El dirigente de origen radical Alberto Montbrun aseguró que la enmienda constitucional impulsada por el oficialismo “cambiaría muy poco” en la vida de los mendocinos y advirtió sobre errores técnicos y falta de consenso político.
El debate por la autonomía municipal en Mendoza sumó una voz crítica de peso: el abogado y ex legislador Alberto Montbrun analizó la reforma del artículo 197 de la Constitución provincial. Y fue contundente: consideró que el impacto real sería mínimo, cuestionó aspectos clave del proyecto y advirtió que el Gobierno provincial avanza sin los consensos necesarios en una discusión institucional de fondo.
Alberto Montbrun: “La autonomía municipal, tal como está planteada, cambiaría muy poco en Mendoza”
—La Cámara de Diputados aprobó la enmienda del artículo 197 para avanzar con la autonomía municipal. ¿Qué podría cambiar realmente si el Senado la convierte en ley?
—Muy poco. Lo digo desde el inicio para evitar falsas expectativas. Más allá del ruido político que se generó, sobre todo a partir de San Rafael y su convocatoria a convención para dictar Carta Orgánica, este tema no tiene una incidencia directa en la vida cotidiana de las personas.
La Carta Orgánica es, en términos simples, una especie de Constitución local, pero siempre está muy condicionada por las limitaciones que imponen las constituciones provinciales: duración de mandatos, forma de gobierno y otras reglas básicas.
La verdadera autonomía municipal no pasa tanto por eso, sino por la autonomía económica, financiera y administrativa: qué recursos manejan los municipios y qué competencias pueden ejercer de manera independiente. En Mendoza, eso en gran medida ya está bastante garantizado.
—Entonces, ¿por qué cree que este tema tomó tanta relevancia política?
—En realidad, es un tema relevante sobre todo para académicos del derecho público y para dirigentes políticos con intereses concretos.
En el caso de San Rafael, la discusión sirvió para instalar un tema atractivo y movilizar ciudadanía en el marco de unas elecciones de concejales que, de otro modo, habrían sido extremadamente aburridas.
La estrategia fue exitosa. Obtuvieron un empate electoral valioso en un contexto donde, en ese momento, cualquier candidato con afinidad a Javier Milei tenía una ventaja enorme.
—Usted participó del debate en la UNCuyo. ¿Cuáles fueron las principales críticas al proyecto aprobado?
—Hubo bastante coincidencia entre especialistas respecto de varios problemas importantes.
Primero, se eligió reformar el artículo 197 mediante enmienda cuando posiblemente era más conveniente modificar el 199. Al tocar solo un artículo quedan vigentes aspectos problemáticos.
Por ejemplo, se mantiene el mínimo de 10 concejales para todos los departamentos. Eso resulta excesivo y costoso para municipios pequeños de 10 mil o 20 mil habitantes.
—También cuestionó el modelo de municipio departamental.
—Sí. Se sostiene intacto un modelo muy centralizado y verticalista.
Eso deja sin autonomía real a numerosas localidades como Chacras de Coria, Palmira, Monte Comán, Bowen, Villa 25 de Mayo, El Nihuil, La Llave, Philips, Potrerillos o Uspallata.
En muchas otras provincias, localidades con más de 3 mil habitantes podrían constituirse como municipios autónomos. En Mendoza siguen dependiendo completamente de la cabecera departamental.
—Otro de sus cuestionamientos apunta al tema impositivo.
—Exacto. La nueva redacción prácticamente elimina la posibilidad de que los municipios establezcan impuestos, pero deja vigente el artículo 199, que sí los habilita en razón de servicios municipales.
Ahí aparece una contradicción evidente.
Hoy, si un municipio asumiera tareas como seguridad, mantenimiento de rutas provinciales o determinadas funciones educativas, podría eventualmente financiar parte de esas competencias con herramientas tributarias.
Que eso hoy no ocurra es otra discusión. Pero cerrar esa posibilidad a futuro me parece excesivo.
—¿Qué observaciones hizo sobre el sistema electoral municipal?
—Se mantiene un régimen uniforme idéntico al provincial, y eso es discutible.
No es lo mismo un municipio como Capital o Godoy Cruz, con continuidad urbana y poca extensión territorial, que departamentos enormes y dispersos territorialmente.
En algunos casos podría justificarse perfectamente un sistema mixto, con representación territorial y proporcional.
La Constitución debería limitarse a garantizar representación de minorías y paridad de género.
—También criticó el procedimiento previsto para dictar Cartas Orgánicas.
—Sí, porque se traslada a los municipios prácticamente el mismo procedimiento complejo que tiene la reforma constitucional provincial.
Eso implica requisitos, mayorías y mecanismos excesivamente difíciles.
En vez de facilitar autonomía institucional, se la vuelve más engorrosa. Francamente, es un disparate.
—¿Qué cambios considera necesarios antes de que el Senado avance?
—Hay varios puntos que deberían incorporarse.
Primero, buscar consensos políticos amplios. Todas las reformas constitucionales relevantes en Mendoza se hicieron con acuerdos entre fuerzas principales. Esta vez eso no está ocurriendo.
También sería importante garantizar constitucionalmente un piso del 20% de recursos provinciales para municipios, como hacen otras provincias.
Además, mejorar los criterios de coparticipación, habilitar creación de comunas con cierto grado de autonomía para localidades alejadas o de más de 3 mil habitantes y asegurar representación de todos los departamentos en la Legislatura.
—Si el referéndum recién sería en 2027, ¿por qué cree que existe tanta urgencia?
—Esa es justamente la pregunta.
No hay urgencia institucional real. La enmienda igual deberá pasar por referéndum ratificatorio en 2027.
Por eso, el Senado tiene una oportunidad excelente para abrir el debate, corregir errores y construir una propuesta mucho mejor.
Hoy, sinceramente, no veo razones para apurarse.