades y las piedras que trae son de tal magnitud que alguna losa se descalza o algún muro se viene abajo. Tenemos que salir a reparar esa infraestructura”, explicó Rodríguez.
¿Alcanza con tener diques y colectores para evitar un aluvión?
No. Para Hidráulica, la infraestructura es solamente una parte de la estrategia.
La otra está relacionada con la capacidad de respuesta. Rodríguez reconoció que la Provincia dispone de maquinaria, pero advirtió que existe un recurso mucho más difícil de conseguir: los operadores especializados.
“El bien más escaso es el operador de la máquina”, afirmó.
Por eso, la Dirección de Hidráulica trabaja en la recuperación de una escuela destinada a formar operadores de equipos.
Además, frente a una emergencia de gran magnitud, la Provincia analiza incorporar maquinaria privada para ampliar rápidamente su capacidad operativa.
“Hay que prepararse para lo peor”, sostuvo Rodríguez.
¿Qué papel tendrán los municipios ante una tormenta extrema?
La coordinación con los municipios será otro de los puntos centrales del esquema preventivo.
Hidráulica mantiene convenios de colaboración con distintas comunas y, ante determinados operativos, se combinan recursos. Los municipios pueden aportar camiones mientras la Dirección de Hidráulica suma maquinaria y operadores.
Rodríguez también diferenció las obras de defensa aluvional provinciales de los sistemas de drenaje urbano, cuya responsabilidad corresponde principalmente a los municipios.
En este último punto adquieren especial importancia tareas preventivas como la limpieza de cunetas, alcantarillas y desagües antes de que comiencen las tormentas.
¿Por qué Rodríguez dice que “el agua tiene memoria”?
La frase resume uno de los principales riesgos de Mendoza.
Rodríguez recordó una expresión de su antiguo profesor y exdirector de Hidráulica, el ingeniero Isasola: “El agua tiene memoria”.
Aunque durante años un cauce permanezca seco, una tormenta extraordinaria puede hacer que el agua vuelva a buscar su recorrido natural.
“Cuando viene el agua, quiere pasar”, explicó.
Por eso, Hidráulica realiza tareas de reencauzamiento y limpieza de cauces, especialmente donde existen interferencias con rutas, caminos y otras obras.
¿La basura puede agravar el riesgo de aluviones?
Sí. Y es uno de los problemas que más preocupa a Hidráulica.
Rodríguez cuestionó que algunos vecinos utilicen los colectores aluvionales como lugares para arrojar residuos. Además del impacto ambiental, la basura puede convertirse en un obstáculo para el escurrimiento y aumentar el riesgo de desbordes.
El funcionario relató que durante algunas crecidas se encontraron miles de botellas plásticas acumuladas en puentes y alcantarillas.
El problema es especialmente grave porque una alcantarilla que tiene capacidad suficiente para recibir un determinado caudal puede quedar prácticamente inutilizada cuando se tapa con residuos.
En esas condiciones, el agua puede abandonar el cauce y avanzar sobre calles, viviendas y zonas productivas.
¿Qué debe hacer la población ante una alerta por aluviones?
La prevención también depende de las decisiones de los ciudadanos.
Rodríguez pidió respetar las advertencias de Defensa Civil y del Servicio Meteorológico Nacional, especialmente cuando existen restricciones para circular por badenes o sectores atravesados por cauces.
“Si hay un cartel que dice que ante circulación de agua no hay que pasar, no hay que pasar. Hay que esperar a que baje el agua”, enfatizó.
También reclamó evitar el arrojo de residuos en cauces y colectores, porque esos desechos pueden terminar bloqueando alcantarillas y agravando las consecuencias de una crecida.
La preparación de Mendoza frente a El Niño y el temor a los aluviones tendrá varios frentes: monitoreo meteorológico e hidrológico, coordinación entre organismos, mantenimiento de las defensas, construcción de nuevas obras y responsabilidad ciudadana.
La premisa es anticiparse al problema antes de que llegue la tormenta. Como resumió Rodríguez: “Lo que vamos a hacer ahora con este pronóstico es redoblar los esfuerzos”.