Vivimos en la Vía Láctea, una galaxia que se desplaza a millones de kilómetros por hora por el universo y que, lejos de estar quieta, avanza hacia una colisión inevitable con Andrómeda dentro de miles de millones de años.
Aunque no lo percibamos, la Tierra, el sistema solar y toda la Vía Láctea se mueven a velocidades extraordinarias. Nuestra galaxia viaja por el universo a más de 2 millones de kilómetros por hora y, al mismo tiempo, se dirige directamente hacia la galaxia de Andrómeda. Ese encuentro, que ocurrirá dentro de miles de millones de años, cambiará por completo el mapa del cielo y la estructura de ambas galaxias.
¿A qué velocidad se mueve la Vía Láctea por el universo?
La Vía Láctea se desplaza a unos 600 km por segundo en relación con la radiación de fondo de microondas, considerada el punto más estable del universo observable. Esto equivale a más de 2 millones de kilómetros por hora, una velocidad que demuestra que nada en el cosmos está realmente quieto.
¿Cómo se mueve nuestro sistema solar dentro de la galaxia?
El sistema solar orbita el centro de la Vía Láctea a una velocidad aproximada de 230 km por segundo. Completar una vuelta completa alrededor del núcleo galáctico lleva cerca de 250 millones de años, un período conocido como “año galáctico”.
¿Por qué la Vía Láctea va a colisionar con Andrómeda?
La Vía Láctea y la galaxia de Andrómeda se atraen gravitacionalmente y se aproximan entre sí a una velocidad cercana a los 300 km por segundo. Este movimiento constante hace que la colisión sea inevitable desde el punto de vista astronómico.
¿Cuándo ocurrirá la colisión entre la Vía Láctea y Andrómeda?
Según las estimaciones actuales, el choque entre ambas galaxias se producirá dentro de unos 4.000 millones de años. No será una colisión instantánea, sino un proceso lento que se extenderá durante cientos de millones de años.
¿La colisión pondrá en riesgo a la Tierra?
A pesar de lo impactante del fenómeno, los astrónomos sostienen que es poco probable que las estrellas choquen entre sí. Las distancias entre ellas son enormes, por lo que la Tierra no estaría en peligro directo, aunque el cielo nocturno cambiará de forma drástica.