Aunque el consumo continúa en baja y el Gobierno insiste con llevar la inflación a niveles mínimos, los precios de los alimentos siguen mostrando resistencia. Consultoras privadas detectaron nuevas subas en la segunda semana de enero, impulsadas principalmente por verduras, aceites y carnes.
La inflación en alimentos y bebidas volvió a mostrar señales de persistencia en enero de 2026, pese a la caída del consumo y al menor ritmo inflacionario general, impactando principalmente en verduras y aceites.
Según mediciones privadas, los precios del rubro registraron nuevos aumentos durante la segunda semana de enero, lo que complica el objetivo oficial de desacelerar con mayor fuerza el costo de vida y reducir la pobreza.
¿Cómo fue la inflación de alimentos en enero según las consultoras?
De acuerdo con la consultora LCG, la categoría Alimentos y Bebidas registró una suba del 0,5% en la segunda semana de enero. En tanto, Eco Go midió un incremento aún mayor, del 0,8%, en el mismo período.
¿Qué productos explican los aumentos de precios?
Según LCG, las verduras explicaron el 36% del aumento semanal del rubro. En detalle:
- Verduras: suba del 2,1%
- Aceites: incremento del 1,9%
Eco Go, por su parte, detectó fuertes aumentos en:
- Verduras frescas y congeladas: alrededor del 7%
- Aceites y grasas: 3,75%
- Papa: 3%
- Carnes: 0,5%
¿Qué rubros ayudaron a moderar la inflación?
El informe de LCG señaló que bebidas y lácteos contribuyeron a contener parcialmente el índice, ya que “restan casi 0,7 puntos porcentuales a la inflación mensual”.
¿En cuánto podría cerrar la inflación de enero?
Si se mantiene la tendencia actual, las consultoras estiman que la inflación de enero podría ubicarse en torno al 2%, un nivel todavía lejano a la meta oficial de acercar el índice a cero en el corto plazo.
¿Cómo cerró la inflación anual en 2025?
Pese a la presión persistente en alimentos, hay un dato positivo: la inflación de 2025 cerró en 31,5%, el registro más bajo de los últimos ocho años. Sin embargo, el comportamiento de los precios básicos sigue siendo un obstáculo clave para una reducción más profunda de la pobreza.