La Nación oficializó el cierre del Plan Estratégico Vitivinícola 2020 y puso fin al financiamiento obligatorio de la COVIAR. La medida marca un cambio estructural en el sector y abre interrogantes sobre la promoción del vino argentino.
El Gobierno Nacional formalizó este martes el cierre definitivo del Plan Estratégico Vitivinícola 2020 (PEVI), una decisión que impacta de lleno en uno de los sectores más emblemáticos de la economía argentina. A través de la Resolución 55/2026, publicada en el Boletín Oficial, también se dispuso el fin de las contribuciones obligatorias que sostenían el funcionamiento de la Corporación Vitivinícola Argentina, lo que implica un giro profundo en el modelo de financiamiento del sector.
La medida no solo da por concluido un plan que durante años articuló políticas públicas y privadas, sino que además elimina una herramienta clave de recaudación que garantizaba recursos para la promoción, el desarrollo y la competitividad de la vitivinicultura argentina en los mercados internos y externos.
¿Qué implica el cierre del PEVI 2020 para el sector vitivinícola?
El cierre del PEVI marca el fin de un esquema de planificación estratégica que buscaba posicionar al vino argentino a nivel global. Si bien la normativa aprobó parcialmente algunas extensiones previas, también declaró cumplido su ciclo, estableciendo un plazo de tres meses para completar su cierre formal.
Durante ese período, la Corporación Vitivinícola Argentina deberá presentar un informe final detallado que incluya:
- Rendición de cuentas sobre los fondos administrados
- Nivel de cumplimiento de los objetivos del plan
- Estado actual de los recursos bajo su órbita
Este informe será clave para evaluar el impacto real del PEVI y determinar qué políticas podrían mantenerse o reformularse en el futuro inmediato.
¿Por qué el Gobierno decidió eliminar los aportes obligatorios?
Uno de los puntos más contundentes de la resolución fue la orden al Instituto Nacional de Vitivinicultura para cesar de manera inmediata la recaudación de los aportes obligatorios establecidos por ley.
Estos aportes eran financiados por distintos actores de la cadena productiva —desde productores hasta comercializadores— y constituían la base económica del funcionamiento de la COVIAR. Con su eliminación:
- Se corta el financiamiento público nacional del plan
- Se reduce la carga obligatoria sobre el sector privado
- Se desarma el esquema mixto de articulación público-privada
La decisión se enmarca en una lógica de reconfiguración del rol del Estado en la economía, priorizando la reducción de estructuras financiadas con aportes compulsivos.
¿Qué pasará con los fondos y recursos remanentes?
El Gobierno también avanzó sobre el destino de los recursos que aún no fueron ejecutados. Según la resolución, todos los fondos remanentes del PEVI serán transferidos al patrimonio del Instituto Nacional de Vitivinicultura una vez finalizado el proceso administrativo.
Esta medida apunta a centralizar los activos en el organismo estatal encargado del control y fiscalización del sector, marcando el cierre definitivo del modelo de gestión que representaba el plan.
¿Cómo reaccionó la COVIAR ante la medida?
Frente al impacto de la decisión, el presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina, Fabián Ruggeri, evitó realizar declaraciones inmediatas. No obstante, confirmó que la entidad mantendrá reuniones de urgencia para analizar el escenario.
Se espera que, en las próximas horas, la corporación emita un comunicado oficial en el que fijará su postura, especialmente tras evaluar el impacto que tendrá la eliminación de fondos en áreas clave como:
- Promoción internacional del vino argentino
- Desarrollo de mercados
- Programas de innovación y competitividad
¿Qué cambia ahora para la industria del vino argentino?
El cierre del PEVI y la eliminación de los aportes obligatorios abren un nuevo escenario para la vitivinicultura. Sin financiamiento asegurado, el sector deberá redefinir sus estrategias de crecimiento y posicionamiento.
Entre los principales desafíos que se proyectan aparecen:
- Buscar nuevas fuentes de financiamiento
- Reconfigurar la promoción internacional
- Fortalecer la articulación privada sin apoyo estatal directo
- Mantener competitividad en mercados globales
La medida representa, en definitiva, un punto de inflexión. Mientras algunos actores valoran la eliminación de cargas obligatorias, otros advierten sobre el riesgo de perder coordinación estratégica en un sector clave para economías regionales como Mendoza.