Gabriel Guillar y Carina Tobares viajaron desde San Luis para intentar una cumbre de casi 6 mil metros en Mendoza, pero la travesía cambió de rumbo cuando encontraron a un joven desvanecido a más de 5 mil metros de altura. Lo rescataron tras cinco horas de descenso en condiciones extremas y, dos días después, lograron alcanzar la cima del Cerro El Plata.
La historia ocurrió en la zona del Cordón del Plata, en Mendoza, donde los montañistas Gabriel Guillar, presidente del Club de Montaña Inti Anti de San Luis, y Carina Tobares, docente de Villa Mercedes, protagonizaron un rescate en plena madrugada de un andinista con hipotermia y a más de 5 mil metros de altura.
Tras asistir a un joven con un severo cuadro de hipotermia, lo bajaron hasta el campamento base y luego, el lunes 16 de febrero, concretaron la cumbre en el Cerro El Plata, de 5.968 metros sobre el nivel del mar.
¿Qué ocurrió durante la expedición en el Cordón del Plata?
La pareja había salido de San Luis el 12 de febrero con un objetivo claro: ascender una montaña de casi 6.000 metros en Mendoza y celebrar el Día de los Enamorados haciendo cumbre. El ataque final estaba previsto para el sábado 14, pero ráfagas de viento de hasta 80 kilómetros por hora obligaron a postergar la salida por razones de seguridad.
Decidieron permanecer una jornada más en el campamento Salto Inferior. Finalmente, a las 2 de la madrugada del domingo 15 iniciaron el ascenso con la intención de alcanzar la cima después del mediodía.
Sin embargo, todo cambió alrededor de las 6 de la mañana. A más de 5 mil metros de altura, mientras avanzaban con linternas en la oscuridad, encontraron a un hombre desvanecido sobre la nieve.

¿En qué estado se encontraba el andinista rescatado?
El joven, identificado como Tristán Escribano, de 25 años, presentaba un cuadro severo de hipotermia. Según relató Guillar, había pasado la noche a la intemperie, durmiendo sobre la nieve.
El frío extremo le provocó alucinaciones, pérdida de movilidad y serias dificultades motrices. No podía caminar: sus piernas prácticamente no respondían debido a la baja temperatura corporal y al desgaste físico.
La situación era crítica. A esa altitud, el oxígeno escasea y cada minuto cuenta. El riesgo de agravamiento era alto si no descendía de inmediato.

¿Cómo fue el rescate a más de 5 mil metros de altura?
Sin dudarlo, los montañistas comenzaron a asistirlo en el lugar. Le administraron sales de rehidratación, le realizaron masajes y lo abrazaron para transmitirle calor corporal. Tras varios minutos lograron estabilizarlo lo suficiente como para ponerlo de pie.
La travesía deportiva se convirtió en una operación de rescate.
A través de un handy se comunicaron con un radioaficionado que se encontraba a unos 100 kilómetros de distancia, quien dio aviso a guardaparques y patrullas de la zona.
Luego comenzó el descenso. Carina Tobares cargó las tres mochilas, que superaban los 15 kilos, mientras que Gabriel Guillar se ató con una soga a la cintura de Escribano para asegurarlo durante el trayecto.
Fueron cinco horas de bajada en condiciones extremas: frío intenso, viento y falta de oxígeno. Finalmente, lograron llegar al campamento base, donde le proporcionaron té caliente para ayudarlo a recuperar temperatura. Posteriormente, fue trasladado a la ciudad y permaneció hospitalizado durante dos días.

¿Qué dijeron los protagonistas tras salvarle la vida?
Guillar explicó que en ese momento no había margen para dudar: “Hay situaciones que no son para pensar, sino para actuar. Lo que había que hacer era bajarlo”.
Ya con el joven fuera de peligro, reconoció que la emoción fue inevitable. “El universo conspiró para que estuviéramos ahí, en la oscuridad, a las seis de la mañana, para encontrarlo y salvarlo”, expresó.
Sobre su compañera destacó su fortaleza física y mental, subrayando que estuvo “a la altura” en una situación límite.
El propio Escribano, una vez recuperado, se comunicó con sus rescatistas para agradecerles, al igual que su madre.

¿Por qué es clave la seguridad en la alta montaña?
Con 25 años de experiencia en el montañismo, Guillar remarcó la importancia de ascender en grupo, mantenerse comunicado y ser plenamente consciente de los riesgos.
“La parte alta de la montaña es la mitad del recorrido. Muchas veces hay que entender que las cumbres no están arriba, sino cuando llegás a tu casa”, reflexionó.
En alta montaña, factores como el viento, la sensación térmica, la deshidratación y la hipoxia pueden convertir una expedición en una situación de emergencia en cuestión de horas. Por eso, la planificación, el equipo adecuado y la toma de decisiones prudentes son fundamentales.
¿Lograron finalmente hacer cumbre en el Cerro El Plata?
Sí. Tras el rescate y con la situación ya controlada, el lunes 16 Carina y Gabriel reiniciaron el ataque final a la cumbre.
Después de 10 horas de esfuerzo continuo, alcanzaron la cima del Cerro El Plata, uno de los picos más emblemáticos del Cordón del Plata y un objetivo clásico para andinistas que buscan aproximarse a los 6 mil metros.
La experiencia dejó una enseñanza clara: “En la montaña, la verdadera grandeza no está en llegar más alto, sino en no dejar a nadie atrás”, escribió Guillar al relatar lo vivido.