La víctima, de 40 años, logró huir tras permanecer cautiva durante toda la noche en una vivienda de ruta 23. El agresor, su expareja, tenía una restricción judicial vigente e incumplió la medida. Fue detenido tras un operativo policial.
Una escena que podría haber terminado en tragedia volvió a exponer la crudeza de la violencia de género en Mendoza. Una mujer de 40 años logró escapar el pasado viernes por la mañana luego de haber permanecido secuestrada durante varias horas en una vivienda ubicada sobre ruta 23, en el departamento de Las Heras. Su huida no solo permitió salvar su vida, sino también activar un operativo que culminó con la detención de su agresor.
Según fuentes policiales, el caso es investigado como privación ilegítima de la libertad en un contexto de extrema violencia de género, una figura que refleja la gravedad del hecho y el riesgo concreto al que fue sometida la víctima.
¿Cómo logró escapar la mujer secuestrada en Las Heras?
De acuerdo a la reconstrucción oficial, la víctima aprovechó un descuido de su captor para escapar del domicilio donde se encontraba retenida contra su voluntad. Tras salir, se dirigió rápidamente hacia las inmediaciones de la Escuela Recuerdo, donde pidió ayuda de forma desesperada.
Ese pedido de auxilio fue clave. Minutos después, personal policial tomó intervención y comenzó a desplegar un operativo urgente para resguardar a la mujer y detener al sospechoso.
¿Quién es el acusado y qué antecedentes tenía?
El agresor fue identificado como Alberto Miguel Paravini, quien había recuperado la libertad en febrero de este año. Sobre él pesaba una prohibición de acercamiento vigente hacia la víctima, una medida judicial que claramente fue violada.
Pese a esta restricción, el hombre interceptó a su expareja y la trasladó por la fuerza hasta su vivienda. Allí la mantuvo encerrada durante toda la noche bajo amenazas constantes de muerte, en un contexto de violencia extrema que refuerza la hipótesis de un posible desenlace fatal si la mujer no lograba escapar.
Este punto vuelve a poner en debate la eficacia de las medidas de restricción y los mecanismos de control sobre agresores con antecedentes.
¿Cómo fue el operativo policial que terminó con la detención?
Tras el alerta recibido, efectivos de la Comisaría 36ª junto a personal de la Unidad de Acción Preventiva (UAP) activaron un protocolo de rescate. Con la información aportada por la víctima, los uniformados se dirigieron al domicilio señalado.
Con autorización de la mujer, los agentes ingresaron a la vivienda y lograron reducir al sospechoso sin que se registraran incidentes ni personas heridas durante el procedimiento.
El operativo fue considerado exitoso, ya que permitió detener al agresor en pocas horas y evitar una posible escalada de violencia.
¿Qué ocurrió con el agresor y cuál es su situación judicial?
Tras su detención, Alberto Miguel Paravini fue trasladado a la Subcomisaría Iriarte, donde quedó alojado a disposición de la Justicia.
En paralelo, se iniciaron las actuaciones correspondientes para avanzar con la imputación formal, en el marco de una causa por privación ilegítima de la libertad agravada por el contexto de violencia de género y el incumplimiento de una medida judicial.
Se espera que en las próximas horas se definan las medidas procesales y su eventual continuidad en prisión.
¿Qué asistencia recibió la víctima tras el hecho?
Luego de ser rescatada, la mujer recibió asistencia inmediata por parte de las autoridades. Posteriormente, fue trasladada a sede judicial, donde prestó declaración y ratificó la denuncia por los hechos sufridos.
Este tipo de intervenciones resulta fundamental no solo para avanzar en la causa judicial, sino también para garantizar la contención y protección de las víctimas en situaciones de extrema vulnerabilidad.
Violencia de género en Mendoza: una problemática que no cede
El caso vuelve a encender alarmas sobre el deterioro social y la persistencia de hechos de violencia de género en la provincia. A pesar de las medidas judiciales, como las restricciones de acercamiento, muchas mujeres continúan expuestas a agresores que incumplen las normas sin controles efectivos.
La rápida reacción policial en este caso fue determinante, pero también deja en evidencia la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención, seguimiento y protección para evitar que estos episodios se repitan.
La historia de esta mujer tuvo un desenlace que pudo ser distinto. Su decisión de escapar, sumada a la intervención de las fuerzas de seguridad, evitó lo que podría haber sido un nuevo femicidio en Mendoza.