La abogada mendocina Carolina Jacky analiza el conflicto entre autonomía y concentración de poder, y advierte sobre los riesgos institucionales que atraviesa la provincia en medio de la disputa política entre Alfredo Cornejo e Omar Félix.
La discusión por la autonomía municipal en Mendoza volvió al centro de la escena política y jurídica tras los cruces entre el gobierno provincial y el municipio de San Rafael. En este contexto, la abogada Carolina Jacky aporta una mirada crítica sobre el trasfondo del conflicto, al sostener que no se trata solo de una disputa administrativa, sino de una tensión estructural entre modelos de poder: la autonomía como límite institucional y la autocracia como forma de concentración.
En diálogo con Noticias Mendoza, Jacky desmenuza conceptos, analiza el funcionamiento del sistema político provincial y plantea interrogantes sobre la calidad institucional y el futuro de los municipios.
¿Qué implica el contrapunto entre autonomía y autocracia?
“La primera clave para entender este conflicto es salir del ‘termo’ y aplicar sentido común”, plantea Jacky. En ese sentido, explica que la autonomía —ya sea de un individuo, una provincia o un municipio— implica necesariamente una pérdida de control para quien concentra el poder.
“En términos de teoría política y constitucional, la autonomía es una herramienta diseñada para fragmentar el poder. Por eso, cuando existe un liderazgo con características autocráticas, cualquier avance de autonomía se percibe como una amenaza directa”, sostiene.
Según la abogada, esta tensión no es nueva, pero adquiere relevancia en el contexto actual de Mendoza, donde el debate institucional se mezcla con disputas políticas concretas.
¿Por qué se habla de “feudalismo” en la política actual?
Jacky introduce una analogía histórica para explicar el fenómeno: el sistema feudal medieval. “En ese esquema, el señor gobernaba de por vida y el poder era hereditario. Hoy, cuando una misma estructura política se mantiene durante décadas, se empieza a utilizar esa metáfora para señalar falta de alternancia”, indica.
En ese sentido, advierte que algunos sectores perciben que el gobernador deja de ser un funcionario temporal para convertirse en una figura dominante dentro del sistema político.
“Se instala la idea de que no hay renovación real, sino continuidad de poder bajo distintas formas”, agrega.
¿Cómo influye el control de las instituciones en este debate?
Uno de los puntos centrales que plantea Jacky es el rol de las instituciones en la construcción o limitación del poder político.
“Se habla de ‘feudalismo’ cuando la división de poderes se vuelve difusa. En Mendoza, esto aparece en discusiones sobre la designación de jueces en la Suprema Corte, el manejo de organismos de control o la influencia sobre la Legislatura”, explica.
Entre los organismos que menciona se encuentran el Tribunal de Cuentas, el Jury de Enjuiciamiento, el Consejo de la Magistratura y la Oficina de Transparencia.
“Cuando un gobernador logra alinear estos resortes, se genera una percepción de concentración de poder que recuerda a esquemas premodernos”, advierte.
¿Qué rol juegan el clientelismo y la dependencia económica?
Otro eje del análisis está vinculado al funcionamiento económico y social del Estado. Jacky retoma la lógica del feudalismo para explicar situaciones actuales.
“En el sistema feudal, el vasallo dependía de la tierra del señor. Hoy, esa dependencia se traduce en sectores que dependen del Estado para subsistir”, señala.
Además, menciona la pauta oficial como un factor clave: “El control de la publicidad estatal puede limitar la crítica y condicionar a los medios de comunicación”.
También apunta a la relación entre la provincia y los municipios: “El gobernador distribuye recursos a los intendentes, lo que puede generar vínculos de dependencia política similares a los pactos de vasallaje”.
¿Por qué la autonomía municipal genera tanta resistencia?
Para Jacky, la respuesta es directa: “La autonomía municipal ataca el corazón del poder concentrado”.
En ese sentido, interpreta la reacción del gobierno provincial como una respuesta ante la posible pérdida de control. “Cuando un sistema percibe que puede perder privilegios o dominio, reacciona con fuerza”, afirma.
Además, vincula este conflicto con lo ocurrido en San Rafael, donde el voto popular avaló la elección de constituyentes.
“Hay una contradicción evidente: cuando el resultado es favorable, se valida el proceso; cuando no, se lo cuestiona. Ahí aparece la discusión sobre la doctrina de los actos propios, que es jurídicamente muy relevante”, explica.
¿Está en riesgo la calidad institucional de Mendoza?
Mendoza ha sido históricamente reconocida por su calidad institucional, en parte gracias a la prohibición de reelección inmediata del gobernador. Sin embargo, Jacky pone en duda que ese atributo siga intacto.
“Es cierto que la provincia tiene herramientas institucionales sólidas, pero también hay quienes sostienen que el poder real permanece en las mismas estructuras, más allá de los nombres”, indica.
A este fenómeno lo define como “feudalismo de partido o de coalición”, donde la alternancia formal no necesariamente implica un cambio efectivo en el poder.
¿Qué está en juego en el conflicto entre Cornejo y San Rafael?
Para Jacky, el enfrentamiento entre Alfredo Cornejo y el municipio de San Rafael excede lo coyuntural.
“Si pensamos el poder como una cuerda, la autonomía y la autocracia tiran en direcciones opuestas. Son conceptos enemigos”, grafica.
En ese marco, sostiene que la autonomía representa un mecanismo de defensa institucional frente a la concentración de poder.
“La autonomía es el antídoto de la autocracia. Mientras una busca pluralidad, la otra necesita unanimidad”, afirma.
Finalmente, concluye con una advertencia: “Cuando un poder intenta avanzar sobre otros ámbitos —como municipios, universidades o tribunales— lo que está haciendo es eliminar espacios donde su autoridad no llega. Ese es el verdadero trasfondo del debate actual en Mendoza”.