El pequeño permanece internado en estado crítico en el Hospital Notti con lesiones cerebrales compatibles con el síndrome del niño sacudido. La Justicia investiga a su entorno familiar y surge un dato alarmante: ya había antecedentes previos de internación.
La conmoción por el crimen de Ángel López en Comodoro Rivadavia aún no se disipa y un nuevo caso vuelve a poner en jaque al sistema de protección de la niñez en Argentina, esta vez, el escenario es Mendoza: un niño de apenas 2 años lucha por su vida tras haber sido víctima de una brutal agresión que le provocó graves daños cerebrales. El hecho, detectado por profesionales del Hospital Notti, activó una investigación judicial urgente y dejó al descubierto posibles fallas en los mecanismos de intervención estatal.
¿Qué pasó con el niño internado en el Hospital Notti?
El caso salió a la luz el pasado viernes, cuando el menor ingresó en estado crítico al Hospital Notti, el principal centro pediátrico del oeste argentino. Según fuentes médicas, no se trataba de un accidente doméstico ni de una enfermedad repentina.
Los profesionales detectaron rápidamente signos compatibles con el denominado “síndrome del niño sacudido”, una forma extrema de maltrato infantil que ocurre cuando un adulto sacude violentamente a un niño pequeño.
Este tipo de agresión genera que el cerebro impacte contra el cráneo, provocando lesiones severas. Las consecuencias suelen ser devastadoras: daño neurológico irreversible, discapacidad permanente o incluso la muerte.
Ante la gravedad del cuadro y la evidencia clínica, el hospital activó el protocolo correspondiente y radicó la denuncia ante la Justicia de Mendoza.
¿Qué es el síndrome del niño sacudido y por qué es tan grave?
El síndrome del niño sacudido —conocido internacionalmente como shaken baby syndrome— es una de las formas más graves de violencia contra la infancia.
Se produce cuando un adulto, generalmente en un contexto de estrés o frustración, sacude con fuerza a un bebé o niño pequeño. Debido a la fragilidad de su estructura corporal, especialmente del cuello y el cerebro, el daño puede ser inmediato y severo.
Entre los principales síntomas se encuentran:
- Hemorragias cerebrales
- Inflamación del cerebro
- Convulsiones
- Pérdida de conciencia
- Dificultades respiratorias
En muchos casos, las secuelas son permanentes, lo que convierte a este tipo de violencia en una urgencia médica y social.
¿Quiénes están siendo investigados por la Justicia?
La investigación se centra en el entorno más cercano del niño. El menor convivía con su madre y la pareja de esta, quienes quedaron bajo la lupa judicial.
En paralelo, el padre biológico —separado de la mujer— se presentó ante las autoridades y apuntó directamente contra la madre, señalándola por presuntos maltratos.
Mientras avanza la causa, la Justicia dispuso una medida clave: la prohibición de acercamiento tanto para la madre como para su pareja, con el objetivo de proteger al menor y evitar cualquier tipo de interferencia en la investigación.
Este tipo de medidas preventivas suelen adoptarse en casos donde existen indicios de violencia intrafamiliar y riesgo para la víctima.
¿Por qué el caso genera tanta preocupación en Mendoza?
Uno de los aspectos más alarmantes es que no se trataría de un hecho aislado. Según trascendió, el niño ya había sido internado meses atrás en el mismo hospital.
Ese antecedente abre interrogantes profundos sobre la eficacia de los sistemas de protección y seguimiento de casos de riesgo.
La intervención actual del Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI) busca reconstruir el historial del menor, analizar los vínculos familiares y determinar si existieron omisiones o fallas en la prevención.
La posible reincidencia en situaciones de violencia expone una problemática estructural: la dificultad para garantizar entornos seguros para niños en contextos vulnerables.
¿Cuál es el estado de salud del menor?
Desde el Hospital Notti mantienen un estricto hermetismo debido a la investigación judicial en curso. Sin embargo, confirmaron que el niño permanece en estado crítico, internado en la unidad de cuidados intensivos.
El pronóstico es reservado y su evolución es monitoreada minuto a minuto por el equipo médico.
Cada hora resulta clave en este tipo de cuadros, donde las lesiones cerebrales pueden tener consecuencias irreversibles.
¿Qué deja este caso y qué se cuestiona a nivel social?
El caso generó una fuerte conmoción en Mendoza y reavivó un debate que se repite tras cada tragedia vinculada a la infancia: ¿los protocolos de protección llegan a tiempo?
La reiteración de señales de alerta, sumada a antecedentes previos, plantea dudas sobre la capacidad de intervención temprana del Estado y de los organismos responsables.
La sociedad, una vez más, se enfrenta a una realidad incómoda: los casos de violencia infantil no siempre son detectados o frenados a tiempo.
Mientras la Justicia avanza y el niño lucha por sobrevivir, la exigencia de respuestas crece. No solo para esclarecer responsabilidades, sino también para revisar los mecanismos que deberían evitar que estas situaciones se repitan.