La periodista de Diario Mendoza Today, Eliana Toro, atravesó años de intervenciones, sufrimiento físico y una infección crítica, hasta tomar una determinación extrema: amputarse la pierna para recuperar calidad de vida. Su historia, contada por su pareja, se reconstruye aquí en formato entrevista.
El testimonio del director periodístico de Mendoza Today, Christian Sanz, pone en foco la historia de Eliana Toro, atravesada por el dolor, la resiliencia y una decisión que marca un antes y un después.
Con emoción el hombre contó que Eliana Toro, quien luego de casi diez años de padecimientos físicos tomó una determinación que sorprendió incluso a los médicos: amputarse la pierna para intentar recuperar su vida.
¿Cómo comenzó la historia que cambió la vida de Eliana Toro?
—Todo empezó el 17 de abril de 2016. Ese día, un taxista cruzó un semáforo en rojo y la atropelló cuando iba a trabajar en su moto. Fue un impacto brutal que le dejó la pierna izquierda destrozada.
—¿Qué consecuencias tuvo ese accidente?
—Fue el inicio de un camino muy duro. Hubo múltiples cirugías, largos procesos de rehabilitación y, aun así, la pierna nunca volvió a estar bien. El dolor fue una constante durante todos estos años.
¿Cómo fueron esos años posteriores al accidente?
—Fueron años muy difíciles. Eliana convivió con dolores permanentes, de esos que no te dejan dormir. Sin embargo, siempre tuvo una actitud admirable. Nunca bajó los brazos, siguió adelante como pudo.
—¿El dolor era constante?
—Sí, completamente. No era algo ocasional. Era parte de su vida cotidiana. Y eso, con el paso del tiempo, se vuelve agotador no solo en lo físico, sino también en lo emocional.

¿Qué ocurrió en 2025 que agravó la situación?
—En noviembre de 2025 apareció una hinchazón inesperada en la rodilla. Eso empeoró todo. Perdió prácticamente la movilidad que tenía.
—¿Qué diagnóstico recibió?
—Tuvo que ser internada en el Hospital Central. Allí los médicos descubrieron una bacteria muy agresiva, un staphylococcus aureus, que obligó a una nueva intervención para limpiar la zona.
¿Cómo fue atravesar las fiestas internada?
—Fue muy duro. Pasó Nochebuena, Navidad y Año Nuevo en el hospital. En medio de un calor tremendo. Pero también hay que decir que recibió una atención médica excelente, lo cual ayudó a sobrellevar ese momento.
¿Qué pasó después del alta médica?
—Parecía que todo mejoraba, pero no fue así. A mediados de febrero la bacteria volvió. Y los médicos fueron claros: había que volver a operar, sin garantías de eliminar completamente la infección.
—¿Fue en ese momento cuando tomó la decisión más difícil?
—Sí. Ahí fue cuando ella dijo: “Quiero que me amputen la pierna”. Fue un momento muy fuerte. Los médicos quedaron en silencio.
¿Esa decisión fue impulsiva o ya lo había pensado antes?
—No fue algo improvisado. Lo veníamos hablando desde hacía años. Ella misma lo decía: no podía ser que alguien con una prótesis pudiera hacer cosas que ella no podía.
—¿Buscó otras experiencias?
—Sí. Habló con personas amputadas, conoció sus historias. Eso terminó de convencerla. Entendió que podía haber otra vida posible.
¿Cómo fue la operación y el postoperatorio?
—La cirugía se realizó el 26 de marzo de 2026, el mismo día de su cumpleaños. Duró poco más de dos horas y, en menos de 48 horas, ya tenía el alta médica.
—¿Qué viene ahora?
—Ahora empieza otra etapa. Va a ser un proceso largo: rehabilitación, cicatrización, adaptación a una prótesis. Es un cambio total en su vida, pero está decidida.
¿Qué representa Eliana para vos en este proceso?
—Es difícil ser objetivo. Es mi pareja y la admiro profundamente. No solo por esto, sino por todo lo que es como persona.
—¿Cómo la definirías?
—Es una mujer sensible, inteligente, fuerte y, sobre todo, buena. De esas personas que no tienen maldad. Para mí, es la mejor persona que conocí.
¿Por qué creés que esta historia debe ser contada?
—Porque no es solo su historia. Representa a muchas personas que atraviesan dolores extremos y no saben cómo enfrentarlos. A veces, las decisiones más difíciles son las que abren una nueva oportunidad.
¿Qué deja esta historia sobre el dolor y la resiliencia?
La historia de Eliana Toro interpela desde lo humano. No se trata solo de una decisión médica, sino de una elección de vida frente a años de sufrimiento. Su caso expone una realidad muchas veces invisible: el dolor crónico que condiciona cada aspecto de la vida.
También deja una enseñanza clara: incluso en los contextos más adversos, existen caminos alternativos. La valentía no siempre está en resistir, sino también en animarse a cambiar.