Washington consolidó en febrero de 2026 un despliegue sin precedentes en el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental, mientras escala la presión sobre Irán por su programa nuclear y de misiles. Portaaviones, cazas de última generación y activos de inteligencia forman parte de la operación.
Estados Unidos ha consolidado en las últimas semanas el mayor despliegue de fuerza militar en Medio Oriente de las últimas dos décadas, en un movimiento que busca disuadir o responder a la creciente agresividad del régimen de Irán. El punto crítico de esta movilización se alcanzó el 17 de febrero de 2026, cuando se completó el posicionamiento estratégico de capacidades navales, aéreas y de inteligencia en zonas clave.
El fortalecimiento operativo abarca el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental, tres áreas neurálgicas para el comercio energético global y para el equilibrio geopolítico regional. La señal es clara: Washington busca mostrar poder de fuego y capacidad de respuesta rápida ante cualquier escalada.

¿En qué consiste el mayor despliegue militar de Estados Unidos en 20 años?
La magnitud de la operación se refleja en cifras contundentes y en la movilización de activos de alta tecnología.
Puente aéreo estratégico
Según datos oficiales y reportes de inteligencia, se registraron más de 160 vuelos de aviones de transporte C-17A y 18 vuelos de carga pesada C-5M hacia bases en Arabia Saudita, Qatar y Yibuti. Este puente aéreo permitió trasladar tropas, equipamiento pesado, sistemas de defensa y municiones en tiempo récord.
Poder naval sin precedentes
En el plano marítimo, destacan dos grupos de combate de portaaviones. Por un lado, el USS Abraham Lincoln opera en el Mar Arábigo. Por otro, el USS Gerald R. Ford encabeza un grupo de ataque con destructores de misiles guiados y un submarino de la clase Ohio con capacidad nuclear.
La presencia simultánea de dos portaaviones en la región no es habitual y constituye un mensaje directo hacia Teherán, en un contexto de máxima sensibilidad.
Fuerza aérea de combate
En la base aérea Muwaffaq Salti, en Jordania, se concentran 24 cazas F-15E, 30 F-35A y aviones de ataque A-10. A esto se suman escuadrones de F-16 desplegados en los Emiratos Árabes Unidos.
Este esquema otorga superioridad aérea, capacidad de ataque de precisión y respuesta inmediata ante cualquier incidente en el Estrecho de Ormuz o en territorio iraní.
Guerra electrónica e inteligencia
El despliegue incluye aviones RC-135 especializados en inteligencia de señales (SIGINT) para interceptar comunicaciones, así como los WC-135R, conocidos como “Nuke Sniffer”, diseñados para detectar partículas asociadas a actividad nuclear.
Este componente sugiere que Washington no solo busca disuasión convencional, sino también monitorear de cerca cualquier avance en el programa nuclear iraní.
¿Qué ocurre en el Estrecho de Ormuz?
El Estrecho de Ormuz, por donde transita una porción clave del petróleo mundial, se convirtió nuevamente en epicentro de tensión.
Durante las maniobras denominadas “Control Inteligente del Estrecho de Ormuz”, la Guardia Revolucionaria iraní probó el misil de defensa aérea Sayyad-3G, con un alcance estimado de 150 kilómetros. El sistema, lanzado desde buques mediante plataformas de lanzamiento vertical (VLS), está diseñado para interceptar cazas y misiles de crucero.
La prueba fue interpretada como una demostración de capacidad defensiva ante la creciente presencia estadounidense en aguas cercanas.
¿Qué papel juega Donald Trump en esta escalada?
El contexto político agrega un componente de alta volatilidad. El presidente Donald Trump lanzó un ultimátum público otorgando entre 10 y 15 días para alcanzar un acuerdo nuclear que incluya restricciones severas al programa de misiles iraní.
Trump advirtió que, de no concretarse un entendimiento, podrían ocurrir “cosas malas”, una expresión que fue leída como una amenaza de acción militar.
En paralelo, el canciller iraní Abbas Araqchi afirmó que presentará un borrador de acuerdo en los próximos días, intentando mantener abierta la vía diplomática.
¿Hay riesgo de un ataque inminente?
Fuentes de inteligencia estadounidenses mantienen sobre la mesa planes de ataque preventivo. El antecedente más reciente se remonta a junio pasado, cuando Washington bombardeó instalaciones nucleares iraníes en el marco del conflicto entre Irán e Israel.
Si bien por ahora no se ha confirmado una ofensiva, el volumen de fuerzas desplegadas indica que Estados Unidos cuenta con capacidad operativa inmediata.
El escenario actual combina presión militar, negociación contrarreloj y demostraciones de fuerza cruzadas. La región se encuentra en un delicado equilibrio, donde cualquier incidente podría desencadenar una escalada de consecuencias imprevisibles para el mercado energético y la estabilidad global.