El ministro Rodolfo Vargas Arizu descartó intervenir con un precio sostén para la uva y argumentó que podría generar una denuncia de dumping como la que afectó al mosto en Estados Unidos. Productores cuestionan esa interpretación y reclaman medidas urgentes ante pérdidas que superan el 50% de los costos.
La discusión por el precio de la uva volvió al centro del debate público en Mendoza luego de que el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, afirmara en una entrevista radial que una intervención provincial para sostener valores podría derivar en una denuncia de dumping internacional. Sus declaraciones remiten al conflicto comercial que atravesó el mosto argentino en 2022 y 2023, pero el planteo abrió una fuerte controversia en el sector vitivinícola.
¿Qué fue la denuncia por dumping contra el mosto argentino?
En marzo de 2022, la empresa estadounidense Delano Growers Grape Products presentó una denuncia ante el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Acusó a exportadores argentinos de vender mosto en el mercado norteamericano por debajo de su costo de producción y de recibir subsidios estatales que distorsionaban la competencia.
La investigación incluyó dos ejes: presunto dumping empresarial y supuestas subvenciones otorgadas por el Estado argentino. Entre los instrumentos cuestionados figuraban reintegros de exportación, regímenes de importación temporaria y beneficios fiscales vinculados a cooperativas.
El resultado fue contundente: los aranceles para ingresar mosto al mercado estadounidense pasaron del 8% a un rango de entre 21% y 30%, según la firma exportadora. Las exportaciones cayeron cerca de 40% interanual en diciembre de 2022, afectando a un sector que genera casi 30 mil puestos de trabajo y factura entre 130 y 200 millones de dólares anuales.
¿Qué es el dumping y cómo se define técnicamente?
El dumping consiste en vender un producto en el exterior a un precio inferior al que se comercializa en el mercado interno o incluso por debajo del costo de producción. El objetivo, según la definición técnica, es ganar participación desplazando a la industria local del país importador.
En ese marco, lo que se denuncia es una supuesta competencia desleal basada en precios artificialmente bajos.
Aquí surge el punto central del debate: un precio sostén para la uva en origen, lejos de abaratar el producto exportado, eleva el costo de la materia prima y reduce la brecha entre costo y valor final.
¿Un precio sostén podría generar una nueva denuncia?
Quienes cuestionan la postura oficial sostienen que el antecedente de 2022 demuestra lo contrario. En aquella causa, uno de los argumentos fue que la uva argentina se compraba a valores deprimidos, lo que reducía el costo del mosto exportado.
En ese contexto, un operativo provincial de compra con precio sostén podría funcionar como herramienta defensiva ante eventuales investigaciones, al demostrar que el productor primario percibe un valor acorde a sus costos.
La uva para mosto se paga actualmente alrededor de 200 pesos el kilo, el mismo valor nominal que en 2023 y 2024, pese a una inflación acumulada cercana al 300% en ese período.
¿Cuánto están perdiendo hoy los productores?
Datos de la Asociación de Viñateros de Mendoza y estimaciones técnicas basadas en metodología del INTA indican que los costos de producción de uva criolla en parral se duplicaron respecto al año anterior.
Productores del Valle de Uco calculan pérdidas de hasta 2.000 dólares por hectárea con los valores actuales. En asambleas recientes, viñateros afirmaron que apenas cubren el 50% de sus costos y algunos evalúan directamente no cosechar.
La situación no es nueva, pero se agravó por la ausencia de mecanismos de regulación del mercado en las últimas campañas.
¿Qué hizo Mendoza en 2022?
El propio Gobierno provincial implementó en 2022 un operativo de compra a través de Mendoza Fiduciaria, pagando precios hasta 30% superiores al mercado. La lógica era actuar como comprador de referencia para equilibrar la cadena.
Cuando el Estado entra al mercado con un valor más alto, los privados tienden a ajustar sus ofertas para no perder materia prima. Es una herramienta histórica de regulación en mercados primarios.
¿Qué cambió tras el acuerdo con Estados Unidos?
En marzo de 2023 se firmó un Acuerdo de Suspensión entre la Cancillería argentina y el Departamento de Comercio estadounidense. Se estableció una cuota anual de 40.400 toneladas de mosto concentrado para ingresar a ese mercado.
El convenio permitió evitar un cierre total, pero implicó exportar bajo cupo y licencia. El acuerdo sigue vigente y condiciona la estrategia comercial del sector.
Mientras tanto, el precio en origen continúa sin recomposición significativa y el malestar crece entre productores pequeños y medianos, que aseguran ser el eslabón más vulnerable de la cadena.
¿Qué está en juego en el debate actual?
El eje no es solo comercial, sino estructural: si el Estado debe o no intervenir para evitar el colapso del productor primario en un mercado deprimido.
Para algunos especialistas, el problema que facilitó la denuncia de 2022 no fue la intervención estatal, sino la debilidad del precio en origen. Otros advierten sobre los riesgos de distorsionar señales de mercado.
La historia reciente del mosto está documentada en expedientes oficiales, estadísticas del sector y balances exportadores. El desafío actual es definir si la herramienta del precio sostén es un riesgo comercial o una necesidad productiva ante un escenario de pérdida sostenida.