El nuevo mapa del INPRES confirma que el norte de Mendoza integra la zona de mayor peligrosidad de terremotos del país. El antecedente del devastador terremoto de 1861 y la actividad geológica permanente mantienen a la provincia como una de las regiones con mayor riesgo de Argentina.
Mendoza volvió a quedar en el centro de la atención tras los recientes terremotos en Venezuela, que reactivaron el debate sobre el riesgo sísmico en América Latina. En Argentina, el último mapa de peligrosidad elaborado por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) confirma que la provincia continúa siendo el territorio con mayor exposición a terremotos de gran magnitud, especialmente en su sector norte, donde se ubican la Ciudad de Mendoza y el Gran Mendoza.
La actualización del mapa nacional, realizada en 2022 después de cuatro décadas sin modificaciones, incorporó información obtenida entre los años 1471 y 2019 y redefinió el nivel de amenaza sísmica en todo el país. El estudio concluye que ya no existen zonas completamente libres de riesgo y que las fallas geológicas activas representan una amenaza permanente para millones de argentinos.
El riesgo para Mendoza de una posible erupción del volcán Planchón – Peteroa
¿Por qué Mendoza es la provincia con mayor riesgo de terremotos?
Mendoza ocupa una posición geográfica que la convierte en una de las provincias más vulnerables frente a los terremotos. Su cercanía con la Cordillera de los Andes y el contacto permanente entre las placas tectónicas generan una intensa actividad geológica que se traduce en movimientos sísmicos frecuentes.
El INPRES clasifica al territorio argentino en cinco niveles de peligrosidad, desde la Zona 0 hasta la Zona 4. Esta última representa el máximo nivel de amenaza sísmica y es precisamente donde se encuentra gran parte del norte mendocino.
La Ciudad de Mendoza, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Maipú y otros departamentos del área metropolitana forman parte de esa franja crítica que comparte características geológicas con el sur de San Juan, considerada históricamente la región de mayor actividad sísmica del país.
Los especialistas explican que esta clasificación surge de mediciones permanentes realizadas mediante una red de sismógrafos y acelerógrafos distribuidos estratégicamente para monitorear las fallas activas de la corteza terrestre.
El mapa del INPRES muestra cómo cambia el riesgo sísmico en Mendoza
Aunque Mendoza aparece como una de las provincias más expuestas, el nivel de riesgo no es uniforme en todo su territorio.
El nuevo mapa evidencia que la peligrosidad disminuye progresivamente hacia el centro y el sur provincial.
Mientras el norte integra la Zona 4, considerada de peligro muy alto, sectores del centro provincial forman parte de la Zona 3, donde la amenaza continúa siendo elevada y exige construcciones preparadas para soportar fuertes movimientos sísmicos.
En cambio, hacia el extremo sur mendocino la situación cambia considerablemente. Esa región integra un corredor de menor peligrosidad que también abarca sectores de San Luis, La Pampa y Tierra del Fuego, aunque eso no significa ausencia total de riesgo.
Los expertos remarcan que cualquier área del país puede registrar movimientos sísmicos, aunque la probabilidad y la intensidad varían según la ubicación respecto de las principales fallas geológicas.

El terremoto de Mendoza de 1861 sigue siendo el peor desastre sísmico del país
Hablar de Mendoza y terremotos implica recordar inevitablemente el devastador sismo ocurrido el 20 de marzo de 1861.
Ese movimiento destruyó prácticamente toda la ciudad y dejó un saldo estimado de 4.247 personas fallecidas, además de más de 2.000 viviendas completamente destruidas.
La tragedia marcó un antes y un después en la planificación urbana y en las normas de construcción de la provincia.
Desde entonces, Mendoza desarrolló una de las legislaciones antisísmicas más estrictas de Argentina, con exigencias técnicas para minimizar los daños que podrían provocar futuros terremotos.
Sin embargo, los especialistas advierten que el riesgo nunca desaparece debido a que la actividad tectónica continúa siendo constante en toda la región cordillerana.
¿Qué revela el nuevo mapa sísmico de Argentina?
La actualización realizada por el INPRES permitió incorporar siglos de registros históricos junto con datos obtenidos mediante tecnología moderna.
Uno de los principales cambios es que el país dejó de tener regiones consideradas completamente seguras desde el punto de vista sísmico.
El estudio confirma que las fallas activas permanecen presentes en buena parte del territorio nacional y que la amenaza debe contemplarse tanto en la planificación urbana como en el diseño de obras públicas y edificaciones privadas.
El centro-oeste argentino continúa siendo la región con mayor peligrosidad debido a la intensa actividad geológica generada por la interacción de la Placa Sudamericana con la Placa de Nazca.
En ese contexto, Mendoza mantiene un papel central dentro del mapa nacional debido a la concentración de actividad sísmica registrada históricamente y al monitoreo permanente que realizan los organismos especializados.
Los recientes terremotos registrados en Venezuela volvieron a poner sobre la mesa la importancia de la prevención y de la preparación frente a este tipo de fenómenos naturales. En el caso argentino, el nuevo mapa del INPRES ratifica que Mendoza sigue siendo una de las provincias donde la planificación, las normas de construcción y la educación en prevención resultan fundamentales para reducir el impacto que podría provocar un futuro gran terremoto.