El presidente de la cámara empresaria de la Ciudad de Mendoza, Adrián Alín, analizó el complejo escenario que atraviesan las pymes locales, con especial impacto en el sector textil y los rubros que dependen del crédito.
La apertura de importaciones y el cambio en el flujo comercial con Chile marcaron un punto de inflexión para el comercio mendocino. Así lo advirtió Adrián Alín, presidente de la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de la Ciudad de Mendoza (CECITyS), al analizar la difícil transición que atraviesa el sector privado local y las crecientes dificultades para las pequeñas y medianas empresas.
¿Cómo impactó el nuevo modelo cambiario en el comercio mendocino?
Según explicó Alín, Argentina atraviesa un cambio profundo en su esquema cambiario que alteró la lógica que, durante años, favoreció el consumo de visitantes extranjeros en Mendoza.
“Argentina tiene un modelo cambiario que invirtió esa lógica”, señaló, al tiempo que reconoció que el mercado interno enfrenta ahora un proceso de adaptación complejo y desigual.
¿Por qué el sector textil es uno de los más afectados?
Uno de los puntos más críticos del diagnóstico se centra en el derrumbe del sector textil, atravesado por el cierre de fábricas y la competencia directa de nuevas modalidades de importación.
Alín remarcó que las pymes no cuentan con la capacidad financiera ni logística de las grandes marcas para competir, especialmente frente a la venta de indumentaria por peso.
“Nosotros, desde las pymes, queremos hacer pooles de compra para ser competitivos, pero no tenemos la misma capacidad que las grandes marcas”, advirtió en diálogo con El Diario de San Rafael.
¿Qué sucede con los rubros que dependen del crédito?
El panorama tampoco es alentador para los denominados “artículos duros”, como la mueblería. Desde la CECITyS señalan que la falta de herramientas de financiación a largo plazo mantiene estancadas las ventas desde hace años, sin señales claras de recuperación.
“Al no haber crédito hoy en día, comprar se vuelve muy difícil”, subrayó Alín, al explicar que estos rubros dependen casi exclusivamente del financiamiento para volver a traccionar.
¿Hay expectativas de mejora para lo que resta de 2026?
A pesar del contexto adverso, desde la cámara empresaria mantienen un optimismo cauteloso de cara al resto de 2026. La expectativa está puesta en que las reformas macroeconómicas logren finalmente derramar en la economía real y alivien la presión sobre los pequeños comercios.
“Las pymes necesitamos respirar y no cerrar, porque somos los mayores generadores de empleo”, afirmó el dirigente mendocino, y reclamó leyes que protejan el trabajo frente a las nuevas modalidades de consumo.