El intendente de la Ciudad de Mendoza blanqueó su proyección política y puso en el centro de la escena un tema sensible: el agua y la minería. Sus declaraciones marcan diferencias con Alfredo Cornejo y reactivan internas dentro del oficialismo.
El intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, dio un paso clave en su construcción política al dejar en claro su intención de competir por la gobernación de la provincia cuyana que hoy administra Alfredo Cornejo. En una entrevista radial, no solo proyectó ese escenario, sino que eligió instalar un eje tan estratégico como incómodo dentro del oficialismo: el debate por el agua, los glaciares y la licencia social para el desarrollo productivo.
Sus declaraciones no pasaron desapercibidas, especialmente porque tocan uno de los puntos más sensibles de la gestión del gobernador Alfredo Cornejo. El posicionamiento del jefe comunal no solo lo ubica en la carrera por la sucesión, sino que también introduce tensiones dentro del propio espacio político.
¿Por qué el posicionamiento de Ulpiano Suarez genera ruido en el oficialismo?
El planteo de Suarez no es menor. Históricamente, dentro del oficialismo mendocino, tomar la bandera del agua como eje de discusión política ha sido un terreno delicado. Dirigentes que lo hicieron en el pasado, como Jorge Difonso, quedaron relegados dentro de la estructura.
En ese contexto, que el intendente capitalino retome ese discurso implica un movimiento político fuerte. Su mensaje apunta a un equilibrio entre desarrollo económico y cuidado ambiental, pero también marca una diferencia respecto a cómo se viene abordando el tema desde el Ejecutivo provincial.
Además, introduce un concepto clave: la “licencia social”, un término que ha generado tensiones en Mendoza cada vez que se discute la actividad minera.
¿Qué dijo Ulpiano Suarez sobre el agua y los glaciares?
Durante la entrevista, Suarez fue directo. Aseguró que, en caso de llegar a la gobernación, garantizará el cuidado de los glaciares y que las decisiones se basen en criterios científicos.
También cuestionó el tratamiento de la Ley de Glaciares, señalando que hubiera sido deseable un debate más amplio y con mayor participación de la comunidad científica.
El intendente puso el foco en un dato clave: la reducción del 17% de los glaciares en los últimos 10 años. Para Mendoza, donde el agua es un recurso estratégico, esta afirmación refuerza la centralidad del tema en cualquier proyecto de desarrollo.
¿Qué reacciones generaron sus declaraciones?
Las repercusiones no tardaron en aparecer. Una de las respuestas más visibles fue la de la diputada provincial Sol Salinas, quien cuestionó el planteo del intendente.
Desde su mirada, el discurso de la “licencia social” funciona como una excusa para frenar el desarrollo. Sostuvo que Mendoza ya demostró que es posible cuidar el agua y avanzar económicamente, y reclamó decisiones políticas más firmes.
Este cruce expone una diferencia de fondo dentro del oficialismo: mientras algunos sectores priorizan acelerar proyectos productivos, otros insisten en reforzar consensos sociales y ambientales.
¿Hay un mensaje político detrás de las declaraciones?
Más allá del contenido ambiental, el discurso de Suarez tiene una lectura política clara. En la misma entrevista, dejó explícita su intención de suceder a Cornejo y, al mismo tiempo, puso en discusión uno de los ejes del proyecto oficialista.
Esto puede interpretarse como un intento de construir identidad propia dentro del espacio, diferenciándose sin romper. Una estrategia clásica en contextos de disputa por la sucesión.
El movimiento también sugiere una búsqueda de ampliación electoral, apelando a sectores que históricamente han sido críticos de la minería o de determinadas políticas extractivas.
¿Qué escenario se abre en Mendoza de cara a 2025?
El posicionamiento de Ulpiano Suarez reconfigura el tablero político en Mendoza. La discusión por el agua, los glaciares y la minería vuelve a ocupar un lugar central, pero ahora dentro del propio oficialismo.
Este giro anticipa un escenario electoral donde no solo se debatirá la continuidad de un modelo de gestión, sino también sus matices internos. La tensión entre desarrollo y cuidado ambiental promete ser uno de los ejes de campaña.
Mientras tanto, el intendente capitalino da señales de que está dispuesto a “salirse del libreto” para construir su camino hacia la gobernación.