El hecho ocurrió en una finca ubicada sobre carril Chimbas, en Alto Chapanay. El animal, de alto valor sentimental y deportivo, fue robado durante la madrugada y faenado a pocos metros. La familia denunció falta de seguridad en la zona.
Un grave caso de abigeato conmocionó al distrito de Chapanay, en el departamento de San Martín, cuando delincuentes ingresaron a una propiedad rural durante la madrugada y robaron un caballo criollo que luego fue faenado a escasa distancia del lugar. La víctima denunció que el hecho quedó registrado por cámaras de seguridad, aunque hasta el momento no hubo detenciones.
¿Qué ocurrió en la finca de Alto Chapanay?
El suceso se registró durante la madrugada del viernes en una propiedad conocida como finca Pepa, ubicada sobre carril Chimbas, en el distrito de Alto Chapanay, departamento de San Martín.
Según relató Shirley, propietaria del animal, alrededor de las 3 de la mañana dos sujetos ingresaron al predio rural y sustrajeron un caballo criollo. El equino fue trasladado apenas unos metros y faenado en inmediaciones de Calle 1.
“Dos sujetos entraron a la finca a las 3 de la mañana, me robaron el criollo y me lo faenaron en la Calle 1”, expresó la mujer con indignación, al describir la secuencia delictiva.
Las cámaras de seguridad instaladas en la finca registraron los movimientos de los sospechosos. Sin embargo, pese a la existencia de imágenes, hasta ahora no se produjeron detenciones ni se informó oficialmente sobre avances concretos en la investigación.
¿Por qué el caballo tenía un valor especial para la familia?
El daño no fue únicamente económico. El caballo criollo pertenecía al hijo de la propietaria y era utilizado para participar en distintas competencias ecuestres.
De acuerdo con el testimonio de la familia, el animal representaba años de esfuerzo, entrenamiento e inversión. “Es la primera vez que me pasa y encima el caballo era de mi hijo que lo usaba para competir, le arruinaron todo”, lamentó Shirley.
El caballo criollo es una de las razas más valoradas en el ámbito rural argentino, tanto por su resistencia como por su desempeño en pruebas funcionales y deportivas. En este caso, además del impacto patrimonial, la pérdida significó un golpe emocional para el joven que lo entrenaba y competía con él.
La familia calificó el daño como “irreparable”, ya que no solo se trata del valor del animal sino también del vínculo construido a lo largo del tiempo.
¿Qué reclaman los vecinos por la inseguridad en la zona?
Tras el hecho, el reclamo se extendió más allá del caso puntual. La propietaria aseguró que los robos de caballos se volvieron recurrentes en las últimas semanas en ese sector rural.
En declaraciones a Radio Regional, denunció que no se trata de un episodio aislado: “De nuevo están robando caballos en la zona, el mío no es el primero y es momento de que pongan cámaras de seguridad en la zona porque es tierra de nadie”.
Según su relato, la falta de patrullajes y controles convirtió al distrito en un blanco frecuente para los cuatreros. Los vecinos advierten que el abigeato afecta no solo a productores ganaderos sino también a familias que crían animales para actividades deportivas o tradicionales.
El pedido central apunta a reforzar la presencia policial, instalar más cámaras de vigilancia en caminos rurales e intensificar los operativos preventivos durante la noche y la madrugada, horarios en los que suelen concretarse este tipo de delitos.
¿Cómo fue la respuesta policial tras el hallazgo?
Otro de los puntos cuestionados por la familia fue la demora en el accionar de las fuerzas de seguridad. Según indicaron, fueron los propios dueños quienes localizaron los restos del animal tras el robo.
“Lo encontramos nosotros y todavía estamos esperando que venga Policía Científica a levantar huellas”, afirmó la mujer, evidenciando su malestar por lo que consideró una respuesta tardía.
El abigeato es un delito que suele generar fuerte preocupación en zonas rurales de Mendoza, ya que implica pérdidas económicas significativas y, en muchos casos, una sensación de vulnerabilidad ante la escasa presencia estatal en áreas alejadas de los centros urbanos.
Mientras la investigación continúa, la familia espera que las imágenes captadas por las cámaras permitan identificar a los responsables y avanzar con imputaciones. En paralelo, el reclamo vecinal se enfoca en medidas concretas para evitar que nuevos hechos similares vuelvan a repetirse en Alto Chapanay y otros distritos rurales de San Martín.
La causa quedó bajo la órbita de la Justicia, que deberá determinar responsabilidades y esclarecer cómo actuaron los delincuentes. En tanto, el caso reaviva el debate sobre la seguridad en zonas rurales y la necesidad de reforzar controles para frenar el avance del abigeato en el Este mendocino.