A una semana de la Fiesta Nacional, la vendimia en Mendoza avanza con fuertes señales de crisis: menos uva recolectada, bodegas paralizadas y mínimos históricos en el sur provincial, según datos oficiales.
La vendimia 2026 comenzó en Mendoza en un contexto de profunda incertidumbre económica y productiva. Mientras la provincia se prepara para celebrar la Fiesta Nacional de la Vendimia en su 90 aniversario, en las fincas el panorama es muy distinto al brillo de los escenarios. Las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) confirmaron una caída del 26% en los kilos de uva cosechados hasta fines de febrero, en comparación con el mismo período de 2025.
¿Cuánto cayó la cosecha de uva en Mendoza en 2026?
De acuerdo con los datos del INV, en 2025 se habían levantado 3.145.895 quintales de uva a esta altura del calendario. En 2026, la cifra descendió a 2.304.396 quintales. La diferencia refleja una retracción cercana al 26%, lo que confirma los pronósticos negativos que habían surgido al cierre de la temporada pasada.
Esta caída no solo impacta en el volumen de producción, sino también en la rentabilidad de los productores, que enfrentan mayores costos y menores ingresos en un contexto de precios deprimidos.
El fenómeno, además, no fue exclusivo de Mendoza. La provincia vecina de San Juan también registró una baja significativa, con una retracción del 30% en sus niveles de cosecha. La combinación de factores climáticos y económicos configuró así un escenario adverso para toda la región vitivinícola de Cuyo.
¿Qué pasó en San Rafael y General Alvear?
El sur provincial mostró los indicadores más críticos de la campaña. En San Rafael, la recolección alcanzó apenas 26.630 quintales, lo que representó una caída del 48% respecto de 2025 y la cifra más baja de los últimos nueve años.
La situación fue aún más severa en General Alvear. Allí, la producción se desplomó un 80%, pasando de 8.067 quintales en el ciclo anterior a solo 1.531 en la presente campaña. Este derrumbe no solo afecta a los productores primarios, sino también a contratistas, transportistas y trabajadores vinculados a la actividad.
En los oasis productivos del sur, la vendimia 2026 se perfila como una de las más difíciles de la última década, tanto por volumen como por impacto económico.
¿Cuántas bodegas están trabajando en Mendoza?
La crisis productiva también se trasladó a la infraestructura industrial. En toda la provincia, solo el 33% de las bodegas inscriptas iniciaron tareas de elaboración. De 878 establecimientos registrados, apenas 298 se encontraban operativos hasta fines de febrero.
En el sur, la inactividad fue todavía más marcada. En San Rafael solo el 12% de las plantas comenzó a trabajar, mientras que en General Alvear el porcentaje alcanzó el 13%. Esto implica que la mayoría de las bodegas permaneció cerrada o con actividad mínima, con maquinarias sin uso y personal reducido.
La baja actividad industrial agrava el impacto en la cadena de valor, ya que limita la demanda de uva y restringe la circulación de ingresos en las economías locales.
¿Cuáles son las causas de la crisis vitivinícola?
Diversos factores económicos confluyeron para generar un escenario adverso. Entre los principales se destacan:
- Bajos precios pagados al productor por el kilo de uva.
- Sobrestock de vino acumulado en campañas anteriores.
- Apertura de importaciones que presiona sobre el mercado interno.
- Costos crecientes en insumos, energía y logística.
Este conjunto de variables provocó un shock que desalentó la inversión y redujo el ritmo de cosecha. Muchos productores optaron por ralentizar la recolección ante la falta de incentivos económicos claros.
Además, la menor actividad en bodegas retroalimenta el problema: menos elaboración implica menor demanda de materia prima y, en consecuencia, menor dinamismo en el campo.
¿Qué desafíos enfrenta el sector a corto plazo?
El escenario actual plantea un desafío urgente para el sector vitivinícola mendocino. Con menor volumen y márgenes ajustados, la rentabilidad se convierte en el eje central de la discusión.
A corto plazo, el sector deberá evaluar medidas que permitan equilibrar oferta y demanda, mejorar los precios al productor y recuperar competitividad tanto en el mercado interno como en el externo.
En paralelo, la cercanía de la Fiesta Nacional de la Vendimia contrasta con la realidad productiva. Mientras la provincia celebra 90 años de historia, identidad y tradición, la cadena vitivinícola enfrenta una de las temporadas más complejas de la última década.
La evolución de la cosecha en marzo y abril será determinante para definir el resultado final de la campaña 2026 y su impacto en la economía regional.